- “Peptide pen” no es una categoría regulatoria: el término agrupa plumas precargadas aprobadas como medicamentos y plumas vacías o recargables vendidas en internet como material de laboratorio.
- Las plumas precargadas de marca (semaglutida, tirzepatida) están sujetas a autorización, lotes trazables, serialización verificable y farmacovigilancia. Las plumas vendidas como “de investigación” no tienen ninguno de esos controles.
- La FDA, la EMA, la MHRA, la ANSM y la OMS han documentado plumas falsificadas etiquetadas como Ozempic entre 2023 y 2024, incluidos casos con agujas cuya esterilidad no pudo confirmarse y lotes que contenían insulina en lugar de semaglutida.
- Un análisis publicado en 2024 sobre productos de semaglutida comprados sin receta en vendedores en línea encontró productos probablemente subestándar o falsificados, contenido superior al declarado en la etiqueta y presencia de endotoxina en todas las muestras analizadas.
- La comodidad de la pluma reduce ciertos errores de manipulación, pero no elimina los riesgos: la FDA ha recibido notificaciones de sobredosificaciones graves con preparados de semaglutida administrados fuera de las presentaciones autorizadas.
- Verificar el código 2D y el número de serie en la caja, exigir prospecto en el idioma del país y comprar únicamente en farmacias autorizadas con receta son las comprobaciones más útiles.
- Este artículo tiene finalidad educativa, no recomienda ninguna pauta de administración y no sustituye la consulta con un profesional sanitario.
¿Qué es exactamente un “peptide pen”?
La expresión peptide pen (pluma de péptidos o pluma inyectora) designa cualquier dispositivo con forma de bolígrafo destinado a administrar por vía subcutánea una solución que contiene un péptido. El dispositivo combina tres elementos: un reservorio o cartucho con el líquido, un mecanismo de selección que define la cantidad liberada y una aguja desechable muy fina que se acopla en el extremo. La tecnología no es nueva: procede directamente de las plumas de insulina introducidas en la práctica clínica en los años ochenta, que buscaban sustituir el ritual de la jeringa y el vial por un gesto más simple y reproducible.
Lo primero que conviene aclarar es que “peptide pen” no es una categoría regulatoria. Ninguna agencia sanitaria define ese término. Se trata de una etiqueta comercial y coloquial que, en la práctica, se aplica a dos realidades muy distintas. Por un lado, las plumas precargadas que forman parte de un medicamento autorizado, como las que contienen semaglutida (Ozempic, Wegovy) o tirzepatida (Mounjaro, Zepbound). Por otro lado, las plumas vacías, recargables o presentadas como “listas para usar” que se venden en sitios web que ofrecen péptidos etiquetados “solo para investigación”.
Esa ambigüedad terminológica es precisamente el problema. Un comprador que busca “peptide pen” en un motor de búsqueda obtiene en la misma página de resultados productos farmacéuticos sometidos a décadas de evaluación y dispositivos sin ninguna evaluación clínica. El envase se parece, el gesto se parece, y la percepción de seguridad que transmite el formato pluma se transfiere indebidamente de uno a otro.
Este artículo describe las diferencias técnicas, de calidad y legales entre esas dos familias, resume lo que las agencias han documentado sobre plumas falsificadas y explica qué comprobaciones permiten identificar un producto farmacéutico auténtico. No contiene ninguna pauta de administración, ninguna cantidad, ningún ajuste de dispositivo ni ningún protocolo. El contenido tiene finalidad exclusivamente educativa y no sustituye la valoración de un médico o un farmacéutico.
¿En qué se diferencian las plumas farmacéuticas de las vendidas en línea?
La diferencia no está en el aspecto exterior, sino en todo lo que ocurre antes de que el dispositivo llegue a las manos de una persona. Una pluma precargada de un medicamento autorizado es un producto combinado: el principio activo y el dispositivo se evalúan juntos. El expediente presentado a la FDA o a la EMA incluye datos de calidad del péptido, de estabilidad del cartucho, de exactitud mecánica del mecanismo y de usabilidad con usuarios reales, además de los ensayos clínicos de eficacia y seguridad. Cada lote fabricado queda trazado, cada caja lleva un identificador único y cualquier efecto adverso notificado alimenta el sistema de farmacovigilancia.
