- La dosis de MOTS-c más citada en la literatura procede de un estudio en ratones (Lee et al., Cell Metabolism, 2015) que administró 0,5 mg/kg/día por vía intraperitoneal. Es una dosis animal, no una pauta humana.
- No existe ninguna dosis de MOTS-c validada clínicamente en personas. El único programa clínico relevante evaluó CB4211, un análogo modificado de MOTS-c, no el péptido nativo, y solo se publicaron resultados topline.
- Las cifras que circulan en foros (del orden de 5 a 10 mg semanales repartidos en varias administraciones) son protocolos comunitarios sin respaldo de ensayos controlados, sin datos de seguridad a largo plazo y sin farmacocinética humana publicada.
- La conversión entre unidades es pura aritmética: 1 mg equivale a 1 000 mcg. Eso no dice nada sobre qué cantidad es apropiada, solo sobre cómo se expresa una cifra.
- El interés por el MOTS-c se apoya en su papel como péptido inducible por el ejercicio (Reynolds et al., Nature Communications, 2021), un hallazgo mecanístico que no equivale a un beneficio demostrado en humanos.
- El MOTS-c no está aprobado por la FDA ni por la EMA. Su estatus legal varía según la jurisdicción y en la mayoría de los países se comercializa únicamente como material de investigación.
- Este artículo es material educativo. No contiene ni sustituye una recomendación posológica: esa decisión corresponde exclusivamente a un profesional sanitario.
¿Qué es el MOTS-c y por qué la dosis genera tantas dudas?
El MOTS-c (Mitochondrial Open Reading Frame of the 12S rRNA type-c) es un péptido de 16 aminoácidos codificado no en el ADN nuclear, sino en el genoma mitocondrial. Pertenece a una familia relativamente reciente de moléculas conocidas como péptidos derivados de la mitocondria (MDP, por sus siglas en inglés), descrita por primera vez a principios de los años 2000 con la humanina y ampliada en 2015 con la caracterización del MOTS-c por el grupo de Changhan Lee y Pinchas Cohen en la Universidad del Sur de California.
Esa procedencia poco habitual explica buena parte del interés que despierta. A diferencia de los péptidos sintéticos diseñados en laboratorio, el MOTS-c es una molécula endógena: circula en plasma humano, sus concentraciones varían con la edad y con el estado metabólico, y se comporta como una señal que la mitocondria envía al núcleo celular. En modelos preclínicos se ha asociado con la activación de la vía AMPK, con cambios en el metabolismo de la glucosa y con la regulación de genes implicados en la respuesta al estrés metabólico.
La pregunta sobre la dosis de MOTS-c es, sin embargo, mucho más complicada de lo que sugiere su popularidad en buscadores. Cuando alguien busca "dosis de MOTS-c", lo que suele encontrar es una mezcla de tres cosas muy distintas presentadas como si fueran equivalentes: cifras extraídas de experimentos con roedores, números redondeados que circulan en foros de aficionados y tablas de reconstitución copiadas de otros péptidos. Ninguna de esas tres fuentes constituye una posología humana.
Este artículo separa esas capas de forma explícita. Describe qué dosis se administraron realmente en la investigación publicada, en qué especie y por qué vía; explica en qué punto está el desarrollo clínico; y señala, sin ambigüedad, dónde termina la evidencia y empieza la extrapolación. En ningún momento se propone una cantidad concreta para uso humano, porque esa cifra sencillamente no existe en la literatura revisada por pares. Si busca el contexto biológico completo, la guía general sobre MOTS-c desarrolla el mecanismo de acción con más detalle.
Aviso: este contenido tiene finalidad exclusivamente educativa. El MOTS-c es un péptido de investigación no aprobado para uso humano. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.
¿Qué dosis de MOTS-c se ha administrado en estudios con animales?
La referencia que aparece prácticamente en todas las discusiones sobre dosificación es el trabajo original de Lee y colaboradores, publicado en Cell Metabolism en 2015. En ese estudio, ratones alimentados con una dieta rica en grasas recibieron MOTS-c mediante inyección intraperitoneal a razón de 0,5 mg por kilogramo de peso corporal y día. Los autores observaron una reducción de la ganancia de peso y una mejora de los índices de sensibilidad a la insulina respecto a los animales control.
