Pulsa ESC para cerrar

Peptide Lab App Iniciar sesión Articulos Noticias Guia Productos
Más Peptide Tracker Calculadora Mejores calculadoras Estadísticas Contacto Newsletter
Français English Deutsch Español Português العربية Italiano Polski 한국어 日本語 中文 RU
Humanina
HN (24 aa)

Humanina

Humanina (HN), péptido derivado de las mitocondrias codificado en MT-RNR2

2687,27 g/mol Peso molecular
C₁₁₉H₂₀₄N₃₄O₃₂S₂ Fórmula molecular
Péptido de investigación. Sin aprobación de la FDA ni de la EMA para uso humano. Sin ensayos clínicos de administración publicados. Estatus
MAPRGFSCLLLLTSEIDLPVKRRA (24 aminoácidos, codificada en un marco de lectura abierto dentro de la región MT-RNR2 del ADN mitocondrial)
Humanina Photo: Tima Miroshnichenko

¿Qué es la humanina y por qué se considera un péptido mitocondrial?

La humanina (abreviada HN) es un péptido de 24 aminoácidos cuya secuencia es MAPRGFSCLLLLTSEIDLPVKRRA. Su particularidad no reside en su tamaño, que es modesto, sino en su origen genético: no está codificada en el ADN del núcleo celular, como la inmensa mayoría de los péptidos y proteínas humanas, sino en un marco de lectura abierto situado dentro de la región MT-RNR2 del ADN mitocondrial, la misma región que codifica el ARN ribosómico 16S.

Esta localización le otorga su categoría: la humanina es un péptido derivado de las mitocondrias (MDP, por sus siglas en inglés). El concepto es relativamente reciente en biología. Durante décadas se asumió que el genoma mitocondrial, muy compacto, codificaba únicamente trece proteínas de la cadena respiratoria, dos ARN ribosómicos y veintidós ARN de transferencia. El descubrimiento de péptidos funcionales codificados dentro de esas mismas secuencias ha modificado esa imagen y ha abierto la hipótesis de una señalización retrógrada, es decir, de mensajes enviados por la mitocondria al resto de la célula y, potencialmente, a otros tejidos.

Una revisión publicada en el Journal of Clinical Investigation en 2022 por Miller y colaboradores recoge ocho MDP descritos hasta la fecha: la humanina, el MOTS-c y los péptidos SHLP 1 a 6. La humanina fue el primero en identificarse y sigue siendo el más estudiado del grupo, con una literatura que abarca modelos celulares, modelos animales y estudios observacionales en humanos.

Desde el punto de vista fisicoquímico, la humanina tiene un peso molecular medio de aproximadamente 2687,27 g/mol y una fórmula molecular C₁₁₉H₂₀₄N₃₄O₃₂S₂. Contiene dos residuos azufrados, una metionina inicial y una cisteína en posición 8, y un segmento central marcadamente hidrofóbico formado por cuatro leucinas consecutivas. Esta región hidrofóbica resulta relevante porque condiciona la solubilidad del péptido y su tendencia a asociarse a membranas, dos factores que complican su manejo experimental.

¿Cómo se descubrió la humanina en 2001?

La humanina se describió por primera vez en un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en mayo de 2001, firmado por Yuichi Hashimoto y colaboradores del laboratorio de Ikuo Nishimoto, en la Universidad Keio de Japón. El trabajo se titulaba "A rescue factor abolishing neuronal cell death by a wide spectrum of familial Alzheimer's disease genes and Abeta".

El planteamiento experimental era un cribado de expresión funcional. Los investigadores no buscaban un péptido mitocondrial: buscaban cualquier secuencia de ADNc capaz de impedir la muerte de células neuronales expuestas a insultos relacionados con la enfermedad de Alzheimer. Transfectaron una biblioteca de ADNc y seleccionaron los clones que conferían supervivencia. Uno de esos clones, bautizado como humanina, protegía a las células frente a la toxicidad inducida por un amplio espectro de genes asociados al Alzheimer familiar y frente al péptido beta-amiloide.

