Puntos clave
  • El enlace peptídico es un enlace amida covalente entre el grupo carboxilo de un aminoácido y el grupo amino del siguiente, con liberación de una molécula de agua (18,02 g/mol por enlace formado).
  • La deslocalización electrónica del par libre del nitrógeno da al enlace C-N un carácter parcial de doble enlace: la unidad amida es casi plana y no gira libremente, lo que impone la geometría de toda la cadena.
  • La configuración trans domina de forma abrumadora. La configuración cis es frecuente solo antes de una prolina y resulta muy rara en el resto de los casos: Jabs y colaboradores identificaron 43 enlaces cis no prolina en un conjunto no redundante de 571 proteínas.
  • El enlace es termodinámicamente inestable en agua pero cinéticamente muy resistente: en solución neutra a 25 °C, los tiempos de semirreacción medidos por Radzicka y Wolfenden se sitúan en el orden de varios cientos de años.
  • Las proteasas digestivas y plasmáticas aceleran esa hidrólisis en muchos órdenes de magnitud, razón por la cual la mayoría de los péptidos ingeridos se degradan antes de alcanzar la circulación intacta.
  • La síntesis en fase sólida descrita por Merrifield en 1963 permite formar enlaces peptídicos uno a uno sobre un soporte insoluble, método que le valió el Premio Nobel de Química en 1984.
  • Las modificaciones habituales en péptidos de investigación (amidación C-terminal, ciclación, aminoácidos D, N-metilación) buscan dificultar el reconocimiento por las peptidasas, no mejorar por sí mismas la seguridad ni la eficacia.

¿Qué es un enlace peptídico?

Un enlace peptídico es el enlace covalente que une el grupo carboxilo (-COOH) de un aminoácido con el grupo amino (-NH₂) del aminoácido siguiente, con pérdida de una molécula de agua. Desde el punto de vista químico se trata de un enlace amida (-CO-NH-), y es la unión que constituye la cadena principal de todos los péptidos y de todas las proteínas.

Esa definición corta conviene matizarla. El término enlace amida designa una familia química amplia, presente también en polímeros sintéticos como las poliamidas. Cuando esa misma función une dos aminoácidos se habla de enlace peptídico, un caso particular de amida secundaria en el que el nitrógeno conserva un único hidrógeno (salvo en la prolina, cuyo nitrógeno forma parte de un anillo).

La unidad resultante se denomina a veces unidad peptídica o grupo amida de la cadena principal, y abarca seis átomos: el carbono alfa del primer residuo, el carbono carbonílico, el oxígeno del carbonilo, el nitrógeno amídico, su hidrógeno y el carbono alfa del segundo residuo. Es una estructura minúscula, pero su geometría determina todo lo demás: el plegamiento, la rigidez local, la capacidad de formar puentes de hidrógeno y los puntos por los que una enzima podrá cortar la cadena.

Un detalle de vocabulario que genera confusión habitual: cada aminoácido incorporado a la cadena deja de llamarse aminoácido y pasa a denominarse residuo, porque ha perdido parte de sus átomos en la condensación. Una cadena de diez residuos contiene nueve enlaces peptídicos, no diez. Para una introducción general sobre estas moléculas, consulte nuestro artículo sobre qué es un péptido y el glosario de péptidos.

Este contenido tiene finalidad exclusivamente educativa y no constituye consejo médico.

¿Cómo se forma un enlace peptídico?

La formación de un enlace peptídico es una reacción de condensación, también llamada deshidratación. El grupo amino de un aminoácido actúa como nucleófilo y ataca el carbono carbonílico del grupo carboxilo del otro. El resultado es un nuevo enlace carbono-nitrógeno y la expulsión de una molécula de agua (18,02 g/mol). La reacción inversa, la hidrólisis, consiste precisamente en reintroducir esa molécula de agua para separar los dos residuos.

En agua, la condensación directa entre un carboxilo y una amina libres es desfavorable: el equilibrio está desplazado hacia los aminoácidos separados. Por eso ningún organismo forma enlaces peptídicos de ese modo. La célula recurre a una activación previa del aminoácido: una aminoacil-ARNt sintetasa gasta ATP para unir el aminoácido a su ARN de transferencia mediante un enlace éster de alta energía. Ese éster es un intermediario reactivo que sí cede con facilidad su aminoácido.