Conviene detenerse en cada elemento de esa cifra, porque los tres importan por igual. Primero, la especie: se trata de ratones, cuya tasa metabólica por unidad de masa es muy superior a la humana. Segundo, la vía: la administración intraperitoneal es un procedimiento de laboratorio que no tiene equivalente clínico en humanos. Y tercero, la frecuencia: se trataba de una administración diaria mantenida durante semanas dentro de un protocolo experimental controlado.
Trabajos posteriores han utilizado esquemas del mismo orden de magnitud. En el estudio de Reynolds y colaboradores (Nature Communications, 2021) sobre declive físico asociado a la edad, se emplearon administraciones intraperitoneales repetidas en ratones de distintas edades. Otros grupos, como el de Kumagai y colaboradores en 2021, han explorado el efecto del MOTS-c sobre la señalización de la miostatina y la atrofia muscular en modelos murinos, también con pautas parenterales diarias o casi diarias.
La tabla siguiente resume, a título estrictamente informativo, lo que describen esos trabajos preclínicos:
| Estudio | Modelo | Dosis administrada | Vía y frecuencia |
|---|---|---|---|
| Lee et al., 2015 (Cell Metab) | Ratón con dieta rica en grasas | 0,5 mg/kg/día | Intraperitoneal, diaria |
| Reynolds et al., 2021 (Nat Commun) | Ratón, distintas edades | Orden de 0,5 mg/kg | Intraperitoneal, repetida |
| Kumagai et al., 2021 (Am J Physiol) | Ratón, modelo de atrofia | Orden de 0,5 mg/kg | Intraperitoneal, repetida |
Un punto que rara vez se menciona en los resúmenes divulgativos: la conversión alométrica entre especies no es una simple regla de tres. Las agencias regulatorias utilizan factores de corrección basados en la superficie corporal, y esos factores reducen sustancialmente la dosis equivalente estimada al pasar de ratón a humano. Pero incluso una conversión alométrica correcta produce solo una dosis inicial hipotética para diseñar un ensayo de fase 1, no una dosis terapéutica. Ese matiz es exactamente lo que se pierde cuando una cifra de roedor se reproduce en una tabla de internet como si fuera una pauta.
¿Existe una dosis humana establecida de MOTS-c?
La respuesta corta es no. A fecha de este artículo no hay ninguna dosis de MOTS-c validada en humanos, ni para el péptido nativo ni por ninguna vía de administración. No existen ensayos de fase 2 o fase 3 publicados, no hay un perfil farmacocinético humano completo en la literatura revisada por pares y no hay ninguna autorización de comercialización en ninguna jurisdicción principal.
El programa clínico que con más frecuencia se cita como excepción es el de CB4211, desarrollado por CohBar. Es importante leer ese caso con precisión, porque suele resumirse mal. CB4211 no es MOTS-c: es un análogo modificado del péptido, con cambios en su estructura pensados para mejorar su estabilidad y sus propiedades farmacológicas. La compañía condujo un ensayo de fase 1a/1b en sujetos con obesidad y esteatosis hepática no alcohólica, con administración subcutánea, y comunicó resultados topline en 2021 a través de notas de prensa corporativas.
De ese ejercicio se derivan varias limitaciones que condicionan cualquier extrapolación. Los resultados topline son comunicaciones resumidas dirigidas a inversores, no publicaciones científicas completas: no permiten revisar la metodología, los criterios de valoración ni los datos individuales. El tamaño muestral de un fase 1 es pequeño por diseño y su objetivo principal es la tolerabilidad, no la eficacia. Y, de nuevo, la molécula estudiada era un análogo, de modo que ni su potencia ni su semivida ni su tolerabilidad son directamente transferibles al MOTS-c nativo.
Hay que añadir una laguna adicional que se menciona poco. No existe ninguna forma oral de MOTS-c con biodisponibilidad demostrada en humanos. Se trata de un péptido de 16 aminoácidos, un tipo de molécula que en condiciones normales es degradada por las proteasas del tracto digestivo antes de alcanzar la circulación sistémica en cantidad relevante. Cualquier producto que se presente como MOTS-c oral con una posología definida está afirmando algo que la literatura publicada no respalda.
