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Thymalin
(timo)

Thymalin

Timalina (complejo polipeptídico de timo bovino)

No definida (complejo polipeptídico, fracciones de bajo peso molecular) Peso molecular
No aplicable (extracto polipeptídico, no una molécula única) Fórmula
Medicamento registrado en Rusia; no aprobado por la FDA ni por la EMA Estatus
Mezcla de péptidos de bajo peso molecular extraídos de timo bovino. No posee una secuencia única definida; se proponen como componentes activos los péptidos cortos KE (Lys-Glu), EW (Glu-Trp) y EDP (Glu-Asp-Pro).
Thymalin Photo: Artem Podrez

¿Qué es la Thymalin y de dónde proviene?

La Thymalin (timalina o timalín, según la transliteración del ruso) es un complejo polipeptídico obtenido mediante extracción ácida suave del timo de terneros. Esta definición parece un detalle técnico, pero condiciona todo lo que se puede afirmar después: a diferencia de un péptido sintético, la Thymalin no tiene una secuencia de aminoácidos única, ni un peso molecular exacto, ni una fórmula química que se pueda escribir. Es una mezcla de fracciones peptídicas de bajo peso molecular cuya composición depende del material de partida y del proceso de extracción.

En la literatura rusa se describe como un inmunocorrector o inmunomodulador de origen biológico, administrado por vía intramuscular bajo supervisión médica. Los autores que la desarrollaron atribuyen su actividad principalmente a tres péptidos cortos presentes en el complejo: el dipéptido KE (Lys-Glu, base del fármaco vilón), el dipéptido EW (Glu-Trp, base del fármaco timógeno) y el tripéptido EDP (Glu-Asp-Pro), según la revisión publicada por Khavinson y colaboradores en Biology Bulletin Reviews en 2021.

Conviene aclarar de entrada una confusión frecuente en el contenido comercial: Thymalin no es sinónimo de timosina. Las timosinas son péptidos concretos, aislados y caracterizados, como la timosina alfa-1 o la timosina beta-4. La Thymalin es un extracto, lo que la sitúa en una categoría farmacéutica distinta y, desde el punto de vista regulatorio actual, más difícil de caracterizar y estandarizar.

Esta guía revisa qué se sabe, qué se propone y qué queda sin demostrar. No incluye dosis, pautas ni protocolos, y tiene una finalidad exclusivamente educativa. Cualquier decisión sobre el sistema inmunitario debe tomarse con un profesional sanitario.

¿Cómo se desarrolló la Thymalin en la URSS?

La Thymalin surge de un programa de investigación militar y médica soviético iniciado en los años setenta. Los dos nombres asociados de forma constante al proyecto son Vyacheslav G. Morozov y Vladimir Kh. Khavinson, que más tarde fundarían el Instituto de Bioregulación y Gerontología de San Petersburgo. En su artículo de 1997 en International Journal of Immunopharmacology, Morozov y Khavinson describen cómo los péptidos tímicos naturales se aislaron del timo de ternero mediante extracción ácida suave y cómo la preparación resultante se introdujo en la práctica clínica como inmunocorrector.

El proyecto no se limitó al timo. El mismo equipo desarrolló Epithalamin, un extracto de glándula pineal bovina, y posteriormente una familia de análogos sintéticos de secuencia corta y definida: el timógeno (EW), el vilón (KE) y el epitalón (AEDG), este último diseñado a partir de la composición de aminoácidos del Epithalamin, como recuerda una revisión publicada en International Journal of Molecular Sciences en 2025. El paso del extracto al péptido sintético fue, en realidad, un intento de resolver el problema de la caracterización.

Hay un elemento histórico que explica buena parte del debate actual: casi toda esta producción científica se publicó en ruso, en revistas soviéticas y después rusas, en un circuito editorial que apenas se solapaba con el anglosajón. Una parte está indexada en PubMed, a menudo solo por título traducido, y otra parte no es accesible ni verificable desde fuera. El resultado es un corpus voluminoso en número de referencias, pero muy desigual en trazabilidad.

Por eso la Thymalin ocupa hoy una posición poco habitual: es un medicamento con décadas de uso clínico declarado en un país y, simultáneamente, una sustancia prácticamente desconocida para las agencias reguladoras occidentales.