La unión propiamente dicha ocurre en el centro peptidil transferasa del ribosoma, una región compuesta esencialmente por ARN ribosómico y no por proteína, lo que convierte al ribosoma en una ribozima. El grupo amino del aminoacil-ARNt situado en el sitio A ataca el éster del peptidil-ARNt situado en el sitio P, y la cadena crece siempre en la misma dirección: del extremo N-terminal hacia el C-terminal, a razón de varios residuos por segundo en condiciones fisiológicas.

No toda la biosíntesis peptídica pasa por el ribosoma. Numerosos péptidos microbianos y fúngicos se ensamblan mediante sintetasas de péptidos no ribosómicas, complejos enzimáticos modulares capaces de incorporar aminoácidos no estándar, incluidos residuos D y unidades N-metiladas, y de ciclar el producto final. Esa ruta explica la existencia natural de estructuras como la ciclosporina, cuya arquitectura inspira luego el diseño farmacéutico.

En el laboratorio se reproduce el mismo principio: nunca se mezclan simplemente dos aminoácidos, sino que se activa el carboxilo con un reactivo de acoplamiento y se protegen todos los grupos que no deben reaccionar, como se detalla más abajo.

¿Cómo se representa el enlace? Esquema descrito

Al no disponer de una ilustración interactiva, resulta útil describir el esquema en palabras, de forma que pueda reconstruirse mentalmente o sobre papel.

Antes de la reacción. Dibuje dos aminoácidos enfrentados. El de la izquierda: un grupo amino (H₂N-) a la izquierda, un carbono alfa en el centro con su cadena lateral R₁ hacia abajo, y un grupo carboxilo (-COOH) a la derecha. El de la derecha: el mismo esquema con la cadena lateral R₂. Los dos grupos que van a reaccionar se encuentran cara a cara en el centro del dibujo: el -OH del carboxilo izquierdo y uno de los hidrógenos del grupo amino derecho.

La reacción. Rodee con un círculo ese -OH y ese -H. Esos tres átomos salen juntos como H₂O. Trace entonces una línea nueva entre el carbono carbonílico de la izquierda y el nitrógeno de la derecha: ese trazo es el enlace peptídico.

Después de la reacción. La cadena lineal se escribe así: H₂N-CH(R₁)-C(=O)-NH-CH(R₂)-COOH. A la izquierda queda un único grupo amino libre, el N-terminal. A la derecha, un único grupo carboxilo libre, el C-terminal. Entre ellos, el fragmento -C(=O)-NH-.

La parte plana. Imagine ahora una hoja de papel rígida que contenga seis átomos: el carbono alfa del primer residuo, el carbono del carbonilo, el oxígeno (que apunta hacia arriba), el nitrógeno, el hidrógeno del nitrógeno (que apunta hacia abajo, en sentido opuesto al oxígeno) y el carbono alfa del segundo residuo. Esa hoja no se dobla ni se retuerce apreciablemente. Lo que sí gira son los dos ejes situados a ambos lados de la hoja, en torno a los carbonos alfa: los ángulos llamados phi y psi. El ángulo que describe la propia hoja se llama omega y vale aproximadamente 180 grados.

La imagen mental correcta es por tanto una cadena de placas planas unidas por bisagras, no una cuerda flexible en toda su longitud. Esa alternancia entre rigidez y libertad es la base geométrica de la hélice alfa y de la hoja beta.

¿Por qué el enlace peptídico es plano y rígido?

La explicación es la resonancia, es decir la deslocalización electrónica. El par de electrones libre del nitrógeno amídico no permanece localizado: se desplaza parcialmente hacia el enlace C=O vecino. Esa deslocalización se describe mediante dos formas límite, una con el doble enlace sobre el oxígeno y otra con el doble enlace sobre el nitrógeno y una carga negativa sobre el oxígeno. La realidad es un híbrido intermedio.

Las consecuencias son medibles. El enlace C-N amídico tiene una longitud de aproximadamente 1,33 ångström, claramente más corta que un enlace C-N simple (cerca de 1,45 ångström) y más larga que un doble enlace C=N. Se dice por tanto que posee un carácter parcial de doble enlace. Y como los dobles enlaces no permiten la rotación libre, la barrera energética para girar en torno al eje C-N resulta elevada, del orden de unas decenas de kilojulios por mol, muy superior a la de un enlace simple comparable. A temperatura corporal, esa rotación es un acontecimiento raro, no un movimiento continuo.