En términos prácticos, esto significa que toda cifra de dosis humana de MOTS-c que encuentre en internet es una extrapolación, no un dato. Puede estar hecha con más o menos criterio, pero su naturaleza es la misma: alguien tomó un número de un experimento animal o de un ensayo con un análogo distinto y lo adaptó según su propio juicio.
¿Qué protocolos circulan en foros y por qué no están validados?
En comunidades en línea dedicadas a péptidos de investigación circula desde hace años un conjunto de pautas relativamente estable. La configuración que más se repite es del orden de 5 a 10 mg semanales de MOTS-c repartidos en varias administraciones subcutáneas, normalmente en ciclos de algunas semanas seguidos de un periodo de descanso. Estas cifras aparecen replicadas en decenas de sitios web, casi siempre sin fuente primaria y casi siempre copiadas unas de otras.
Documentamos su existencia porque negar que circulan no ayuda a nadie a tomar mejores decisiones. Pero es imprescindible marcarlas con claridad: estos protocolos no están validados clínicamente. No proceden de ningún ensayo controlado, no han sido revisados por pares, no se han evaluado frente a placebo y no existe ningún registro sistemático de sus efectos adversos.
Los problemas metodológicos concretos son varios y se acumulan:
- Origen desconocido. No hay forma de rastrear de dónde salió la cifra inicial ni qué razonamiento la sustentaba.
- Ausencia de grupo control. Sin comparación no es posible distinguir un efecto del péptido de un efecto del entrenamiento, de la dieta, de la estacionalidad o de la simple expectativa.
- Sesgo de notificación. Quien percibe una mejoría publica; quien no nota nada o abandona rara vez lo comunica. El resultado es un relato colectivo sistemáticamente optimista.
- Pureza e identidad del producto no verificadas. El material vendido como "solo para investigación" no está sujeto a los controles de calidad de un medicamento. El contenido real de un vial puede diferir de la etiqueta en identidad, cantidad o presencia de impurezas y endotoxinas.
- Sin datos de seguridad a largo plazo. Un péptido que actúa sobre vías metabólicas centrales como AMPK no tiene, por definición, un perfil de exposición crónica documentado en humanos.
Existe además una consideración que afecta específicamente a deportistas. Los péptidos con actividad metabólica y con potencial efecto sobre el rendimiento entran en el ámbito de vigilancia de las autoridades antidopaje, y la ausencia de aprobación regulatoria es en sí misma un criterio relevante en varias listas de sustancias prohibidas. Cualquier persona sujeta a control antidopaje debería verificar la situación con su federación antes que con un foro.
¿Cómo se reconstituye un vial de 10 mg o 40 mg?
El MOTS-c se distribuye habitualmente como polvo liofilizado, un sólido blanco obtenido por congelación y sublimación del agua. Los formatos más comunes en el mercado de material de investigación son los viales de 10 mg y de 40 mg. El liofilizado es estable, pero en ese estado no puede medirse ni fraccionarse, por lo que requiere reconstitución con un disolvente estéril antes de cualquier manipulación.
El principio general de la reconstitución es sencillo y común a todos los péptidos liofilizados: se introduce un volumen conocido de disolvente en el vial, el polvo se disuelve por completo y el resultado es una solución cuya concentración queda determinada por la relación entre la masa de péptido del vial y el volumen añadido. Esa concentración es la que permite después traducir una cantidad en miligramos o microgramos a un volumen medible en la jeringa.
Aquí está el punto crítico que conviene entender bien: la concentración resultante depende enteramente del volumen que se elija. Un mismo vial de 10 mg puede producir soluciones muy diferentes según el disolvente añadido, y un vial de 40 mg concentra cuatro veces más masa en el mismo recipiente. Por eso no tiene ningún sentido copiar una tabla de reconstitución pensada para otro péptido o para otro formato de vial: los números no son transferibles.
Por coherencia con el enfoque de este artículo, no ofrecemos aquí volúmenes ni unidades concretas, porque hacerlo equivaldría a sugerir una pauta. Para realizar el cálculo aritmético correspondiente a su formato de vial puede utilizar la calculadora de reconstitución específica para MOTS-c, que devuelve la relación matemática entre masa, volumen y concentración sin proponer ninguna cantidad de administración. Si necesita el procedimiento técnico general de manipulación estéril, lo encontrará detallado en nuestra guía de reconstitución de péptidos en 5 pasos.