¿Cuál es el mecanismo de acción propuesto?

El punto de partida biológico es sólido y no está en discusión: el timo involuciona con la edad. Es el órgano donde maduran los linfocitos T, su tejido funcional se sustituye progresivamente por grasa a partir de la pubertad y esa involución se asocia a un repertorio de células T más estrecho y a peor respuesta a infecciones y vacunas en edades avanzadas. Cualquier intervención capaz de modular esa trayectoria tendría interés clínico real. La cuestión es si la Thymalin lo hace.

El mecanismo propuesto por sus desarrolladores es la inmunomodulación a través de la diferenciación de linfocitos T. En el trabajo de 1997 en International Journal of Immunopharmacology, los autores describen que tanto los péptidos tímicos naturales como los sintéticos activaban la diferenciación de células T y el reconocimiento de complejos péptido-MHC, e inducían cambios en la composición intracelular de nucleótidos cíclicos y en la secreción de citoquinas (interleucina 2 e interferón) por parte de linfocitos de sangre periférica.

Una segunda línea de trabajo se centra en los péptidos cortos del complejo. En Journal of Amino Acids (2011), Khavinson y colaboradores describen efectos de péptidos cortos sobre la diferenciación, la proliferación y la apoptosis de timocitos corticales en cultivo. En Bulletin of Experimental Biology and Medicine (2020) el mismo grupo informa de efectos de la Thymalin sobre la diferenciación de células madre hematopoyéticas humanas y la expresión de CD28 en un modelo experimental. La revisión de 2021 en Biology Bulletin Reviews amplía la hipótesis hasta la regulación de la expresión génica y la síntesis de proteínas de choque térmico, citoquinas y factores de fibrinólisis.

Aquí es donde conviene ser preciso y prudente. La hipótesis de que péptidos de dos o tres aminoácidos penetran en la célula y modulan directamente la expresión génica es biológicamente concebible pero no está establecida de forma independiente: proviene en su mayor parte del mismo grupo investigador y se apoya en modelos in vitro y en cultivos de órganos. Un mecanismo plausible no equivale a un efecto clínico demostrado, y la distancia entre un cultivo de timocitos y un desenlace en un paciente es considerable.

¿Qué muestran los estudios en humanos?

En Rusia, la Thymalin se describe como tratamiento adyuvante en situaciones asociadas a disfunción inmunitaria: infecciones víricas y bacterianas, inmunodepresión y depresión de la hematopoyesis tras quimioterapia o radioterapia, según el resumen de indicaciones que recoge la revisión de 2021 en Biology Bulletin Reviews. Esa es la base del uso médico declarado, más que una lista de indicaciones validadas por una agencia reguladora internacional.

El trabajo más citado en el campo de la longevidad es el publicado por Khavinson y Morozov en Neuro Endocrinology Letters en 2003. Según los autores, se evaluaron los efectos geroprotectores de la Thymalin y del Epithalamin en 266 personas de edad avanzada seguidas durante 6 a 8 años, con administración de los bioreguladores durante los primeros 2 o 3 años de observación. Los autores informan de una reducción de la mortalidad de 2,0 a 2,1 veces en el grupo tratado con Thymalin, de 1,6 a 1,8 veces con Epithalamin y de 2,5 veces con la combinación, frente al grupo control. En un subgrupo que recibió ambos preparados de forma anual durante 6 años, la mortalidad descrita fue 4,1 veces menor que en el control.

La segunda referencia clínica relevante es más reciente. En Advances in Gerontology (2021), Kuznik, Khavinson y colaboradores describen el uso de Thymalin en pacientes mayores hospitalizados por COVID-19 grave: 36 pacientes recibieron Thymalin añadida a la terapia estándar y 44 recibieron solo terapia estándar. Los autores informan de una mejoría clínica más rápida, mayor proporción de recuperación de la linfopenia, normalización más rápida de proteína C reactiva y dímero D, y una mortalidad hospitalaria del 20,6 % frente al 40,9 % del grupo de tratamiento estándar.

Leídas de forma aislada, estas cifras son extraordinarias. Precisamente por eso exigen un escrutinio proporcional, que es el objeto de la sección siguiente. Una reducción de mortalidad de esa magnitud, con un producto barato y de uso prolongado, debería haber transformado la práctica geriátrica mundial. No lo ha hecho, y las razones son metodológicas.