De esa restricción nacen dos configuraciones posibles. En la configuración trans (omega cercano a 180 grados), los dos carbonos alfa se sitúan en lados opuestos del enlace C-N; en la configuración cis (omega cercano a 0 grados), quedan del mismo lado y chocan estéricamente. La trans gana casi siempre. Las excepciones se concentran antes de una prolina, cuyo anillo reduce la diferencia energética entre ambas formas. En el resto de los residuos, la configuración cis es anecdótica: Jabs, Weiss y Hilgenfeld identificaron 43 enlaces peptídicos cis no prolina en un conjunto no redundante de 571 proteínas de la base de datos estructural, señalando además que algunos parámetros geométricos, en particular el ángulo de enlace en el nitrógeno, se desvían significativamente de los valores observados en trans.

La planaridad tampoco es absoluta. El análisis de MacArthur y Thornton sobre estructuras cristalográficas mostró que la unidad peptídica tolera desviaciones apreciables, con desviaciones estándar que llegan a unos 6 grados en torno a un valor medio de omega ligeramente inferior a 180 grados para el enlace trans. La unidad amida es, por tanto, casi plana y ligeramente deformable, no una pieza perfectamente rígida.

La isomerización cis-trans de los enlaces X-Pro es lo bastante lenta como para limitar la velocidad de plegamiento de ciertas proteínas, y existen enzimas dedicadas a acelerarla, las peptidil-prolil isomerasas, entre ellas las ciclofilinas. Para comprender cómo esta geometría condiciona el reconocimiento por receptores, consulte nuestro artículo sobre cómo actúan los péptidos.

¿Qué son los extremos N-terminal y C-terminal?

Toda cadena peptídica lineal tiene dos extremos químicamente distintos. El extremo N-terminal (o amino-terminal) es aquel cuyo grupo amino no participa en ningún enlace peptídico. El extremo C-terminal (o carboxilo-terminal) es aquel cuyo grupo carboxilo permanece libre. Por convención universal, las secuencias se escriben y se numeran del N-terminal al C-terminal, que es también el sentido en que el ribosoma construye la cadena.

Esa convención no es un detalle tipográfico. Cuando una ficha técnica indica una secuencia como Gly-Glu-Pro, significa que la glicina ocupa la posición 1 en el extremo N-terminal. Leer la secuencia en sentido inverso describe una molécula diferente, con propiedades diferentes. Lo mismo ocurre con la numeración de los residuos que se cita en la literatura al describir un sitio de corte o una modificación.

A pH fisiológico, los dos extremos están habitualmente ionizados: el grupo amino terminal se encuentra protonado (-NH₃⁺) y el carboxilo terminal desprotonado (-COO⁻). Un péptido corto sin residuos cargados en sus cadenas laterales se comporta así como un zwitterion, con una carga positiva y una negativa. Esa distribución de cargas influye en la solubilidad, en el punto isoeléctrico y en el comportamiento del péptido durante la purificación por cromatografía.

Los extremos son además puntos de ataque enzimático privilegiados. Las aminopeptidasas cortan a partir del N-terminal, las carboxipeptidasas a partir del C-terminal, mientras que las endopeptidasas actúan en el interior de la cadena. Esta división del trabajo explica por qué muchas modificaciones químicas se concentran justamente en los extremos: bloquearlos equivale a cerrar dos de las tres puertas de entrada.

En el organismo existen también modificaciones terminales naturales. La acetilación N-terminal es una de las modificaciones postraduccionales más extendidas, y la amidación C-terminal es un paso de maduración obligatorio para numerosas hormonas peptídicas, catalizado por la peptidilglicina alfa-amidante monooxigenasa, descrita por Merkler y colaboradores como la única enzima conocida responsable de la biosíntesis de péptidos amidados.

¿Cuál es la diferencia entre péptido, polipéptido y proteína?

La diferencia es, en gran parte, una cuestión de convención y de tamaño, no de química. Los tres términos designan cadenas construidas con los mismos enlaces peptídicos. Lo que varía es la longitud y, sobre todo, el grado de organización tridimensional.

