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Tesamorelina

trans-3-hexenoil-GRF(1-44) amida (análogo estabilizado de la hormona liberadora de hormona del crecimiento humana)

5135.86 g/mol Peso molecular
C₂₂₁H₃₆₆N₇₂O₆₇S Fórmula molecular
Aprobado por la FDA (2010) Estatus regulatorio
Tyr-Ala-Asp-Ala-Ile-Phe-Thr-Asn-Ser-Tyr-Arg-Lys-Val-Leu-Gly-Gln-Leu-Ser-Ala-Arg-Lys-Leu-Leu-Gln-Asp-Ile-Met-Ser-Arg-Gln-Gln-Gly-Glu-Ser-Asn-Gln-Glu-Arg-Gly-Ala-Arg-Ala-Arg-Leu-NH₂, con un grupo trans-3-hexenoilo unido a la tirosina N-terminal (44 aminoácidos)
Actualizado el 19 de septiembre de 2026
Tesamorelina Photo: Mehul Patel

¿Qué es la tesamorelina y por qué ocupa un lugar aparte entre los péptidos?

La tesamorelina es un análogo sintético estabilizado de la hormona liberadora de hormona del crecimiento humana (GHRH, por sus siglas en inglés), concretamente de su forma de 44 aminoácidos. Fue desarrollada por la compañía canadiense Theratechnologies y se comercializa con el nombre comercial Egrifta. En noviembre de 2010 la Food and Drug Administration estadounidense la autorizó para la reducción del exceso de grasa abdominal visceral en personas adultas con lipodistrofia asociada al VIH, una alteración de la distribución del tejido adiposo relacionada tanto con la infección como con determinados tratamientos antirretrovirales.

Ese detalle regulatorio explica por qué la tesamorelina ocupa una posición singular. Muchos péptidos que estimulan el eje de la hormona del crecimiento circulan únicamente como material de investigación, sin ensayos de fase 3 ni expediente regulatorio. La tesamorelina, en cambio, cuenta con ensayos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo en varios centenares de participantes, con criterios de valoración objetivos medidos por imagen. Es la excepción, no la norma, dentro de esta familia de moléculas.

Desde el punto de vista químico, la diferencia con la GHRH natural es una modificación en el extremo N-terminal: la adición de un grupo trans-3-hexenoilo sobre la tirosina inicial. Esta acilación protege la molécula de la degradación rápida por la enzima dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4), que inactiva la GHRH endógena en cuestión de minutos. El resultado es un péptido con una estabilidad plasmática suficiente para una administración subcutánea diaria, aunque su semivida sigue siendo corta, del orden de 26 a 38 minutos según la ficha técnica de Egrifta.

Conviene aclarar de entrada un malentendido frecuente. La tesamorelina no es hormona del crecimiento ni un esteroide anabolizante. No aporta GH exógena al organismo, sino que actúa un escalón por encima, sobre la hipófisis, para que esta libere su propia hormona. Esa distinción tiene consecuencias fisiológicas y de seguridad que se detallan más adelante en esta guía.

Es importante subrayar que la aprobación regulatoria se refiere a una población y a un objetivo terapéutico muy concretos. La existencia de una autorización no convierte a la molécula en apta para cualquier persona que busque perder grasa abdominal. Este artículo tiene finalidad educativa y no constituye asesoramiento médico. Cualquier decisión relacionada con esta molécula debe tomarse con un profesional sanitario cualificado.

¿Cómo actúa la tesamorelina en el eje hipotálamo-hipófisis?

La tesamorelina se une al receptor de GHRH (GHRHR), un receptor acoplado a proteína G expresado principalmente en las células somatotropas de la hipófisis anterior. La activación de ese receptor eleva el AMP cíclico intracelular, lo que estimula tanto la síntesis como la liberación de hormona del crecimiento (GH) almacenada en gránulos secretores. Es, en esencia, el mismo mecanismo que utiliza el hipotálamo para regular la secreción fisiológica de GH.