El artículo documentó además un punto decisivo: el ADNc transfectado se transcribía y el polipéptido resultante se secretaba al medio de cultivo. Es decir, la humanina no actuaba únicamente en el interior de la célula que la producía, sino que podía ejercer un efecto extracelular. Ese hallazgo fue el que abrió la puerta a considerarla una molécula señalizadora y no un simple producto intracelular.

La identificación posterior de su origen mitocondrial reconfiguró la interpretación del hallazgo. Lo que había comenzado como la búsqueda de un factor de rescate neuronal terminó señalando un mecanismo biológico más amplio. Una revisión de 2013 firmada por Changhan Lee, Kelvin Yen y Pinchas Cohen en Trends in Endocrinology and Metabolism planteó explícitamente esta cuestión en su título, al preguntar si la humanina era la precursora de toda una familia de péptidos mitocondriales. La respuesta llegó dos años después con la caracterización del MOTS-c.

¿Qué relación existe entre la humanina y el MOTS-c?

El MOTS-c es el segundo péptido derivado de las mitocondrias que se caracterizó en profundidad. Changhan Lee y colaboradores lo describieron en Cell Metabolism en 2015, en un artículo que lo presentaba como un regulador de la homeostasis metabólica. Según ese trabajo, el MOTS-c actúa a través de la vía de la AMPK y previene la resistencia a la insulina asociada a la edad y la inducida por dieta rica en grasas, así como la obesidad inducida por dieta en modelos murinos.

La relación entre ambos péptidos es de familia, no de identidad. Comparten el hecho de estar codificados en el genoma mitocondrial y el de participar en la comunicación entre la mitocondria y el resto del organismo, pero difieren en su gen de origen, en su longitud, en sus vías de señalización dominantes y en el perfil de efectos descritos. La humanina procede de la región MT-RNR2 y su literatura está dominada por la citoprotección y la neuroprotección. El MOTS-c procede de la región MT-RNR1 (ARN ribosómico 12S) y su literatura está dominada por el metabolismo del músculo esquelético y la homeostasis de la glucosa.

Esta distinción importa porque en los foros de divulgación los dos péptidos se presentan a menudo como intercambiables, cuando los conjuntos de datos que los respaldan son distintos y, en ambos casos, mayoritariamente preclínicos. Si desea profundizar en el segundo de ellos, nuestra guía de referencia sobre el MOTS-c detalla su mecanismo y el estado de su investigación. Para una lectura comparativa de las mezclas y péptidos que se discuten en este terreno, puede consultar también nuestro análisis Klow frente a MOTS-c.

Conviene señalar un matiz metodológico. La existencia de una familia de MDP no implica que sus miembros tengan efectos sumatorios ni sinérgicos. Ninguna de las publicaciones revisadas aquí evaluó la administración conjunta de humanina y MOTS-c en un diseño controlado, de modo que cualquier afirmación sobre combinaciones carece actualmente de respaldo experimental.

CaracterísticaHumaninaMOTS-c
Gen mitocondrial de origenMT-RNR2 (ARNr 16S)MT-RNR1 (ARNr 12S)
Longitud24 aminoácidos16 aminoácidos
Año de descripción20012015
Vía más documentadaComplejo CNTFR/WSX-1/gp130 y STAT3AMPK
Foco de la literaturaCitoprotección y neuroprotecciónMetabolismo de la glucosa y músculo
Ensayos clínicos de administraciónNinguno publicadoNinguno publicado

¿Cuáles son los mecanismos de acción estudiados de la humanina?

El mecanismo extracelular mejor caracterizado se describió en Molecular Biology of the Cell en 2009. Hashimoto y colaboradores demostraron que la humanina inhibe la muerte neuronal inducida por insultos relacionados con la enfermedad de Alzheimer a través de un receptor de membrana, y que ese efecto depende de un complejo que involucra el receptor alfa del CNTF, WSX-1 y gp130. El trabajo estableció que la activación de STAT3 y la presencia de gp130, subunidad común a la familia de receptores de la interleucina 6, son esenciales para la neuroprotección inducida por el péptido.

Esta arquitectura de señalización coloca a la humanina en un terreno familiar para la farmacología: el de los receptores de citoquinas de tipo I. La consecuencia es doble. Por un lado, explica cómo un péptido secretado puede producir efectos en células que no lo han sintetizado. Por otro, implica que sus efectos se solapan parcialmente con vías inflamatorias e inmunitarias, lo que complica cualquier extrapolación simple de los resultados celulares a un organismo completo.