En cuanto a conservación, los principios aplicables a los péptidos liofilizados en general son bien conocidos: el polvo sin reconstituir se mantiene mejor en frío y protegido de la luz y la humedad, mientras que la solución reconstituida es considerablemente menos estable y tiene una vida útil limitada en refrigeración. La agitación vigorosa y los ciclos repetidos de congelación y descongelación favorecen la degradación de la cadena peptídica.
¿Qué frecuencia y qué timing se han descrito?
En los modelos animales, la pauta dominante ha sido la administración diaria. El trabajo de Lee y colaboradores de 2015 mantuvo inyecciones intraperitoneales una vez al día durante el periodo experimental, y los estudios posteriores sobre función muscular y envejecimiento han seguido esquemas comparables. Esa elección no responde a una optimización farmacocinética fina, sino a la necesidad práctica de mantener una exposición sostenida en un experimento de varias semanas.
La razón subyacente tiene que ver con la naturaleza de la molécula. Los péptidos pequeños no modificados suelen presentar semividas plasmáticas cortas, del orden de minutos a pocas horas, porque son eliminados rápidamente por filtración renal y degradados por peptidasas circulantes. Precisamente por eso los programas de desarrollo farmacéutico recurren a modificaciones estructurales como la ciclación o la PEGilación para prolongar la exposición, y precisamente por eso CB4211 se diseñó como análogo modificado y no como péptido nativo.
Sobre el timing, es decir, el momento del día o la relación con el entrenamiento y las comidas, la literatura humana no ofrece nada. No hay estudios comparativos de administración matinal frente a vespertina, ni antes frente a después del ejercicio, ni en ayunas frente a posprandial. Las preferencias que se expresan en foros (típicamente en ayunas por la mañana o alrededor del entrenamiento) son razonamientos basados en la biología teórica del AMPK, no resultados experimentales.
Hay un argumento teórico que merece mención por su interés conceptual, aunque no esté resuelto. Dado que el MOTS-c se induce de forma natural con el ejercicio, cabe preguntarse si una administración exógena próxima al entrenamiento sumaría al efecto fisiológico o, por el contrario, competiría con él o alteraría la señal adaptativa que el propio ejercicio produce. Esta pregunta está formalmente abierta y nadie la ha respondido con datos humanos.
La conclusión operativa es incómoda pero honesta: no existe una frecuencia ni un timing recomendables para el MOTS-c en humanos, porque no existe una pauta humana de partida sobre la que discutir esos detalles. Cualquier calendario que encuentre descrito con precisión de horas está construido sobre una base que la evidencia no sostiene.
¿Por qué se describe el MOTS-c como mimético del ejercicio?
La etiqueta de "mimético del ejercicio" procede de un conjunto de observaciones bastante consistentes en el plano mecanístico. El estudio de Reynolds y colaboradores, publicado en Nature Communications en 2021, mostró que los niveles de MOTS-c aumentan en el músculo esquelético y en la circulación en respuesta al ejercicio, tanto en modelos animales como en humanos, y que el péptido interviene en la regulación de la homeostasis muscular y del declive físico asociado a la edad.
En esos experimentos, la administración de MOTS-c a ratones de edad avanzada se asoció con mejoras en marcadores de capacidad física y rendimiento. Ese conjunto de hallazgos es el que sostiene la idea de que el péptido podría reproducir parcialmente algunas de las señales que el ejercicio genera de forma endógena, actuando como una molécula señalizadora entre la mitocondria y el núcleo en condiciones de estrés metabólico.
Ahora bien, la expresión "mimético del ejercicio" merece un manejo cuidadoso. Describe un parecido en la señalización molecular, no una equivalencia funcional. El ejercicio produce adaptaciones cardiovasculares, neuromusculares, óseas, endocrinas y cognitivas que ningún péptido individual reproduce. Un compuesto que activa la vía AMPK comparte un fragmento de la cascada de señalización del ejercicio, y nada más que eso. Presentarlo como sustituto del entrenamiento es una lectura que los propios autores de los estudios no hacen.
Merece la pena señalar también un matiz de dirección causal. Que el ejercicio induzca MOTS-c no implica automáticamente que administrar MOTS-c produzca los efectos del ejercicio. El péptido podría ser un marcador de la respuesta adaptativa tanto como un mediador de ella, y distinguir ambas posibilidades requiere ensayos de intervención en humanos que todavía no se han realizado.