La consecuencia práctica más relevante de este mecanismo es que la pulsatilidad de la secreción de GH se conserva. La hipófisis sigue liberando la hormona en picos, sobre todo nocturnos, y los mecanismos de retroalimentación negativa permanecen operativos: la somatostatina y la propia IGF-1 circulante siguen frenando la respuesta cuando los niveles suben. Este techo fisiológico contrasta con la administración de GH recombinante, que introduce una concentración suprafisiológica sostenida que no responde a esos frenos.

La GH liberada actúa sobre el hígado y otros tejidos para inducir la producción de IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1), el principal mediador de muchos efectos anabólicos de la GH. En los ensayos clínicos la IGF-1 aumenta de forma dependiente de la dosis, y por ese motivo la ficha técnica de Egrifta indica la monitorización de la IGF-1 durante el tratamiento. Un aumento marcado y sostenido es precisamente lo que se quiere evitar por motivos de seguridad a largo plazo.

Sobre el tejido adiposo, la GH ejerce una acción lipolítica que parece especialmente pronunciada en el tejido adiposo visceral (VAT), el compartimento graso que rodea las vísceras abdominales y que se asocia de manera más estrecha con la resistencia a la insulina, la dislipidemia y el riesgo cardiometabólico. La GH estimula la lipasa sensible a hormonas y reduce la actividad de la lipoproteína lipasa en el adipocito, lo que favorece la movilización de ácidos grasos. Esta selectividad relativa por el compartimento visceral frente al subcutáneo es la base biológica de la indicación aprobada.

Hay un matiz que se pasa por alto con frecuencia: la GH también tiene efectos contrarreguladores de la insulina. Puede reducir la captación periférica de glucosa y aumentar la producción hepática de glucosa. Por eso la elevación de la glucemia y de la hemoglobina glicosilada figura entre las precauciones de la ficha técnica, y la vigilancia del metabolismo glucídico forma parte del seguimiento clínico estándar.

¿Qué muestran los estudios clínicos sobre la grasa visceral?

El pilar de la evidencia es el ensayo de fase 3 publicado por Falutz y colaboradores en el New England Journal of Medicine en 2007 (PMID 18057338). Se trató de un estudio multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en personas con infección por VIH y acumulación de grasa abdominal. El criterio de valoración principal fue el cambio porcentual en el tejido adiposo visceral medido por tomografía computarizada a nivel de la vértebra L4-L5, una técnica de referencia que distingue el compartimento visceral del subcutáneo, cosa que la báscula o la cinta métrica no pueden hacer.

Tras 26 semanas de administración subcutánea diaria, el grupo tratado mostró una reducción del tejido adiposo visceral de aproximadamente un 15 %, mientras que el grupo placebo experimentó un ligero aumento. También se observaron mejoras en el perfil lipídico, con descenso de triglicéridos y de la relación colesterol total sobre HDL, y una mejora en las puntuaciones de percepción corporal informadas por los participantes. Es importante señalar que la grasa subcutánea y el peso corporal total apenas variaron, lo que refuerza la idea de un efecto dirigido al compartimento visceral en lugar de una pérdida de peso generalizada.

La pregunta que sigue naturalmente es qué ocurre a más largo plazo y al suspender el tratamiento. El trabajo de extensión publicado por Falutz y colaboradores en 2010 (PMID 20101189) abordó exactamente ese punto, con un periodo total de 52 semanas. Los participantes que continuaron con la molécula mantuvieron en buena medida la reducción de grasa visceral, mientras que quienes pasaron a placebo tras las primeras 26 semanas mostraron una reacumulación progresiva del tejido adiposo visceral hacia los valores iniciales.

Esa reversibilidad es probablemente el dato más importante de toda la literatura para quien se plantea el perfil real de la molécula. El efecto depende de la administración continuada. No hay ninguna evidencia de que un ciclo limitado produzca una redistribución duradera de la grasa visceral una vez retirado el estímulo sobre el eje GH/IGF-1. Quien espere un cambio permanente tras unas semanas de uso está proyectando sobre la molécula algo que los datos no respaldan.