En paralelo se ha documentado una acción intracelular relacionada con la apoptosis. La literatura describe la interferencia de la humanina con proteínas proapoptóticas de la familia Bcl-2, en particular con la translocación y la oligomerización de Bax en la membrana mitocondrial, un paso necesario para la liberación de citocromo c. Un artículo de Cobb y colaboradores publicado en Aging en 2016 situó explícitamente a los péptidos mitocondriales como reguladores dependientes de la edad de la apoptosis, de la sensibilidad a la insulina y de marcadores inflamatorios.

Un tercer eje de investigación es vascular. Bachar y colaboradores describieron en Cardiovascular Research en 2010 la expresión de humanina en la capa de células endoteliales de vasos sanguíneos humanos, y mostraron que la adición exógena del péptido a cultivos de células endoteliales resultaba eficaz frente a la apoptosis inducida por LDL oxidada. Se trata de un resultado en cultivo celular, no de un resultado clínico, pero sitúa al péptido más allá del sistema nervioso.

Es útil distinguir este tipo de molécula de otros péptidos dirigidos a la mitocondria. Compuestos como el SS-31 no son péptidos codificados por el genoma mitocondrial, sino secuencias sintéticas diseñadas para acumularse en la membrana mitocondrial interna. La diferencia de origen implica diferencias de mecanismo, de farmacología y de base de evidencia.

¿Qué muestran los estudios sobre neuroprotección?

La neuroprotección es el campo fundacional de la humanina y el que concentra el volumen más alto de publicaciones. El punto de partida es el propio artículo de 2001 en PNAS, en el que la expresión del ADNc de humanina abolía la muerte de células neuronales causada por múltiples genes del Alzheimer familiar y por el péptido beta-amiloide. Este resultado se obtuvo en células en cultivo.

El estudio preclínico más citado en el terreno cognitivo se publicó en Scientific Reports en 2018, firmado por Kelvin Yen y colaboradores con el título "Humanin Prevents Age-Related Cognitive Decline in Mice and is Associated with Improved Cognitive Age in Humans". El trabajo combinó modelos de cultivo celular humano con experimentos en ratones de edad media. Según el artículo, los ratones tratados rindieron mejor que los controles en la prueba del rotarod tras seis meses de tratamiento y, tras diez meses, presentaron mejoras significativas en la estrategia de búsqueda y en la tasa de éxito en el laberinto de Barnes.

El mismo estudio incluyó un componente humano de naturaleza genética. Mediante un análisis de asociación de genoma completo restringido al genoma mitocondrial, los autores identificaron un polimorfismo de nucleótido único, rs2854128, situado en la región codificante de la humanina y asociado a niveles circulantes más bajos del péptido. Este tipo de hallazgo es observacional y genera hipótesis, pero no equivale a una demostración de eficacia terapéutica.

Una revisión sistemática publicada en Biology en 2023 por Coradduzza y colaboradores recopiló el conjunto de los papeles fisiopatológicos atribuidos a la humanina en el envejecimiento. El cuadro que emerge de esa síntesis es coherente en su dirección, puesto que los distintos modelos apuntan hacia un efecto citoprotector, pero heterogéneo en sus métodos, en sus modelos animales y en las formas del péptido utilizadas, lo que limita la posibilidad de agregar resultados cuantitativamente.

Es importante no confundir neuroprotección en modelos con tratamiento de una enfermedad neurodegenerativa. Ningún dato disponible permite afirmar que la humanina prevenga, retrase o trate la enfermedad de Alzheimer o cualquier otra demencia en seres humanos. Si observa síntomas cognitivos en usted o en un familiar, consulte a un profesional sanitario.

¿Qué se sabe sobre la humanina y la sensibilidad a la insulina?

El segundo gran eje de investigación es metabólico. En 2009, Radhika Muzumdar y colaboradores publicaron en PLoS One un artículo titulado "Humanin: A Novel Central Regulator of Peripheral Insulin Action". El diseño era notable porque el péptido no se administró por vía sistémica, sino mediante infusión intracerebroventricular continua en roedores, de modo que el efecto observado en la periferia debía proceder de una acción central.