Las plumas vendidas en internet junto a péptidos “de investigación” no recorren ninguna de esas etapas. No existe expediente de autorización, no hay control independiente del contenido real del cartucho, no hay garantía documentada de esterilidad y no existe ningún canal oficial para notificar un incidente. La etiqueta “research use only” no es un detalle de forma: es la declaración, por parte del propio vendedor, de que el producto no está destinado a ser inyectado en personas.
| Criterio | Pluma precargada farmacéutica | Pluma vendida en línea como “de investigación” |
|---|---|---|
| Autorización sanitaria | Evaluada y autorizada por FDA, EMA u otra agencia | Ninguna |
| Identidad y pureza del péptido | Especificaciones de calidad verificadas lote a lote | Sin verificación independiente obligatoria |
| Esterilidad y apirogenicidad | Exigidas y controladas para productos inyectables | No garantizadas |
| Trazabilidad | Número de lote, caducidad, código 2D y número de serie verificable | Inexistente o no verificable |
| Exactitud del dispositivo | Validada como parte del producto combinado | Sin datos públicos de validación |
| Información al usuario | Prospecto aprobado en el idioma del país | Ausente, parcial o traducida sin control |
| Notificación de efectos adversos | Sistema de farmacovigilancia nacional | Sin canal oficial |
| Acceso | Farmacia autorizada, con receta | Venta directa en línea, sin prescripción |
Existe además una tercera situación intermedia, frecuente en Estados Unidos: los preparados de farmacia (compounded products), que suelen presentarse en viales multidosis y no en plumas. La FDA ha señalado expresamente que esos viales carecen de las características de seguridad que incorporan las plumas precargadas fabricadas industrialmente, lo que abre la puerta a errores de administración que el formato pluma hace improbables.
En resumen, dos productos que se manipulan igual pueden tener niveles de garantía completamente opuestos. La forma del dispositivo no informa sobre su calidad.
Para las plumas precargadas de investigación en concreto, nuestra guía vial o pluma precargada y precio por mg compara ambos formatos.
¿Por qué se han vuelto tan populares?
El primer motor de la popularidad es la comodidad. Una pluma precargada elimina varias etapas de manipulación: no hay que extraer líquido de un vial, no hay que mantener el vial boca abajo buscando burbujas, no hay que decidir qué jeringa utilizar. El dispositivo se saca del envase, se acopla una aguja nueva y el mecanismo hace el resto. Para personas que nunca se han inyectado nada, esa simplificación reduce la barrera psicológica de forma considerable.
El segundo motor es la percepción de control. El mecanismo de la pluma ofrece retroalimentación táctil y sonora, y muchas presentaciones son de un solo uso, lo que hace materialmente difícil administrar más de lo previsto. La FDA ha subrayado este punto al describir los errores asociados a presentaciones alternativas: cuando la persona debe medir ella misma el líquido, aparecen confusiones entre mililitros, miligramos y “unidades”, y el margen de error se amplía. Las cuestiones de equivalencias y volúmenes quedan fuera del alcance de este artículo y se tratan en la herramienta dedicada.
El tercer motor es el contexto de mercado. La demanda de agonistas del receptor de GLP-1 ha crecido con rapidez, los periodos de desabastecimiento han sido recurrentes y el precio de los productos de marca es elevado en muchos países. Ese triángulo (demanda alta, disponibilidad irregular, coste alto) es exactamente el entorno en el que prosperan los circuitos paralelos. Un estudio de vigilancia del mercado publicado en 2024 en Journal of Medical Internet Research evaluó 1 080 enlaces relacionados con la venta de semaglutida en línea: 317 de ellos (29,35 %) correspondían a farmacias en internet y 134 remitían a 59 sitios de farmacia en línea ilegales distintos.
El cuarto motor es cultural. El formato pluma transmite una imagen clínica, casi profesional, muy distinta de la del vial y la jeringa. En redes sociales, ese objeto se ha convertido en un símbolo visual reconocible, y la familiaridad de la imagen acaba funcionando como un sustituto emocional de la garantía de calidad. Conviene separar claramente ambas cosas: la ergonomía de un dispositivo no dice nada sobre lo que contiene el cartucho.
¿Qué riesgos específicos tienen las plumas falsificadas?