Un análisis adicional de los ensayos de fase 3 identificó el concepto de respondedores: no todos los participantes alcanzaron reducciones clínicamente relevantes, y una proporción apreciable respondió poco o nada. Esto es coherente con lo que se observa en la mayoría de intervenciones metabólicas y desaconseja extrapolar la cifra media del 15 % como resultado esperable en cualquier individuo. Si le interesa el panorama más amplio de moléculas estudiadas en el contexto de la composición corporal, puede consultar nuestro análisis sobre los péptidos estudiados para la pérdida de grasa.

¿Qué se ha estudiado en hígado graso y función cognitiva?

Más allá de la indicación aprobada, dos líneas de investigación han recibido una atención particular. La primera es la esteatosis hepática. El tejido adiposo visceral y la grasa hepática están estrechamente relacionados desde el punto de vista fisiopatológico, y la hipótesis de que reducir el primero podría influir sobre la segunda era razonable.

Stanley y colaboradores publicaron en JAMA en 2014 (PMID 25038357) un ensayo aleatorizado y controlado con placebo en personas con VIH y acumulación de grasa abdominal, en el que la grasa hepática se cuantificó mediante espectroscopia por resonancia magnética de protón, una técnica considerablemente más precisa que la ecografía. El grupo tratado mostró una reducción significativa de la fracción de grasa hepática frente al placebo, junto con la esperada disminución del tejido adiposo visceral. Un ensayo posterior del mismo grupo, publicado en Lancet HIV en 2019, exploró de forma más específica la enfermedad hepática grasa no alcohólica en esta población e incluyó valoración histológica.

Es necesario situar estos hallazgos en su contexto. Se realizaron en personas con infección por VIH, un grupo con particularidades metabólicas propias. Extrapolar automáticamente estos resultados a la esteatosis hepática de la población general, o a la asociada a obesidad o síndrome metabólico sin VIH, no está justificado con los datos disponibles. La molécula no está aprobada para ninguna indicación hepática.

La segunda línea es la función cognitiva. Baker y colaboradores publicaron en Archives of Neurology en 2012 (PMID 22869065) un ensayo de 20 semanas en adultos mayores sanos y en personas con deterioro cognitivo leve, en el que se evaluaron dominios cognitivos mediante pruebas neuropsicológicas estandarizadas. Se observaron efectos favorables en medidas de función ejecutiva, junto con cambios en los niveles de neurotransmisores cerebrales medidos por espectroscopia.

Aun así, se trata de un único estudio de tamaño moderado y duración limitada, cuyos resultados no se han replicado en ensayos de fase 3 ni han dado lugar a ninguna aprobación regulatoria en el terreno neurológico o cognitivo. Presentarlo como evidencia de un beneficio nootrópico establecido sería una lectura excesiva. En el momento actual es una señal interesante que requiere confirmación, no una conclusión clínica. Este apartado tiene carácter informativo y no debe interpretarse como una recomendación de uso.

¿En qué se diferencia de CJC-1295, Ipamorelina y Sermorelina?

Las cuatro moléculas se agrupan a menudo bajo la etiqueta común de secretagogos de la hormona del crecimiento, pero pertenecen a dos familias farmacológicas distintas y tienen niveles de evidencia humana que no son en absoluto comparables. Entender esa diferencia evita muchas confusiones.

La tesamorelina, el CJC-1295 y la sermorelina son análogos de GHRH: actúan sobre el receptor GHRHR. La ipamorelina pertenece a otra familia, la de los agonistas del receptor de secretagogos de GH (GHSR-1a), el mismo receptor sobre el que actúa la grelina. Son vías complementarias, lo que explica por qué en contextos de investigación se han combinado moléculas de ambas familias.