TérminoLongitud habitualObservaciones
Dipéptido, tripéptido, oligopéptido2 a 10 residuosUn dipéptido contiene un solo enlace peptídico. Estructura flexible, sin plegamiento estable.
PéptidoAproximadamente 2 a 50 residuosUmbral convencional. Muchas hormonas y péptidos de señalización entran en esta categoría.
PolipéptidoDecenas de residuosDescribe la cadena como polímero, con independencia de que esté plegada o no.
ProteínaHabitualmente más de 50 residuosImplica una estructura tridimensional definida y funcional, a veces varias cadenas asociadas.

Ese umbral de alrededor de 50 residuos es orientativo y no una ley de la naturaleza. La insulina, con sus 51 residuos repartidos en dos cadenas unidas por puentes disulfuro, se denomina indistintamente péptido o proteína según el contexto. Y existen péptidos de 30 residuos con una estructura mucho más definida que algunas regiones intrínsecamente desordenadas de proteínas grandes.

Una distinción más útil en la práctica es funcional. Se habla de proteína cuando la molécula depende de un plegamiento estable para actuar, por ejemplo una enzima que necesita un sitio activo con geometría precisa. Se habla de péptido cuando la actividad descansa sobre una secuencia corta reconocida por un receptor o por un sitio de unión, sin que haga falta un núcleo hidrofóbico plegado.

Esta frontera tiene consecuencias regulatorias y analíticas: los métodos de síntesis, de caracterización y de control de calidad difieren según se trate de una cadena corta sintetizada químicamente o de una proteína producida por vía recombinante. Encontrará las definiciones detalladas de estos términos en nuestro glosario de péptidos.

¿Cómo se rompe un enlace peptídico?

El enlace peptídico se rompe por hidrólisis: una molécula de agua se añade al enlace y regenera un grupo carboxilo y un grupo amino libres. En términos termodinámicos la reacción es favorable, de modo que una cadena peptídica en medio acuoso es, estrictamente hablando, una molécula inestable. Lo que la protege no es la termodinámica, sino la cinética.

Esa lentitud es notable. Radzicka y Wolfenden midieron la hidrólisis no catalizada en solución neutra a 25 °C y obtuvieron tiempos de semirreacción del orden de varios cientos de años según el modelo estudiado, desde unos 350 años para el dipéptido glicilglicina hasta unos 600 años para un enlace peptídico interno. Dicho de otro modo: sin catálisis, un péptido disuelto en agua pura sobreviviría a varias generaciones de observadores.

Las proteasas (o peptidasas) cambian radicalmente la escala temporal y aceleran esa misma reacción en muchos órdenes de magnitud. La base de datos MEROPS, mantenida por Rawlings y colaboradores, clasifica estas enzimas en familias y clanes según su mecanismo catalítico: serina, cisteína, aspártico, metalo y treonina proteasas, entre otros. Cada familia posee preferencias de secuencia propias, lo que determina dónde se corta una cadena concreta.

EnzimaLocalizaciónPreferencia de corte
PepsinaEstómago (medio ácido)Junto a residuos hidrofóbicos y aromáticos
TripsinaIntestino delgado (origen pancreático)Después de lisina y arginina
QuimotripsinaIntestino delgado (origen pancreático)Después de fenilalanina, triptófano y tirosina
Carboxipeptidasas y aminopeptidasasPáncreas y borde en cepillo intestinalExtremos C-terminal y N-terminal

Esta maquinaria explica por qué la vía oral resulta tan difícil para los péptidos. Una cadena ingerida atraviesa un medio ácido, luego una batería de endopeptidasas pancreáticas, luego las peptidasas del borde en cepillo, y acaba habitualmente reducida a aminoácidos libres y a di o tripéptidos absorbidos por transportadores. Drucker, en su revisión sobre péptidos orales, describe precisamente la combinación de degradación enzimática y escasa permeabilidad intestinal como el doble obstáculo que las formulaciones orales tratan de sortear, con fracciones absorbidas que siguen siendo reducidas. Encontrará un análisis detallado en nuestros artículos sobre la biodisponibilidad oral de los péptidos y sobre la semivida de los péptidos.

La degradación no se detiene en el intestino. Li Di recuerda en su revisión sobre propiedades ADME que los péptidos naturales se caracterizan por un aclaramiento rápido, una semivida corta y una permeabilidad baja, debido a la acción combinada de las peptidasas plasmáticas y tisulares y de la filtración renal.