El riesgo más grave es el contenido desconocido. En el episodio europeo de 2023, varias personas fueron hospitalizadas en Austria tras utilizar plumas presentadas como Ozempic. El cuadro clínico descrito, con hipoglucemia y convulsiones, no corresponde al perfil de la semaglutida, y las autoridades alemanas confirmaron posteriormente que un lote de plumas falsificadas contenía insulina. Una persona sin diabetes que recibe insulina sin saberlo se expone a una hipoglucemia potencialmente mortal, y además no tiene ninguna razón para reconocer los síntomas.
El segundo riesgo es microbiológico. En su comunicación de diciembre de 2023 sobre unidades falsificadas de Ozempic detectadas en la cadena de distribución estadounidense, la FDA indicó que las etiquetas de la pluma, el cartonaje, la información para el paciente y las agujas suministradas con el producto eran igualmente falsificadas, y que la esterilidad de esas agujas no podía confirmarse, con el consiguiente aumento del riesgo de infección. El análisis publicado en Journal of Medical Internet Research aporta un dato convergente: en los productos de semaglutida adquiridos sin receta a vendedores en línea, se detectó endotoxina en todas las muestras analizadas.
El tercer riesgo es el de contenido cuantitativamente incorrecto. En ese mismo estudio, el contenido de semaglutida de las muestras superaba de forma sustancial la cantidad declarada en la etiqueta, en un rango del 28,56 % al 38,69 %, y la inspección visual mostró incumplimientos en más de la mitad de los criterios evaluados (entre el 59 % y el 63 %). Ninguna de las tres plumas precargadas encargadas en la investigación llegó a recibirse: los pedidos acabaron siendo simples fraudes de comercio electrónico. Un cartucho cuyo contenido real se desconoce convierte cualquier ajuste del dispositivo en una operación ciega, por preciso que sea el mecanismo.
El cuarto riesgo es la ausencia de red de seguridad. Un análisis de los datos de la base europea de farmacovigilancia EudraVigilance, publicado en Frontiers in Pharmacology, identificó 234 notificaciones individuales de seguridad relacionadas con semaglutida potencialmente falsificada, de las cuales 172 (73,5 %) correspondían a mujeres; las reacciones adversas notificadas con mayor frecuencia fueron vómitos, náuseas e hipoglucemia. Estos registros existen porque algunos casos llegaron al sistema sanitario. Un producto comprado al margen del circuito legal no genera, por definición, ni trazabilidad del lote ni posibilidad de retirada.
Si aparece cualquier signo compatible con hipoglucemia (sudoración, temblor, confusión, pérdida de conocimiento), vómitos persistentes o signos de infección en el punto de inyección, se trata de una situación que requiere atención médica inmediata.
¿Qué han comunicado la FDA, la EMA y la ANSM?
En octubre de 2023, la EMA informó de que se habían identificado plumas precargadas con contenido desconocido y etiquetado falso como Ozempic en existencias de distribuidores de la Unión Europea y el Reino Unido. Los envases procedían de almacenes situados en Austria y Alemania y llevaban información en alemán. El detalle técnico es relevante: los envases falsificados reproducían números de lote, códigos 2D y números de serie de envases originales, pero la verificación en el sistema europeo generaba una alerta porque el número de serie aparecía como inactivo. El propio dispositivo, examinado fuera de la caja, presentaba diferencias visibles respecto a la pluma original.
En Francia, la ANSM retransmitió esa alerta europea. No se registraron notificaciones en territorio francés, pero la agencia pidió a distribuidores y farmacéuticos de oficina y de hospital una vigilancia reforzada en la compra a proveedores y, en el momento de la dispensación, la verificación sistemática de la trazabilidad mediante el escaneo del código Data Matrix. En el Reino Unido, la MHRA incautó 369 plumas potencialmente falsificadas de Ozempic procedentes de proveedores en línea entre enero y octubre de 2023.
En diciembre de 2023, la FDA anunció la incautación de miles de unidades de Ozempic falsificado presentes en la cadena de distribución estadounidense y publicó los identificadores concretos del producto afectado (número de lote NAR0074 y número de serie 430834149057 en el envase), con la instrucción de no distribuirlo, venderlo ni utilizarlo. La agencia mencionó cinco notificaciones de personas que presentaron síntomas en relación con el producto, ninguna de ellas calificada de grave, e insistió en obtener los medicamentos exclusivamente a través de farmacias autorizadas y con receta válida.