Según el estudio, esa infusión central mejoró de forma significativa la sensibilidad global a la insulina, y los efectos se asociaron a la activación de la señalización de STAT-3 hipotalámica. La misma vía de transducción que aparece en los experimentos de neuroprotección reaparece, por tanto, en el contexto metabólico, lo que sugiere un mecanismo compartido más que dos farmacologías independientes.

El trabajo de Cobb y colaboradores en Aging en 2016 amplió esta línea al caracterizar a los péptidos mitocondriales de origen natural como reguladores dependientes de la edad de la apoptosis, de la sensibilidad a la insulina y de marcadores inflamatorios. La implicación conceptual es que el declive de estos péptidos con la edad podría formar parte del contexto en el que aparece el deterioro metabólico, aunque el sentido de la causalidad no queda establecido por datos de ese tipo.

Hay dos precauciones metodológicas que conviene explicitar. La primera es la vía de administración: un efecto obtenido por infusión intracerebroventricular en un roedor no permite predecir qué ocurriría con una administración periférica en una persona. La segunda es la especie: la fisiología de la regulación hipotalámica de la glucosa difiere entre roedores y humanos en aspectos relevantes. Por ambas razones, los resultados metabólicos de la humanina deben leerse como biología mecanística, no como una indicación clínica.

La humanina no es un tratamiento de la diabetes ni de la resistencia a la insulina, y no debe utilizarse como sustituto de ninguna terapia prescrita. Cualquier decisión sobre el manejo de una alteración glucémica corresponde a un profesional sanitario.

¿Qué son los análogos HNG y S14G-humanina?

La secuencia nativa de la humanina presenta limitaciones prácticas para la investigación, entre ellas su marcada hidrofobicidad central y una estabilidad limitada. Por ello, buena parte de los estudios preclínicos no emplean la humanina nativa, sino análogos sintéticos. El más utilizado es la S14G-humanina, habitualmente designada como HNG.

La modificación es mínima en apariencia: la serina situada en la posición 14 de la secuencia se sustituye por una glicina. Los trabajos de mapeo de residuos del grupo de Nishimoto establecieron que ese aminoácido es crítico para la actividad neuroprotectora del péptido. Cuando la serina 14 se sustituye por alanina, la actividad se pierde. Cuando se sustituye por glicina, la actividad descrita en los ensayos de neuroprotección aumenta de forma considerable. Por esta razón la HNG se ha convertido en la herramienta estándar en el laboratorio.

Esto tiene una consecuencia importante para la lectura de la literatura. Cuando un artículo o un resumen divulgativo atribuye un efecto a "la humanina", merece la pena verificar qué molécula se administró realmente. Si se trató de HNG, el resultado describe las propiedades de un análogo sintético optimizado y no necesariamente las de la secuencia que el organismo produce de forma endógena. La extrapolación entre ambas formas no es automática.

Otros análogos y fragmentos se han explorado con fines mecanísticos, incluidos derivados diseñados para estudiar la relación entre estructura y unión al receptor o para mejorar la solubilidad. Ninguno de ellos ha alcanzado el desarrollo clínico. En la práctica, el repertorio documentado se reduce a herramientas de investigación, sin datos de farmacocinética, de seguridad ni de dosis en humanos.

FormaModificaciónUso descrito
Humanina nativa (HN)Ninguna, secuencia endógena de 24 aminoácidosEstudios mecanísticos y medición de niveles circulantes
HNG (S14G-humanina)Serina 14 sustituida por glicinaAnálogo principal en estudios preclínicos de neuroprotección
S14A-humaninaSerina 14 sustituida por alaninaControl negativo: la actividad neuroprotectora se pierde

¿Qué dicen los datos humanos sobre la humanina, la edad y la longevidad?

El estudio de referencia en este terreno es el artículo de Kelvin Yen y colaboradores publicado en Aging en 2020, titulado "The mitochondrial derived peptide humanin is a regulator of lifespan and healthspan". Su valor reside en que combina evidencia de intervención en un organismo modelo con evidencia observacional en humanos y en otras especies.