¿Cuál es la calidad real de esa evidencia?

El primer problema es la concentración de la evidencia en un único grupo. Los estudios clínicos, los trabajos mecanísticos y las revisiones proceden en su mayoría del Instituto de Bioregulación y Gerontología de San Petersburgo y de colaboradores próximos. No existe, a fecha de esta revisión, una replicación independiente occidental de los resultados de mortalidad en un ensayo aleatorizado. En cualquier otro campo terapéutico, un hallazgo de esta magnitud sin replicación independiente se consideraría provisional.

El segundo problema es el diseño. El estudio de 2003 es una serie clínica con seguimiento prolongado, sin aleatorización descrita, sin cegamiento y sin registro previo del protocolo en un registro público de ensayos. El estudio de COVID-19 compara dos grupos no aleatorizados de 36 y 44 pacientes; los autores señalan que no había diferencias iniciales relevantes entre grupos, pero una comparación de este tamaño, sin asignación aleatoria y sin cegamiento, es muy vulnerable a sesgos de selección y a factores de confusión no medidos, especialmente con un desenlace tan sensible al contexto asistencial como la mortalidad hospitalaria durante una pandemia.

El tercer problema es la visibilidad editorial. Parte de esta literatura se publica en revistas de difusión limitada y no indexadas en MEDLINE. El artículo sobre COVID-19, por ejemplo, está disponible en PubMed Central pero no tiene PMID porque la revista no está indexada en MEDLINE. Esto no invalida automáticamente su contenido, pero reduce el escrutinio externo que ha recibido y dificulta su evaluación crítica.

El cuarto problema es intrínseco al producto: un extracto complejo plantea cuestiones de estandarización entre lotes que no se resuelven con una etiqueta. Sin un ensayo de potencia validado y publicado internacionalmente, es difícil afirmar que el material usado en 1985, en 2003 y en 2021 fuese comparable. A esto se suma la ausencia de datos farmacocinéticos convencionales, lógicamente complicados de obtener cuando no existe una molécula única que medir.

Conclusión razonable: la evidencia disponible sobre la Thymalin es generadora de hipótesis, no concluyente. Es suficiente para justificar ensayos rigurosos e independientes, e insuficiente para sostener afirmaciones de eficacia clínica o de prolongación de la vida humana.

CriterioSituación de la Thymalin
Ensayos aleatorizados y cegadosNo documentados en la literatura internacional
Registro previo del protocoloNo documentado
Replicación independienteAusente fuera del grupo original
Tamaño de muestra clínicoDecenas a pocos cientos de participantes
Caracterización del productoExtracto sin secuencia ni peso molecular definidos
Datos farmacocinéticosNo disponibles en revistas internacionales

¿En qué se diferencia de la timosina alfa-1 y la timosina beta-4?

La confusión entre estas tres sustancias es habitual porque las tres se asocian al timo, pero son entidades muy distintas en identidad química, en origen y, sobre todo, en nivel de prueba.

La timosina alfa-1 es un péptido de 28 aminoácidos con secuencia definida, derivado de la prothymosina alfa y producido hoy por síntesis química (timalfasina). Es la que cuenta con el expediente clínico más desarrollado de las tres: existen ensayos aleatorizados, incluido un estudio de fase III multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 97 pacientes con hepatitis B crónica publicado en Journal of Viral Hepatitis en 1999. Se comercializa en varios países bajo el nombre Zadaxin, aunque no cuenta con aprobación de la FDA.

La timosina beta-4 comparte el nombre pero no la función. Es un péptido de 43 aminoácidos, de alrededor de 4.963 Da, y su papel biológico principal no es inmunitario sino citoesquelético: es la principal molécula secuestradora de actina en las células eucariotas, como describen Goldstein, Hannappel y Kleinman en Trends in Molecular Medicine en 2005, con un papel documentado en la cicatrización dérmica y corneal. El llamado TB-500 es un fragmento sintético más corto, no la molécula completa.