En junio de 2024, la OMS emitió una alerta sobre productos falsificados de semaglutida, tras la detección de lotes en cadenas de suministro reguladas de Brasil, el Reino Unido y Estados Unidos, en un contexto de aumento de notificaciones similares a escala mundial. Esta alerta, recogida en JAMA, marcó un cambio de escala: el problema dejó de ser un incidente nacional aislado para convertirse en un fenómeno de cadena de suministro global.
Hay un punto que conviene no distorsionar. En los episodios europeo y estadounidense, las agencias señalaron que no había pruebas de que las plumas falsificadas se hubieran dispensado de forma generalizada a pacientes a través de farmacias legítimas: la mayoría de las unidades se interceptaron en el nivel de la distribución mayorista o circulaban por canales paralelos. El sistema de verificación funcionó. Lo que queda fuera de ese sistema, y por tanto fuera de toda protección, es la compra directa en internet.
¿Cómo reconocer una pluma farmacéutica auténtica?
La primera comprobación no se hace sobre el dispositivo, sino sobre el circuito de adquisición. Un medicamento de prescripción en pluma precargada se obtiene en una farmacia autorizada, previa receta de un profesional habilitado. Cualquier vía que evite esos dos elementos sitúa el producto fuera del marco en el que existen garantías de calidad, con independencia del aspecto del envase recibido.
La segunda comprobación es el envase externo. En la Unión Europea, la Directiva 2011/62/UE sobre medicamentos falsificados impone dos dispositivos de seguridad en los envases de medicamentos de prescripción: un identificador único, materializado en un código Data Matrix 2D asociado a un número de serie, y un dispositivo contra las manipulaciones. El farmacéutico escanea ese código en el momento de la dispensación y el sistema confirma si el número de serie está activo. El episodio de 2023 demostró la utilidad del mecanismo: los envases falsificados copiaban los números impresos, pero no podían reproducir un número de serie válido en la base de datos.
La tercera comprobación es la coherencia documental y material:
- Prospecto presente, aprobado y redactado en el idioma del país de dispensación.
- Nombre comercial, número de lote y fecha de caducidad idénticos en la caja y en la etiqueta de la pluma.
- Impresión neta, sin errores ortográficos, sin tipografías heterogéneas, sin etiquetas pegadas sobre otras etiquetas.
- Aspecto del dispositivo (color del cuerpo, forma del selector, tipo de ventana de lectura) conforme a la presentación oficial del laboratorio.
- Agujas suministradas en envoltorio estéril individual íntegro, con el acondicionamiento del fabricante.
- Dispositivo contra manipulaciones intacto.
La cuarta comprobación es contextual. Una pluma vendida sin caja, sin prospecto, en envase neutro, acompañada de un certificado de análisis facilitado por el propio vendedor, o a un precio muy inferior al del mercado, reúne varias de las señales descritas en las alertas de las agencias. Lo mismo ocurre con cualquier dispositivo presentado como “recargable” para péptidos adquiridos por separado: ese formato no existe en la farmacopea de los medicamentos autorizados.
Ante cualquier duda, la conducta razonable es la misma que recomiendan la ANSM y la FDA: no utilizar el producto, conservar el envase, consultar al farmacéutico y notificar el caso a la agencia sanitaria nacional. Las cuestiones generales de seguridad de los péptidos se abordan con más detalle en nuestro artículo sobre la seguridad de los péptidos.
¿Qué problemas de manipulación y conservación aparecen?
Los péptidos terapéuticos son moléculas frágiles, y la pluma no cambia esa realidad química. Los análogos del GLP-1 autorizados se distribuyen en cadena de frío, con conservación refrigerada entre 2 °C y 8 °C antes del primer uso, protección de la luz y prohibición de congelación. Una vez iniciado el uso, el prospecto define un periodo limitado de conservación a temperatura ambiente controlada. Esas condiciones no son arbitrarias: traducen los datos de estabilidad presentados en el expediente de autorización.