En la parte experimental, los autores mostraron que la sobreexpresión de humanina en Caenorhabditis elegans es suficiente para aumentar la longevidad, y que ese efecto depende de daf-16/FOXO, un factor de transcripción central en las vías conservadas de longevidad. El hecho de que el efecto desaparezca sin daf-16 es relevante porque sitúa a la humanina dentro de una red de señalización ya conocida y no como un mecanismo aislado.

En la parte observacional, el artículo describe que los niveles de humanina descienden con la edad en varias especies, pero se mantienen notablemente estables en el rata topo desnuda, un roedor considerado modelo de senescencia negligible. Y describe que en los descendientes de centenarios, un grupo con probabilidad estadísticamente mayor de alcanzar edades extremas, los niveles circulantes de humanina son considerablemente superiores a los de controles de la misma edad.

La interpretación correcta de estos datos humanos es la de una correlación. Un nivel más alto de humanina en descendientes de centenarios es compatible con al menos tres explicaciones distintas: que el péptido contribuya a la longevidad, que sea un marcador de una función mitocondrial globalmente mejor conservada, o que ambas cosas sean consecuencia de un tercer factor. Los datos disponibles no permiten elegir entre ellas, y ningún estudio de intervención en humanos ha puesto esa hipótesis a prueba.

Esta distinción entre biomarcador y agente terapéutico es la que con mayor frecuencia se pierde en la divulgación sobre péptidos de longevidad. Para una visión de conjunto de lo que la literatura respalda y de lo que no en este campo, puede consultar nuestra revisión sobre los péptidos más estudiados en el envejecimiento.

¿Existen ensayos clínicos y cuál es el estatus regulatorio de la humanina?

La respuesta es inequívoca y debe quedar clara antes de cualquier otra consideración: no existe ningún ensayo clínico publicado que haya administrado humanina a seres humanos. Veinticinco años después de su descubrimiento, la totalidad de la evidencia sobre sus efectos procede de modelos celulares, de modelos animales y de estudios observacionales que miden el péptido endógeno como biomarcador.

Los estudios registrados en bases públicas que mencionan la humanina no la administran: la cuantifican como variable de resultado en el contexto de otras intervenciones, o la utilizan como marcador de función mitocondrial. No se ha publicado ningún estudio de primera administración en humanos, ningún estudio de escalada de dosis y ningún estudio de seguridad específico del péptido.

En consecuencia, no existen datos humanos de eficacia, de seguridad ni de farmacocinética. No se conocen en humanos su biodisponibilidad por ninguna vía de administración, su semivida de eliminación, su perfil de interacciones ni su toxicidad a corto o a largo plazo. Esta ausencia no es una laguna menor: es la razón por la cual no puede formularse ninguna recomendación de uso.

Desde el punto de vista regulatorio, la humanina no está aprobada por la FDA ni por la EMA para ninguna indicación. Se comercializa exclusivamente como material destinado a investigación, con la etiqueta de uso exclusivo en laboratorio. El estatus legal de la posesión, la importación y la venta de péptidos de investigación varía según la jurisdicción, y en varios países estas actividades están sujetas a restricciones específicas. Verifique la normativa aplicable en su país.

Este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa. No propone ninguna dosis, ningún protocolo ni ninguna vía de administración, y no debe interpretarse como consejo médico. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud.

¿Cuáles son los límites de la evidencia actual y las precauciones a tener en cuenta?

El primer límite es el de la traslación entre especies. Los efectos descritos en cultivos de células neuronales, en C. elegans y en ratones no permiten predecir lo que ocurriría en una persona. La historia de la farmacología del envejecimiento y de la neuroprotección está repleta de moléculas con resultados preclínicos sólidos que no se confirmaron en humanos, y no hay ninguna razón para suponer que la humanina esté exenta de ese riesgo.

El segundo límite es el de la molécula estudiada. Como se ha señalado, una parte sustancial de los datos preclínicos se obtuvo con el análogo HNG y no con la secuencia nativa. Al agregar resultados obtenidos con formas distintas del péptido se introduce una heterogeneidad que raramente se explicita en los resúmenes divulgativos.