MoléculaClase farmacológicaEstatus regulatorioSemivida aproximadaEvidencia humana
TesamorelinaAnálogo estabilizado de GHRH (1-44)Aprobada por la FDA (2010) para lipodistrofia asociada al VIH26 a 38 minutosEnsayos de fase 3 aleatorizados con criterios por imagen (TC, RM)
CJC-1295Análogo de GHRH (1-29), con o sin tecnología DACSin aprobación; uso de investigaciónMinutos sin DAC; varios días con DACEstudios de fase 1 y 2 sobre farmacocinética y GH/IGF-1; sin fase 3
IpamorelinaAgonista selectivo del receptor de secretagogos de GHSin aprobación; uso de investigaciónAproximadamente 2 horasEstudios iniciales, incluido un programa en íleo postoperatorio sin éxito regulatorio
SermorelinaAnálogo de GHRH (1-29)Aprobada históricamente como agente diagnóstico; retirada del mercado estadounidense en 2008Aproximadamente 10 a 20 minutosUso diagnóstico documentado en déficit de GH pediátrico

La lectura de esta tabla debería ser clara: la tesamorelina es la única de las cuatro con ensayos de fase 3 que demuestran un efecto sobre un criterio clínico objetivo en una población definida. Las otras tres se apoyan en datos farmacológicos que muestran que elevan la GH y la IGF-1, lo cual es un dato mecanístico, no una demostración de beneficio clínico ni de seguridad a largo plazo.

Otro contraste útil es con los agonistas del receptor GLP-1. La semaglutida y moléculas afines actúan sobre el apetito y el vaciamiento gástrico y producen pérdidas de peso corporal total del orden del 15 al 17 % en los ensayos clínicos. La tesamorelina no reduce de forma apreciable el peso total: redistribuye un compartimento graso concreto. Son objetivos farmacológicos distintos, no versiones competidoras de lo mismo.

¿Qué evidencia existe para el uso fuera de la indicación aprobada?

Buena parte del interés actual por la tesamorelina procede de personas sin infección por VIH que buscan reducir la grasa abdominal, mejorar la composición corporal o acceder a supuestos beneficios anti-edad. Es legítimo hacerse la pregunta, y también lo es responderla con precisión sobre lo que está demostrado y lo que no.

Lo que está demostrado. Que la molécula estimula la secreción pulsátil de GH y eleva la IGF-1 de forma dependiente de la dosis. Que en personas con lipodistrofia asociada al VIH reduce el tejido adiposo visceral medido por tomografía computarizada en torno a un 15 % a las 26 semanas. Que ese efecto se mantiene mientras se administra y revierte al suspenderla. Que reduce la grasa hepática en esa misma población. Y que su perfil de efectos adversos ha sido caracterizado en ensayos controlados de hasta un año.

Lo que no está demostrado. Que produzca una reducción comparable de grasa visceral en personas sin VIH con obesidad abdominal común: no existen ensayos de fase 3 en esa población que lo respalden. Que mejore la longevidad, la calidad del sueño o la recuperación deportiva. Que construya masa muscular de forma clínicamente significativa. Que sea segura en uso prolongado durante años en personas sanas, escenario para el que sencillamente no hay datos. Y que aporte alguna ventaja demostrada frente a la intervención sobre dieta, actividad física y sueño, que siguen siendo las palancas con mayor respaldo sobre la grasa visceral.

Hay además una consideración de partida que rara vez se explicita. La lipodistrofia asociada al VIH implica una alteración específica del eje somatotropo, con una secreción de GH frecuentemente disminuida. Corregir parcialmente un déficit no es lo mismo que sobreestimular un eje que ya funciona con normalidad. Un mismo estímulo farmacológico puede tener un balance beneficio-riesgo completamente distinto en ambos contextos, y es un error de razonamiento asumir que el resultado se traslada sin más.

El uso fuera de indicación de un medicamento aprobado es una decisión que corresponde exclusivamente a un profesional sanitario, dentro de un marco de responsabilidad clínica y con seguimiento adecuado. Adquirir material etiquetado como de investigación para autoadministración no es equivalente a un uso fuera de indicación supervisado: implica incertidumbre sobre la identidad, la pureza y la esterilidad del producto, además de la ausencia de cualquier vigilancia médica.

¿Qué efectos adversos y contraindicaciones se han documentado?

El perfil de seguridad de la tesamorelina está razonablemente bien caracterizado gracias a los ensayos controlados con placebo y a sus extensiones. Los efectos más frecuentemente descritos en la ficha técnica de Egrifta y en la literatura son los siguientes.