¿Cómo se forman enlaces peptídicos en el laboratorio?

El problema del químico es el de la selectividad. Un aminoácido posee a la vez un grupo amino y un grupo carboxilo, de modo que mezclar dos aminoácidos activados produciría una mezcla estadística de dímeros, trímeros y polímeros sin ningún control sobre la secuencia. La solución consiste en proteger temporalmente todos los grupos reactivos salvo los dos que deben unirse, y en activar el carboxilo para que la condensación sea cinéticamente viable.

El avance decisivo llegó en 1963, cuando Robert Bruce Merrifield publicó la síntesis peptídica en fase sólida (SPPS) describiendo la obtención de un tetrapéptido sobre un soporte insoluble. La idea es de una elegancia notable: anclar el primer residuo a una resina, de modo que el péptido en crecimiento permanezca retenido sobre una partícula sólida. Así, cada etapa termina con un simple lavado y filtración, sin necesidad de purificar un intermediario en solución. Merrifield recibió por este trabajo el Premio Nobel de Química en 1984.

Un ciclo de elongación comprende cuatro operaciones repetidas para cada residuo:

  • Desprotección del grupo amino terminal de la cadena anclada, con piperidina en química Fmoc o con ácido en química Boc.
  • Lavado de la resina para eliminar los reactivos y subproductos.
  • Acoplamiento del siguiente aminoácido protegido, cuyo carboxilo se activa mediante reactivos como las carbodiimidas o las sales de uronio, con aditivos que limitan la racemización.
  • Lavado de nuevo, y a veces bloqueo de las cadenas que no han reaccionado para evitar secuencias con residuos ausentes.

La aritmética de este proceso es implacable. Dado que los rendimientos se multiplican a lo largo de los ciclos, una eficacia del 99 % por etapa deja todavía cerca del 60 % del producto bruto correcto tras 50 acoplamientos, mientras que una eficacia del 95 % reduce esa cifra a aproximadamente el 8 %. De ahí el esfuerzo continuo por mejorar los reactivos y las condiciones, que Behrendt, White y Offer resumen en su revisión sobre los avances de la SPPS con química Fmoc, hoy el método de elección.

Al final de la síntesis, el péptido se separa de la resina y se desprotegen las cadenas laterales, habitualmente con ácido trifluoroacético. El producto bruto se purifica después por cromatografía líquida de alta resolución y se caracteriza por espectrometría de masas, que confirma la masa esperada, y por análisis de secuencia cuando procede. Para cadenas largas se recurre a estrategias de ligación química de fragmentos o a la producción recombinante en sistemas biológicos.

¿Por qué algunos péptidos de investigación están modificados?

Si el enlace peptídico fuera invisible para las peptidasas, no haría falta modificar nada. Pero las peptidasas reconocen precisamente el motivo que define un péptido: una cadena principal de amidas con extremos libres. Las estrategias de modificación consisten, casi todas, en alterar ese patrón de reconocimiento sin destruir la parte de la molécula responsable de la interacción con su diana.

Las principales familias de modificaciones descritas en la literatura son las siguientes:

  • Amidación C-terminal. El carboxilo terminal se convierte en una amida primaria (-NH₂). Esta modificación elimina el sustrato preferido de las carboxipeptidasas y suprime una carga negativa. Conviene recordar que no es un artificio puramente sintético: muchas hormonas peptídicas endógenas son amidadas de forma natural por la peptidilglicina alfa-amidante monooxigenasa, y en varios casos esa amida es necesaria para la actividad biológica completa.
  • Acetilación N-terminal. Bloquea el acceso de las aminopeptidasas al otro extremo de la cadena.
  • Ciclación. Unir los dos extremos entre sí, o cerrar un bucle mediante un puente disulfuro o un enlace lactámico, suprime los extremos libres y rigidifica la conformación.
  • Aminoácidos D. Sustituir un residuo L por su enantiómero D crea un entorno estereoquímico que las peptidasas, selectivas para la configuración L, reconocen mal.
  • N-metilación. Añadir un metilo al nitrógeno amídico suprime un donador de puente de hidrógeno y modifica la geometría local. Chatterjee, Gilon, Hoffman y Kessler presentaron esta estrategia como una vía para mejorar las propiedades farmacocinéticas de los péptidos, inspirándose en productos naturales N-metilados.
  • Conjugación de grandes grupos. La PEGilación, la lipidación o la unión a la albúmina no protegen el enlace en sí, sino que reducen la filtración renal y prolongan la permanencia en circulación, como recoge Li Di en su revisión sobre propiedades ADME.