La Thymalin, frente a ambas, no es una molécula sino una mezcla. Esto tiene consecuencias prácticas: no se puede sintetizar de forma idéntica, no se puede verificar por secuenciación y no se puede comparar lote a lote con los métodos que se aplican a un péptido definido.

ThymalinTimosina alfa-1Timosina beta-4
NaturalezaExtracto polipeptídico de timo bovinoPéptido de 28 aminoácidosPéptido de 43 aminoácidos
Secuencia definidaNoSíSí
Función principal propuestaInmunomodulaciónInmunomodulación, modulación de TLRSecuestro de actina, reparación tisular
Ensayos aleatorizados publicadosNo documentadosSí, incluidos estudios de fase IIILimitados, sobre todo preclínicos y fases iniciales
Aprobación reguladoraRegistro en RusiaAprobada en varios países, no por la FDANo aprobada

¿Cuál es su estatus regulatorio fuera de Rusia?

En Rusia, la Thymalin está registrada como medicamento de prescripción y su uso se describe en el contexto hospitalario y ambulatorio supervisado. Ese registro es nacional y no implica reconocimiento en otras jurisdicciones.

Fuera de Rusia, la situación es clara: la Thymalin no está aprobada ni por la FDA estadounidense ni por la Agencia Europea de Medicamentos. Tampoco es un complemento alimenticio: un extracto peptídico inyectable no encaja en la categoría de complemento en ninguna de las dos jurisdicciones. En la práctica, el material que circula en el mercado internacional se vende con etiquetas del tipo «solo para investigación», lo que significa que no ha pasado controles de calidad farmacéutica, que su identidad y pureza no están garantizadas y que no existe responsabilidad de fabricante en caso de daño.

Este punto merece énfasis porque es donde más riesgo real se concentra. Con un péptido sintético definido, un laboratorio independiente puede verificar identidad y pureza. Con un extracto de origen animal, la verificación es mucho más difícil: no basta con comprobar una masa molecular, hay que descartar contaminación microbiológica, endotoxinas y adulteraciones, algo que un comprador particular no puede hacer.

La legalidad varía además según el país, tanto para la importación como para la posesión y la administración. Los deportistas sujetos a control antidopaje deben tener en cuenta que las sustancias inmunomoduladoras y los péptidos con actividad sobre factores de crecimiento pueden entrar en categorías controladas, y conviene consultar la lista vigente de la Agencia Mundial Antidopaje antes de cualquier consideración.

En este sitio no publicamos dosis, pautas ni fuentes de compra para esta sustancia, y no lo hacemos por omisión: hacerlo con un producto sin caracterización estandarizada y sin aprobación reguladora sería irresponsable. Si le interesa el tema por una situación de salud concreta, la conversación pertinente es con un médico, idealmente con un inmunólogo.

¿Qué se sabe y qué no sobre su seguridad?

La literatura rusa describe la Thymalin como bien tolerada tras décadas de uso, y los artículos revisados no destacan señales de toxicidad relevantes. Esa afirmación debe interpretarse con cautela: la ausencia de eventos adversos notificados en publicaciones de un único grupo, sin farmacovigilancia internacional ni sistemas de notificación comparables a los europeos o estadounidenses, no equivale a un perfil de seguridad establecido.

Desde la farmacología general, hay tres consideraciones previsibles. La primera es la inmunogenicidad: cualquier preparación proteica o peptídica de origen bovino puede provocar reacciones de hipersensibilidad, y este es el tipo de riesgo que se asocia clásicamente a los extractos animales inyectables. La segunda es la seguridad biológica del material de partida: los productos derivados de tejido bovino están sometidos en Europa y Estados Unidos a requisitos específicos de trazabilidad y control de agentes transmisibles, requisitos que un producto comprado por canales no farmacéuticos no acredita. La tercera es la propia dirección del efecto buscado: una intervención inmunomoduladora no es neutra en personas con enfermedad autoinmune, con trasplante o en tratamiento inmunosupresor.

A esto se añade lo que simplemente no existe: no hay datos farmacocinéticos convencionales publicados en revistas internacionales, no hay estudios de seguridad a largo plazo con metodología occidental, no hay datos en embarazo o lactancia y no hay estudios sistemáticos de interacciones. Tampoco hay información sobre qué ocurre con la administración repetida durante años, que es precisamente el patrón descrito en los estudios de geroprotección.