  • Reacciones en el punto de inyección: eritema, prurito, dolor, urticaria localizada e induración. Constituyen el motivo de abandono más habitual en los ensayos.
  • Artralgias y mialgias: dolores articulares y musculares, atribuibles al aumento de GH e IGF-1 y a la retención hídrica asociada.
  • Edema periférico: hinchazón, con frecuencia en extremidades, por retención de sodio y agua mediada por la GH.
  • Parestesias y síndrome del túnel carpiano: descritos con el aumento de la actividad somatotropa, en parte por el mismo mecanismo de retención hídrica.
  • Alteraciones del metabolismo de la glucosa: elevación de la glucemia en ayunas y de la hemoglobina glicosilada. La GH es contrarreguladora de la insulina, por lo que este parámetro requiere vigilancia, en especial en personas con prediabetes o diabetes.
  • Elevación de la IGF-1: la ficha técnica recomienda su monitorización, ya que valores persistentemente altos plantean preocupaciones teóricas a largo plazo.
  • Reacciones de hipersensibilidad: poco frecuentes pero descritas, incluidas manifestaciones sistémicas.

Las contraindicaciones y precauciones recogidas en la información de producto incluyen la presencia de una neoplasia activa, dado que la GH y la IGF-1 tienen actividad mitogénica y no es prudente estimular ese eje en presencia de un tumor; la disrupción del eje hipotálamo-hipofisario por cirugía, radioterapia, traumatismo o enfermedad estructural; el embarazo, en el que la pérdida de peso no aporta beneficio al feto y no existen datos de seguridad; y la hipersensibilidad conocida a la tesamorelina o al manitol.

Merece una mención específica la retinopatía diabética. Dado el efecto sobre la glucemia y la señalización de IGF-1, la ficha técnica indica evaluar a las personas con diabetes preexistente, ya que existe una preocupación teórica sobre la progresión de la retinopatía. De forma similar, se recomienda precaución con antecedentes de neoplasia, incluso tratada, y la decisión clínica debe individualizarse.

Un punto que conviene reiterar: nada de lo anterior sustituye la lectura de la información oficial del producto ni la valoración de un profesional sanitario. Este artículo no recomienda ninguna dosis, ninguna pauta ni ninguna vía de obtención. Para consideraciones generales sobre riesgos y responsabilidad, puede consultar nuestro aviso médico.

¿Cómo se reconstituye y se conserva la tesamorelina?

La tesamorelina se presenta como un polvo liofilizado en vial, que debe reconstituirse con un diluyente antes de su uso. Esta es la forma habitual de presentación de los péptidos, porque el estado seco protege la molécula de la hidrólisis y la degradación oxidativa que sufriría en solución acuosa.

Los principios generales de manipulación de un péptido liofilizado son los mismos que describimos en nuestra guía de reconstitución de péptidos en cinco pasos: dejar que el vial alcance la temperatura ambiente antes de abrirlo, desinfectar el tapón, introducir el diluyente dejándolo deslizar por la pared interior del vial en lugar de proyectarlo directamente sobre el polvo, permitir que el producto se disuelva sin agitación vigorosa, y no sacudir nunca el vial, ya que la agitación mecánica puede desnaturalizar el péptido y generar agregados.

Para calcular volúmenes y concentraciones tras la reconstitución, puede utilizar nuestra calculadora de reconstitución para tesamorelina. Es una herramienta aritmética: convierte una cantidad de péptido y un volumen de diluyente en una concentración por unidad de jeringa. No propone ni sugiere ninguna dosis, y no debe interpretarse como una recomendación posológica. La dosificación es una decisión exclusivamente clínica que corresponde a la información oficial del producto y al criterio del profesional prescriptor.

En cuanto a la conservación, el vial liofilizado sin abrir debe guardarse según las condiciones indicadas en la información del producto, protegido de la luz. Una vez reconstituido, el péptido en solución es notablemente menos estable y su ventana de uso es corta. Los factores que aceleran la degradación son la temperatura, la exposición a la luz, los ciclos repetidos de congelación y descongelación, y la contaminación microbiana derivada de una técnica aséptica deficiente.