El tercer límite es el de la vía de administración. El estudio metabólico de referencia empleó una infusión intracerebroventricular, un procedimiento invasivo que entrega el péptido directamente al sistema nervioso central. Ningún dato permite asumir que una administración periférica reproduzca ese efecto, y la hidrofobicidad del segmento central de la humanina plantea además problemas prácticos de formulación y de estabilidad.

El cuarto límite es la dirección de la causalidad en los datos humanos. Los niveles circulantes de humanina se comportan como un marcador asociado a la edad y a la longevidad familiar. Un biomarcador que acompaña a un buen estado de salud no es necesariamente un agente capaz de producirlo, y confundir ambas cosas es el error de razonamiento más frecuente en este campo.

En el plano práctico, los productos etiquetados como humanina que circulan fuera del circuito farmacéutico no están sujetos a los controles de identidad, pureza, esterilidad y contenido de endotoxinas que se exigen a un medicamento. La ausencia de verificación independiente añade un riesgo que es independiente de la farmacología del propio péptido. Nada en este artículo constituye una invitación a adquirir o utilizar humanina, y no se facilita ningún enlace de compra.

Evalúa tus conocimientos

Quiz rápido · 6 preguntas

🧪

Peptide Lab: calculadora y tracker gratis

Calcula tu reconstitución, registra tus péptidos e inyecciones. Gratis, sin tarjeta.

Descubrir Peptide Lab →

Preguntas frecuentes sobre la humanina

¿Qué es exactamente la humanina?
Es un péptido de 24 aminoácidos (secuencia MAPRGFSCLLLLTSEIDLPVKRRA) codificado en un marco de lectura abierto situado dentro de la región MT-RNR2 del ADN mitocondrial. Fue el primer péptido derivado de las mitocondrias que se identificó y se describió en 2001. Su peso molecular medio es de aproximadamente 2687,27 g/mol y su fórmula molecular es C₁₁₉H₂₀₄N₃₄O₃₂S₂.
¿Quién descubrió la humanina y cómo?
Yuichi Hashimoto y colaboradores, en el laboratorio de Ikuo Nishimoto en la Universidad Keio, la describieron en Proceedings of the National Academy of Sciences en mayo de 2001. La identificaron mediante un cribado de expresión funcional de una biblioteca de ADNc, buscando secuencias capaces de impedir la muerte de células neuronales expuestas a genes del Alzheimer familiar y al péptido beta-amiloide.
¿Cuál es la diferencia entre la humanina y el MOTS-c?
Ambos son péptidos codificados en el genoma mitocondrial, pero proceden de genes distintos. La humanina deriva de MT-RNR2, tiene 24 aminoácidos y su literatura se centra en la citoprotección y la neuroprotección a través del complejo CNTFR/WSX-1/gp130 y STAT3. El MOTS-c deriva de MT-RNR1, tiene 16 aminoácidos y su literatura se centra en el metabolismo de la glucosa a través de la AMPK. No son intercambiables y ninguno dispone de ensayos clínicos de administración publicados.
¿Qué es la HNG o S14G-humanina?
Es el análogo sintético más utilizado en investigación preclínica. Sustituye la serina de la posición 14 por una glicina, una modificación que aumenta de forma considerable la actividad en los ensayos de neuroprotección. La misma posición sustituida por alanina anula esa actividad, lo que confirma su carácter crítico. Conviene recordar que muchos resultados atribuidos a "la humanina" se obtuvieron en realidad con HNG.
¿Existen estudios de la humanina en humanos?
Existen estudios observacionales que miden la humanina endógena en sangre y la relacionan con la edad, con variantes genéticas mitocondriales y con la longevidad familiar. No existe ningún ensayo clínico publicado que haya administrado humanina a personas, ni estudio de primera administración en humanos, ni estudio de escalada de dosis, ni estudio de seguridad específico.
¿Por qué los niveles de humanina descienden con la edad?
El descenso está documentado en varias especies, incluida la humana, pero su causa no está establecida. Las hipótesis que se manejan en la literatura lo relacionan con el deterioro general de la función mitocondrial y con cambios en la expresión del genoma mitocondrial a lo largo de la vida. Resulta llamativo que en la rata topo desnuda, un modelo de senescencia negligible, los niveles se mantengan estables, aunque esta observación comparativa no identifica un mecanismo.
¿Puede la humanina mejorar la memoria o prevenir la demencia?
No existe evidencia en humanos que respalde esa afirmación. Los datos sobre cognición proceden de ratones de edad media, en los que la administración del péptido se asoció a un mejor rendimiento en el rotarod tras seis meses y a mejoras en el laberinto de Barnes tras diez meses. Son resultados preclínicos y no permiten concluir nada sobre la prevención o el tratamiento de la demencia en personas. Si le preocupa un deterioro cognitivo, consulte a un profesional sanitario.
¿Cuál es el estatus legal y regulatorio de la humanina?
La humanina no está aprobada por la FDA ni por la EMA para ninguna indicación y se clasifica como material de uso exclusivo en investigación. No se conocen en humanos su seguridad, su farmacocinética ni su perfil de interacciones. El marco legal de la compra, la posesión y la importación de péptidos de investigación varía según el país, por lo que conviene verificar la normativa local. Este artículo es exclusivamente educativo y no recomienda ninguna dosis ni ningún protocolo.