La literatura de preformulación ilustra bien esa sensibilidad. Un trabajo publicado en European Journal of Pharmaceutics and Biopharmaceutics estudió la degradación de la semaglutida en solución en función del pH, de los tampones, de la molaridad y de la temperatura mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución, e identificó trece impurezas conocidas y sus fragmentos. Los autores concluyeron que el pH es un factor determinante de la degradación térmica del péptido. Un producto formulado fuera de especificaciones, o conservado fuera de rango, no se vuelve simplemente “menos activo”: su perfil de impurezas cambia, y esas impurezas tienen implicaciones potenciales de inmunogenicidad que no se evalúan en ningún circuito informal.
A esto se añaden los errores de manipulación. La FDA ha recibido notificaciones de sobredosificación con preparados inyectables de semaglutida en las que la persona había extraído una cantidad superior a la prescrita, en algunos casos entre 5 y 20 veces la prevista, con cuadros de náuseas, vómitos, dolor abdominal, deshidratación, cefalea, litiasis biliar y pancreatitis aguda, y hospitalizaciones en parte de los casos. Una serie de casos publicada en Journal of the American Pharmacists Association describió tres episodios de administración incorrecta de semaglutida obtenida en farmacias de preparación y en un centro de estética, dos de ellos con errores de un factor diez. El formato pluma precargada reduce este tipo de error, pero no lo suprime cuando el dispositivo procede de un circuito sin instrucciones validadas.
La aguja merece una mención aparte. Las agujas de pluma son de un solo uso. La revisión sistemática con metaanálisis publicada en International Journal of Nursing Studies, que incluyó 25 estudios sobre la reutilización de agujas para inyección subcutánea de insulina, concluyó que no existe evidencia científica clara ni a favor ni en contra de la reutilización en términos de infección o control glucémico, pero sí documentó una asociación con lipohipertrofia en cinco estudios transversales y mayor percepción de dolor al agrupar los datos de dos estudios. Dicho de otro modo: el argumento sólido contra la reutilización es local y práctico, no infeccioso a gran escala, y no justifica reutilizar material fuera de las instrucciones del fabricante.
Para los aspectos prácticos generales, pueden consultarse nuestras guías sobre conservación de péptidos, sobre técnica de inyección y sobre lectura de las graduaciones de una jeringa. La eliminación del material punzante debe realizarse en un contenedor adecuado, nunca en la basura doméstica.
¿Cuál es el estatus regulatorio de estos dispositivos?
Hay que distinguir tres situaciones jurídicas que el lenguaje comercial tiende a mezclar.
La primera es la de los medicamentos autorizados en pluma precargada. La semaglutida obtuvo la aprobación de la FDA en 2017 para la diabetes tipo 2 y en 2021 para el control del peso bajo otra marca; la tirzepatida fue aprobada en 2022 para la diabetes tipo 2 y en 2023 para el control del peso. En la Unión Europea y en Estados Unidos, estos productos son medicamentos sujetos a prescripción médica obligatoria. Su venta sin receta, su importación personal y su reventa están prohibidas o estrictamente limitadas, con variaciones según el país.
La segunda es la de los péptidos etiquetados “solo para investigación”. Estos productos no están evaluados ni autorizados para uso humano. La mención no es una formalidad comercial: define el uso legal del producto y excluye la administración a personas. La FDA ha enviado cartas de advertencia a empresas que comercializaban productos peptídicos no autorizados, y presentarlos en un dispositivo con forma de pluma no modifica en nada su estatus. Un dispositivo recargable vendido junto a este tipo de producto sigue estando fuera de todo marco de autorización.
La tercera es la de los preparados de farmacia, cuyo régimen depende por completo de la jurisdicción. En Estados Unidos, estos preparados existen dentro de un marco federal específico y han sido objeto de alertas de riesgo publicadas por la FDA. En la mayoría de los países europeos, la preparación magistral de análogos del GLP-1 para control de peso no constituye una vía de acceso habitual. Un producto legal en un país puede ser ilegal al otro lado de una frontera, y la responsabilidad de la verificación recae sobre el comprador.
Conviene añadir dos puntos a menudo ignorados. En el deporte de competición, los péptidos hormonales y los factores de crecimiento figuran en la categoría S2 de la lista de la Agencia Mundial Antidopaje, lo que expone a sanciones a los deportistas sometidos a control. Y en caso de daño causado por un producto adquirido fuera del circuito legal, no existe prácticamente ninguna vía de reparación: ni responsabilidad del fabricante identificable, ni cobertura aseguradora, ni posibilidad de retirada del lote.