Este apartado describe principios técnicos generales de manipulación de péptidos liofilizados con fines informativos. No constituye instrucciones de administración. Las condiciones exactas de reconstitución, el diluyente apropiado, la estabilidad tras la reconstitución y la vía de administración figuran en la información oficial del producto y deben seguirse tal como están indicadas, bajo supervisión sanitaria.

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Preguntas frecuentes sobre la tesamorelina

¿La tesamorelina es un esteroide anabolizante?
No. La tesamorelina es un péptido de 44 aminoácidos, un análogo estabilizado de la hormona liberadora de hormona del crecimiento. Los esteroides anabolizantes son moléculas esteroideas derivadas del colesterol que actúan sobre el receptor de andrógenos, una vía completamente distinta. La tesamorelina actúa sobre el receptor de GHRH en la hipófisis y estimula la secreción de la propia hormona del crecimiento del organismo. Dicho esto, no ser un esteroide no la convierte en inocua: está prohibida en el deporte por la Agencia Mundial Antidopaje dentro de la categoría S2 y tiene un perfil de efectos adversos y contraindicaciones propio que debe valorar un profesional sanitario.
¿La tesamorelina es adecuada para mujeres?
Los ensayos clínicos de fase 3 incluyeron tanto hombres como mujeres con lipodistrofia asociada al VIH, y el análisis por subgrupos sugiere que el efecto sobre la grasa visceral se observa en ambos, aunque la magnitud de la respuesta ha mostrado cierta variabilidad entre subgrupos. El embarazo figura como contraindicación en la información del producto, ya que la reducción de grasa no aporta beneficio al feto y no existen datos de seguridad en esa situación. Tampoco hay información suficiente sobre el uso durante la lactancia. La idoneidad en cualquier persona, con independencia del sexo, es una valoración clínica individual que debe realizar un profesional sanitario.
¿Durante cuánto tiempo se utiliza la tesamorelina?
En los ensayos clínicos la administración fue diaria y el seguimiento controlado llegó hasta 52 semanas, con datos de extensión adicionales. La información del producto plantea una reevaluación periódica del beneficio clínico, ya que se trata de un tratamiento cuyo efecto depende de la administración continuada. No existe una duración óptima establecida para el uso fuera de la indicación aprobada, y no hay datos de seguridad que respalden un uso prolongado durante años en personas sanas. La duración del tratamiento es una decisión clínica que corresponde al profesional prescriptor y que debe apoyarse en la monitorización de la IGF-1, la glucemia y la respuesta observada.
¿Qué ocurre cuando se suspende la tesamorelina?
Los datos de extensión a 52 semanas publicados por Falutz y colaboradores en 2010 muestran que el tejido adiposo visceral tiende a reacumularse progresivamente tras la interrupción, acercándose a los valores previos al tratamiento. Los niveles de IGF-1 también regresan a la situación basal, dado que la semivida de la molécula es corta y el estímulo sobre la hipófisis cesa en cuestión de horas. En términos prácticos, el efecto no es permanente: se mantiene mientras dura la administración. Esta reversibilidad es uno de los hallazgos más consistentes de la literatura y debería moderar cualquier expectativa de un cambio duradero tras un periodo limitado de uso.
¿Se puede combinar la tesamorelina con CJC-1295 e Ipamorelina?
No existe ningún ensayo clínico que haya evaluado esta combinación en humanos, ni en cuanto a eficacia ni en cuanto a seguridad. Desde un punto de vista teórico, combinar dos análogos de GHRH como la tesamorelina y el CJC-1295 supone una redundancia sobre el mismo receptor sin beneficio adicional demostrado, mientras que añadir un agonista del receptor de secretagogos como la ipamorelina activaría una vía complementaria. Esa lógica mecanística no equivale a evidencia. Combinar moléculas que elevan la GH y la IGF-1 amplifica también los riesgos conocidos, incluidos los efectos sobre la glucemia y la retención hídrica, sin datos que permitan cuantificarlos.
¿En qué se diferencia de la hormona del crecimiento recombinante?
La hormona del crecimiento recombinante aporta la hormona directamente desde el exterior, generando concentraciones sostenidas que no responden a los mecanismos de retroalimentación del organismo. La tesamorelina actúa un escalón por encima, sobre la hipófisis, para que esta libere su propia hormona. El resultado es que se conserva el patrón pulsátil de secreción y siguen operativos los frenos fisiológicos de la somatostatina y de la IGF-1 circulante. Esa diferencia se traduce en un techo natural en la respuesta. No implica, sin embargo, ausencia de riesgo: los efectos sobre la glucemia, el edema y las artralgias son comunes a ambas estrategias y requieren la misma vigilancia clínica.
¿La tesamorelina ayuda a construir masa muscular?
No es su efecto principal ni el objetivo de su indicación aprobada. En los ensayos de fase 3 el criterio de valoración fue la grasa visceral, no la masa magra, y los cambios en el peso corporal total fueron mínimos. Algún trabajo posterior ha descrito cambios en la calidad muscular, como una reducción de la grasa intramuscular y un aumento del área muscular en personas con VIH, pero se trata de hallazgos secundarios en una población específica y no de una demostración de hipertrofia. No existe evidencia de que produzca aumentos de masa muscular clínicamente relevantes en personas sanas que entrenan, y presentarla como agente anabólico no está respaldado por los datos.
¿Es legal la tesamorelina?
Depende del país y del contexto. En Estados Unidos es un medicamento aprobado por la FDA desde 2010 y se dispensa con prescripción médica para una indicación específica. En otras jurisdicciones puede no estar comercializado o no contar con autorización. Paralelamente circula material etiquetado como exclusivamente para investigación, que no está autorizado para uso humano y no ofrece garantías de identidad, pureza ni esterilidad. Para deportistas sujetos a control antidopaje, la Agencia Mundial Antidopaje la prohíbe en todo momento dentro de la categoría S2. Verifique siempre la normativa vigente en su jurisdicción y consulte a un profesional sanitario.