Estas aproximaciones se combinan con frecuencia. Molhoek y colaboradores, trabajando sobre péptidos derivados de la catelicidina-2 de pollo, mostraron que las sustituciones por aminoácidos D y la ciclación mejoraban la estabilidad proteolítica de las secuencias ensayadas en condiciones de laboratorio.

Hay un punto que merece un énfasis particular, porque suele malinterpretarse. Una molécula más estable no es por ello una molécula más segura ni más eficaz. Prolongar la resistencia a la degradación modifica la exposición del organismo al compuesto y, con ello, todo su perfil farmacológico, incluidos sus efectos no deseados. La estabilidad química es un parámetro de diseño, nunca un argumento sanitario.

La mayoría de los péptidos modificados que circulan bajo la etiqueta de investigación no están aprobados por la FDA ni por la EMA para uso humano, su estatus legal varía según la jurisdicción y los datos disponibles proceden a menudo de modelos celulares o animales, no de ensayos clínicos. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

¿Qué no se puede deducir del enlace peptídico?

Comprender el enlace peptídico aclara muchas cosas: por qué una cadena se plieg a de determinada manera, por qué un comprimido de colágeno acaba convertido en aminoácidos, por qué un péptido inyectado desaparece del plasma en minutos u horas. Pero la química del enlace no responde a las preguntas que más preocupan al lector, y conviene decirlo explícitamente.

La geometría de un enlace amida no indica si una molécula es activa en el ser humano, a qué dosis, con qué margen de seguridad ni con qué interacciones. Esa información proviene únicamente de estudios farmacológicos y clínicos específicos de cada compuesto, con sus propios criterios de valoración y sus propias poblaciones. Un razonamiento del tipo «este péptido resiste las proteasas, por lo tanto funcionará» no tiene validez científica: constituye un salto desde una propiedad fisicoquímica hasta una afirmación clínica.

Tampoco puede deducirse nada sobre la calidad de un producto concreto. La identidad de una secuencia, su pureza real, la ausencia de secuencias truncadas o de residuos de síntesis son cuestiones analíticas que solo responden los certificados de análisis y los métodos de control, no la teoría química.

Por último, una precisión de método. En este artículo hemos distinguido deliberadamente los hechos estructurales establecidos, como la planaridad de la unidad amida o la cinética de la hidrólisis no catalizada, de las estrategias de diseño cuyos resultados dependen de cada secuencia. Esa distinción es la base de una lectura crítica de la literatura sobre péptidos.

Este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa. No constituye un consejo médico, no recomienda ningún uso, ninguna dosis ni ningún protocolo, y no sustituye la opinión de un profesional sanitario. Si está considerando cualquier intervención relacionada con su salud, consulte a un médico o farmacéutico.