Aviso médico: este artículo tiene finalidad informativa y educativa. No constituye consejo médico, no recomienda ninguna pauta de administración y no debe utilizarse para iniciar, modificar o interrumpir ningún tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.
¿Qué conviene comentar con un profesional sanitario?
La conversación más útil no gira en torno al dispositivo, sino en torno a la indicación. Un profesional sanitario puede evaluar si existe una indicación médica, qué antecedentes personales o familiares pueden contraindicar un tratamiento, qué interacciones son previsibles con la medicación habitual y qué seguimiento biológico y clínico corresponde. Ninguna de esas preguntas se resuelve leyendo la ficha de un producto en internet.
Si ya se dispone de una pluma y se duda de su procedencia, el farmacéutico es el interlocutor más accesible. Puede verificar el identificador único del envase, comparar la presentación con la referencia oficial del laboratorio, retirar el producto de la circulación si procede y transmitir una notificación a la agencia nacional. Esa notificación tiene valor colectivo: las alertas de 2023 y 2024 se construyeron precisamente a partir de señales aisladas comunicadas por profesionales de la distribución y de la dispensación.
Hay situaciones que no admiten espera. Signos de hipoglucemia (sudoración, temblor, palpitaciones, confusión, visión borrosa, pérdida de conocimiento), vómitos repetidos con imposibilidad de hidratarse, dolor abdominal intenso y persistente, o enrojecimiento, calor e induración en el punto de inyección requieren una valoración médica urgente. Es importante mencionar de forma explícita el producto utilizado y su procedencia, aunque se haya obtenido al margen del circuito legal: el equipo asistencial necesita esa información para orientar el diagnóstico, y en los episodios europeos de 2023 fue precisamente el carácter atípico del cuadro clínico lo que permitió sospechar la presencia de otra molécula.
Por último, resulta razonable desconfiar de cualquier fuente que presente la facilidad de uso de un dispositivo como un argumento de seguridad farmacológica. Un mecanismo ergonómico mejora la reproducibilidad de un gesto. No dice nada sobre la identidad del péptido contenido, sobre su pureza, sobre su esterilidad ni sobre la pertinencia de su utilización en una persona determinada.
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Preguntas frecuentes
¿Qué significa realmente la expresión “peptide pen”?
¿Una pluma precargada y un vial con jeringa son equivalentes?
¿Se puede rellenar una pluma vacía con un péptido comprado en línea?
¿Cómo sé si mi pluma de semaglutida o de tirzepatida es auténtica?
¿Qué hacer si se sospecha que una pluma es falsificada?
¿Las plumas son más seguras que las jeringas?
¿Qué ocurre si una pluma ha quedado fuera del refrigerador?
¿Son legales las plumas “de investigación”?
Fuentes
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- Lambson JE, Flegal SC, Johnson AR. (2023). Administration errors of compounded semaglutide reported to a poison control center: Case series. Journal of the American Pharmacists Association, 63(5):1643-1645.
- Zabaleta-Del-Olmo E, Vlacho B, Jodar-Fernández L, Urpí-Fernández AM, Lumillo-Gutiérrez I, Agudo-Ugena J, Morros-Pedrós R, Violán C. (2016). Safety of the reuse of needles for subcutaneous insulin injection: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Nursing Studies, 60:121-132.
- Malgave A, et al. (2025). Effect of pH, buffers, molarity, and temperature on solution state degradation of semaglutide using LC-HRMS: A preformulation protocol for peptide drug delivery. European Journal of Pharmaceutics and Biopharmaceutics, 214:114780.
- U.S. Food and Drug Administration (2023). FDA warns consumers not to use counterfeit Ozempic (semaglutide) found in U.S. drug supply chain. FDA Drug Alerts and Statements.
- U.S. Food and Drug Administration (2024). Compounding Risk Alerts: dosing errors associated with compounded injectable semaglutide products. FDA Human Drug Compounding.
- Bundesamt für Sicherheit im Gesundheitswesen (BASG), Austria (2023). Warning of counterfeit Ozempic, update 31 October 2023. BASG Official Announcements.