Fuentes científicas

  1. Falutz J, Allas S, Blot K, et al. (2007). Metabolic effects of a growth hormone-releasing factor in patients with HIV. New England Journal of Medicine.
  2. Falutz J, Mamputu JC, Potvin D, et al. (2010). Effects of tesamorelin, a growth hormone-releasing factor analogue, in HIV-infected patients with excess abdominal fat: extension study data. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.
  3. Stanley TL, Feldpausch MN, Oh J, et al. (2014). Effect of tesamorelin on visceral fat and liver fat in HIV-infected patients with abdominal fat accumulation: a randomized clinical trial. JAMA.
  4. Baker LD, Barsness SM, Borson S, et al. (2012). Effects of growth hormone-releasing hormone on cognitive function in adults with mild cognitive impairment and healthy older adults: results of a controlled trial. Archives of Neurology.
  5. Falutz J, Potvin D, Mamputu JC, et al. (2010). Effects of tesamorelin (TH9507), a growth hormone-releasing factor analog, in human immunodeficiency virus-infected patients with excess abdominal fat: a pooled analysis of two multicenter, double-blind placebo-controlled phase 3 trials with safety extension data. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.
  6. Stanley TL, Fourman LT, Feldpausch MN, et al. (2019). Effects of tesamorelin on non-alcoholic fatty liver disease in HIV: a randomised, double-blind, multicentre trial. Lancet HIV.
  7. Falutz J, Allas S, Mamputu JC, et al. (2008). Long-term safety and effects of tesamorelin, a growth hormone-releasing factor analogue, in HIV patients with abdominal fat accumulation. AIDS.
  8. U.S. Food and Drug Administration (2010). EGRIFTA (tesamorelin for injection): Highlights of Prescribing Information. Drugs@FDA, FDA Approved Drug Products.

Este contenido se proporciona únicamente con fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud antes de tomar cualquier decisión. Leer nuestro aviso médico completo

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