Resumen honesto: no se puede afirmar que la Thymalin sea peligrosa, y tampoco se puede afirmar que sea segura. Lo que se puede afirmar es que la base documental necesaria para hacer cualquiera de las dos afirmaciones con rigor no está disponible públicamente. Este contenido tiene carácter educativo y no constituye consejo médico.

¿Cómo encaja en el panorama de los péptidos bioreguladores?

La Thymalin es la pieza inmunitaria de un conjunto más amplio que la literatura rusa denomina péptidos bioreguladores. El modelo teórico es que cada órgano produce péptidos cortos reguladores de su propia función y que administrarlos podría corregir la desregulación asociada a la edad. De ahí la Thymalin para el timo, el Epithalamin y su análogo sintético epitalón para la glándula pineal, y otros preparados para hígado, retina o sistema nervioso.

Dentro de ese conjunto, la Thymalin es a la vez la más antigua y la menos caracterizada químicamente. Los análogos sintéticos posteriores, como el epitalón (AEDG), tienen al menos la ventaja de ser moléculas definidas, verificables y reproducibles. La propia existencia de esa segunda generación de compuestos sugiere que el límite del extracto era evidente también para sus desarrolladores.

Por eso la Thymalin aparece con frecuencia en listados comerciales de compuestos orientados al envejecimiento, un terreno donde conviene distinguir con cuidado entre interés científico y evidencia clínica, como comentamos en nuestro análisis de péptidos y envejecimiento. La presencia de una sustancia en una lista popular no dice nada sobre su nivel de prueba.

¿Qué haría cambiar la valoración de la Thymalin? Tres cosas concretas: una caracterización analítica publicada del extracto con criterios de estandarización entre lotes; al menos un ensayo aleatorizado, cegado, registrado previamente y conducido por investigadores sin vínculo con el grupo original, con desenlaces clínicos relevantes; y datos farmacocinéticos y de seguridad obtenidos con metodología contemporánea. Nada de esto es imposible, y sería la vía razonable para resolver un expediente que lleva cincuenta años abierto.

Hasta entonces, la posición defendible es la de interés científico legítimo con nivel de prueba insuficiente. Consulte siempre a un profesional sanitario antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud inmunitaria.