Fuentes científicas

  1. Hashimoto Y, Niikura T, Tajima H, et al. (2001). A rescue factor abolishing neuronal cell death by a wide spectrum of familial Alzheimer's disease genes and Abeta. Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 98(11):6336-6341 (PMID 11371646).
  2. Hashimoto Y, Kurita M, Aiso S, Nishimoto I, Matsuoka M. (2009). Humanin inhibits neuronal cell death by interacting with a cytokine receptor complex or complexes involving CNTF receptor alpha/WSX-1/gp130. Molecular Biology of the Cell, 20(12):2864-2873 (PMID 19386761).
  3. Muzumdar RH, Huffman DM, Atzmon G, et al. (2009). Humanin: a novel central regulator of peripheral insulin action. PLoS One, 4(7):e6334 (PMID 19623253).
  4. Bachar AR, Scheffer L, Schroeder AS, et al. (2010). Humanin is expressed in human vascular walls and has a cytoprotective effect against oxidized LDL-induced oxidative stress. Cardiovascular Research, 88(2):360-366.
  5. Lee C, Yen K, Cohen P. (2013). Humanin: a harbinger of mitochondrial-derived peptides?. Trends in Endocrinology and Metabolism, 24(5):222-228 (PMID 23402768).
  6. Lee C, Zeng J, Drew BG, et al. (2015). The mitochondrial-derived peptide MOTS-c promotes metabolic homeostasis and reduces obesity and insulin resistance. Cell Metabolism, 21(3) (PMID 25738459).
  7. Cobb LJ, Lee C, Xiao J, et al. (2016). Naturally occurring mitochondrial-derived peptides are age-dependent regulators of apoptosis, insulin sensitivity, and inflammatory markers. Aging (Albany NY), 8(4):796-809 (PMID 27070352).
  8. Yen K, Wan J, Mehta HH, et al. (2018). Humanin prevents age-related cognitive decline in mice and is associated with improved cognitive age in humans. Scientific Reports, 8:14212 (PMID 30242290).
  9. Yen K, Mehta HH, Kim SJ, et al. (2020). The mitochondrial derived peptide humanin is a regulator of lifespan and healthspan. Aging (Albany NY), 12(12):11185-11199 (PMID 32575074).
  10. Miller B, Kim SJ, Kumagai H, Yen K, Cohen P. (2022). Mitochondria-derived peptides in aging and healthspan. Journal of Clinical Investigation, 132(9):e158449 (PMID 35499074).
  11. Coradduzza D, Congiargiu A, Chen Z, Cruciani S, Zinellu A, Carru C, Medici S. (2023). Humanin and its pathophysiological roles in aging: a systematic review. Biology (Basel), 12(4):558 (PMID 37106758).
  12. Muzumdar RH, Huffman DM, Calvert JW, et al. (2010). Acute humanin therapy attenuates myocardial ischemia and reperfusion injury in mice. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, 30(10):1940-1948.

Este contenido se proporciona únicamente con fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud antes de tomar cualquier decisión. Leer nuestro aviso médico completo

GHK-Cu
GHK-Cu
Potente anti-edad →