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Preguntas frecuentes

¿Cuántos enlaces peptídicos hay en una cadena de 15 aminoácidos?
Catorce. Cada enlace une dos residuos consecutivos, de modo que una cadena lineal de n residuos contiene n menos 1 enlaces peptídicos. Durante su formación se liberan por tanto 14 moléculas de agua, es decir unos 252 g/mol menos que la suma de las masas de los 15 aminoácidos libres. Esta es la razón por la que la masa molecular de un péptido es siempre inferior a la suma de las masas de sus aminoácidos constituyentes.
¿El enlace peptídico es lo mismo que el enlace amida?
Prácticamente sí, con un matiz de vocabulario. El enlace amida designa una función química general, presente también en polímeros sintéticos como el nylon. Se habla de enlace peptídico cuando esa función une específicamente dos aminoácidos en una cadena peptídica o proteica. Todos los enlaces peptídicos son enlaces amida, pero no todos los enlaces amida son enlaces peptídicos.
¿Por qué el enlace peptídico no puede girar libremente?
Porque el par de electrones libre del nitrógeno se deslocaliza hacia el grupo carbonilo vecino. Esta resonancia confiere al enlace C-N un carácter parcial de doble enlace, con una longitud intermedia de unos 1,33 ångström, y los dobles enlaces impiden la rotación libre. La barrera energética resultante es lo bastante alta como para que la unidad amida permanezca esencialmente plana a temperatura corporal. La rotación sí es posible en torno a los enlaces adyacentes a los carbonos alfa, los ángulos phi y psi.
¿Qué significa configuración trans de un enlace peptídico?
Significa que los dos carbonos alfa de los residuos vecinos se sitúan en lados opuestos del enlace C-N, con un ángulo omega cercano a 180 grados. Es la configuración muy mayoritaria en las proteínas, porque la alternativa cis acerca las cadenas laterales y genera impedimento estérico. La excepción principal son los enlaces que preceden a una prolina, donde la forma cis aparece con una frecuencia apreciable. Jabs y colaboradores encontraron solo 43 enlaces cis no prolina en un conjunto no redundante de 571 proteínas.
¿Por qué los péptidos tomados por vía oral se digieren?
Porque el aparato digestivo está diseñado precisamente para hidrolizar enlaces peptídicos y recuperar aminoácidos. Una cadena ingerida encuentra sucesivamente el medio ácido gástrico y la pepsina, las endopeptidasas pancreáticas como la tripsina y la quimotripsina, y después las peptidasas del borde en cepillo intestinal. La mayor parte llega a la pared intestinal en forma de aminoácidos libres o de fragmentos muy cortos. A esta degradación se añade una permeabilidad intestinal baja para moléculas de ese tamaño, obstáculo que las formulaciones orales tratan de sortear con potenciadores de absorción, sin eliminarlo. Más detalles en nuestro artículo sobre la biodisponibilidad oral de los péptidos.
¿Cuánto tarda un enlace peptídico en romperse espontáneamente en agua?
Mucho más de lo que suele imaginarse. Radzicka y Wolfenden midieron la hidrólisis no catalizada en solución neutra a 25 °C y obtuvieron tiempos de semirreacción del orden de varios cientos de años, aproximadamente 350 años para el dipéptido glicilglicina y en torno a 600 años para un enlace peptídico interno de un modelo. Esta cifra contrasta con los minutos u horas que puede durar un péptido en el plasma, diferencia atribuible por completo a la catálisis enzimática.
¿Qué es la síntesis peptídica en fase sólida?
Es el método descrito por Robert Bruce Merrifield en 1963 para construir una cadena peptídica residuo a residuo sobre un soporte insoluble, habitualmente una resina polimérica. El péptido en crecimiento permanece anclado, de modo que cada ciclo de desprotección y acoplamiento termina con un lavado sencillo en lugar de una purificación completa. Merrifield recibió el Premio Nobel de Química en 1984 por este trabajo, y la química Fmoc es hoy la variante de referencia.
¿La amidación C-terminal hace que un péptido sea más seguro?
No. La amidación C-terminal sustituye el grupo carboxilo terminal por una amida, lo que dificulta la acción de las carboxipeptidasas y puede prolongar la permanencia de la molécula en el organismo. Una mayor estabilidad modifica la exposición total al compuesto y por tanto todo su perfil farmacológico, incluidos los efectos no deseados. Estabilidad y seguridad son conceptos distintos, y ninguna modificación química sustituye a los datos clínicos. Consulte a un profesional sanitario antes de considerar cualquier uso.

Fuentes

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  2. MacArthur MW, Thornton JM (1996). Deviations from planarity of the peptide bond in peptides and proteins. Journal of Molecular Biology, 264(5):1180-1195.
  3. Jabs A, Weiss MS, Hilgenfeld R (1999). Non-proline cis peptide bonds in proteins. Journal of Molecular Biology, 286(1):291-304.
  4. Radzicka A, Wolfenden R (1996). Rates of Uncatalyzed Peptide Bond Hydrolysis in Neutral Solution and the Transition State Affinities of Proteases. Journal of the American Chemical Society, 118(26):6105-6109.
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  10. Molhoek EM, van Dijk A, Veldhuizen EJA, Haagsman HP, Bikker FJ (2011). Improved proteolytic stability of chicken cathelicidin-2 derived peptides by D-amino acid substitutions and cyclization. Peptides, 32(5):875-880.
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Este contenido se proporciona únicamente con fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud antes de tomar cualquier decisión. Leer nuestro aviso médico completo