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Preguntas frecuentes

¿La Thymalin es lo mismo que la timosina alfa-1?
No. La timosina alfa-1 es un péptido de 28 aminoácidos con secuencia definida, que se produce por síntesis química y que cuenta con ensayos clínicos aleatorizados, incluido un estudio de fase III en hepatitis B crónica. La Thymalin es un extracto polipeptídico de timo bovino sin secuencia única, obtenido por extracción ácida suave. Comparten el órgano de origen y la idea general de inmunomodulación, pero no son intercambiables ni comparables en cuanto a nivel de prueba.
¿Está aprobada la Thymalin en Estados Unidos o la Unión Europea?
No. La Thymalin está registrada como medicamento en Rusia, pero no cuenta con aprobación de la FDA ni de la Agencia Europea de Medicamentos. Tampoco puede considerarse complemento alimenticio en ninguna de las dos jurisdicciones. El material que circula en el mercado internacional se vende habitualmente con etiqueta de uso exclusivo para investigación, lo que implica que no ha pasado controles de calidad farmacéutica y que su identidad y pureza no están garantizadas.
¿Qué dosis de Thymalin se utiliza?
No publicamos dosis ni protocolos para esta sustancia. La razón es doble: se trata de un extracto sin caracterización estandarizada publicada internacionalmente y de un producto sin aprobación reguladora fuera de Rusia, donde además su administración es responsabilidad de un médico prescriptor. Publicar pautas en este contexto daría una falsa impresión de validación. Si le interesa por una situación clínica concreta, la vía adecuada es la consulta con un profesional sanitario.
¿Existen ensayos clínicos aleatorizados de Thymalin?
No se documentan ensayos aleatorizados, cegados y registrados previamente en la literatura internacional accesible. Los dos trabajos clínicos más citados son una serie de 266 personas mayores seguidas durante 6 a 8 años (Neuro Endocrinology Letters, 2003) y una comparación no aleatorizada de 36 pacientes tratados frente a 44 con terapia estándar en COVID-19 grave (Advances in Gerontology, 2021). Ambos son generadores de hipótesis, no confirmatorios.
¿La Thymalin rejuvenece el timo?
No hay evidencia publicada que demuestre regeneración del tejido tímico en humanos atribuible a la Thymalin. Lo que describen los estudios disponibles son cambios en marcadores inmunitarios, como poblaciones de linfocitos o secreción de citoquinas, y efectos sobre la diferenciación de timocitos en modelos de cultivo. Modificar un marcador en sangre o en un cultivo no es lo mismo que restaurar la estructura y la función de un órgano.
¿Puede la Thymalin reducir la mortalidad como sugieren los estudios rusos?
Las cifras publicadas son llamativas, con reducciones de mortalidad de 2 a 4 veces en personas mayores y una mortalidad hospitalaria del 20,6 % frente al 40,9 % en COVID-19 grave. Sin embargo, proceden de estudios pequeños, no aleatorizados, no cegados, sin registro previo del protocolo y realizados por un único grupo investigador. Un efecto de esa magnitud exigiría replicación independiente antes de considerarse establecido, y esa replicación no existe por el momento.
¿Qué diferencia hay entre Thymalin y timosina beta-4 o TB-500?
Son cosas distintas pese al parecido de los nombres. La timosina beta-4 es un péptido de 43 aminoácidos, de unos 4.963 Da, cuya función principal documentada es el secuestro de actina y la reparación tisular, no la inmunomodulación. El TB-500 es un fragmento sintético más corto de esa molécula. La Thymalin, en cambio, es un extracto peptídico completo del timo bovino con una hipótesis de acción inmunitaria.
¿La Thymalin es segura?
No puede afirmarse ni lo uno ni lo otro con rigor. La literatura rusa la describe como bien tolerada, pero no existen estudios de seguridad a largo plazo con metodología occidental, datos farmacocinéticos publicados internacionalmente, información en embarazo y lactancia ni estudios sistemáticos de interacciones. Por su origen bovino, existe un riesgo previsible de reacciones de hipersensibilidad, y toda intervención inmunomoduladora requiere especial precaución en personas con enfermedad autoinmune o en tratamiento inmunosupresor. Consulte a un profesional sanitario.

Fuentes

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  2. Khavinson VKh, Morozov VG (2003). Peptides of pineal gland and thymus prolong human life. Neuro Endocrinology Letters, 24(3-4):233-40.
  3. Khavinson VKh, Linkova NS, Chalisova NI, Ivko OM (2021). The Use of Thymalin for Immunocorrection and Molecular Aspects of Biological Activity. Biology Bulletin Reviews, 11:377-382.
  4. Kuznik BI, Khavinson VKh, et al. (2021). Peptide Drug Thymalin Regulates Immune Status in Severe COVID-19 Older Patients. Advances in Gerontology, 11(4):368-376 (revista no indexada en MEDLINE).
  5. Khavinson VKh, Polyakova VO, Linkova NS, Dudkov AV, Kvetnoy IM (2011). Peptides regulate cortical thymocytes differentiation, proliferation, and apoptosis. Journal of Amino Acids, 2011:517137.
  6. Goldstein AL, Hannappel E, Kleinman HK (2005). Thymosin beta4: actin-sequestering protein moonlights to repair injured tissues. Trends in Molecular Medicine.
  7. Mutchnick MG, Lindsay KL, Schiff ER, et al. (1999). Thymosin alpha1 treatment of chronic hepatitis B: results of a phase III multicentre, randomized, double-blind and placebo-controlled study. Journal of Viral Hepatitis.
  8. Araj SK, Brzezik J, Mądra-Gackowska K, Szeleszczuk Ł (2025). Overview of Epitalon, Highly Bioactive Pineal Tetrapeptide with Promising Properties. International Journal of Molecular Sciences, 26(6):2691.
  9. Khavinson VKh, et al. (2020). Thymalin: Activation of Differentiation of Human Hematopoietic Stem Cells. Bulletin of Experimental Biology and Medicine, 170:118-122.

Este contenido se proporciona únicamente con fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud antes de tomar cualquier decisión. Leer nuestro aviso médico completo

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