Este contexto es especialmente relevante para quienes llegan al MOTS-c buscando composición corporal, un terreno donde las expectativas suelen adelantarse bastante a los datos. Nuestro análisis de los péptidos asociados a la pérdida de grasa sitúa el estado real de la evidencia para cada compuesto de esa categoría, incluidos aquellos que, a diferencia del MOTS-c, sí cuentan con ensayos clínicos completos.
¿Cuáles son los errores más frecuentes al reconstituir y calcular?
Los errores de manipulación y de cálculo son, en la práctica, la fuente de riesgo más inmediata y también la más evitable. No dependen de una controversia científica sino de procedimientos, lo que significa que pueden describirse con precisión sin entrar en el terreno de la posología.
Confundir miligramos con microgramos. Es el error aritmético con mayor potencial de consecuencias, porque introduce un factor de mil. Un desliz en una unidad no produce una desviación del diez o del veinte por ciento: produce una desviación de tres órdenes de magnitud. Cualquier cálculo debería verificarse dos veces y, preferiblemente, con una herramienta independiente.
Ignorar que el vial de 40 mg no se comporta como el de 10 mg. Aplicar a un vial de 40 mg una tabla pensada para uno de 10 mg produce una concentración cuatro veces distinta de la supuesta. Es un error frecuente porque las tablas circulan descontextualizadas, sin indicar para qué formato fueron calculadas.
Leer mal la graduación de la jeringa. Las jeringas de insulina se gradúan en unidades internacionales, no en mililitros, y la equivalencia depende del tipo de jeringa. Interpretar "unidades" como si fueran una medida de masa del péptido es un malentendido habitual y una vía directa a errores de cálculo.
Agitar el vial en lugar de disolver con suavidad. La agitación vigorosa genera fuerzas de cizalla e interfases aire-líquido que pueden desnaturalizar la cadena peptídica. El disolvente debe dirigirse contra la pared del vial y el polvo debe disolverse por rotación lenta, sin espuma.
Reutilizar material o romper la técnica aséptica. Toda solución reconstituida sin conservante es un medio susceptible de contaminación microbiana. Las agujas y jeringas son de un solo uso, el tapón debe desinfectarse antes de cada punción y el material debe eliminarse en un contenedor adecuado para objetos punzantes.
Suponer que el contenido del vial coincide con la etiqueta. Los productos etiquetados "solo para investigación" no están sometidos a los controles de calidad farmacéutica. Un certificado de análisis de un laboratorio independiente, con identidad y pureza por HPLC y espectrometría de masas, es lo mínimo exigible, y aun así no equivale a un control de calidad regulado. Los principios generales de conversión entre unidades y formatos están recogidos en nuestra tabla de referencia de dosificación de péptidos.
¿Cómo se convierten los miligramos en microgramos?
La conversión entre miligramos y microgramos es una operación aritmética del sistema métrico, sin ninguna relación con la farmacología del MOTS-c. Se incluye aquí porque la confusión entre ambas unidades es uno de los errores más recurrentes al leer etiquetas y protocolos, y porque merece un tratamiento explícito y neutro.
La regla es única: 1 miligramo (mg) equivale a 1 000 microgramos (mcg o µg). Para pasar de mg a mcg se multiplica por 1 000; para pasar de mcg a mg se divide por 1 000. La tabla siguiente aplica esa operación a algunos valores de referencia habituales en etiquetado de viales.
| Miligramos (mg) | Microgramos (mcg) |
|---|---|
| 0,1 mg | 100 mcg |
| 0,25 mg | 250 mcg |
| 0,5 mg | 500 mcg |
| 1 mg | 1 000 mcg |
| 2,5 mg | 2 500 mcg |
| 5 mg | 5 000 mcg |
| 10 mg | 10 000 mcg |
| 40 mg | 40 000 mcg |
Conviene subrayar lo que esta tabla no significa. No es una escala de dosificación, no sugiere que ninguno de esos valores sea apropiado y no establece ninguna jerarquía entre ellos. Los dos últimos valores se incluyen únicamente porque corresponden al contenido total declarado de los formatos de vial más comunes, es decir, a la masa completa del liofilizado antes de cualquier reconstitución.
Una advertencia adicional sobre notación. En España y en la mayor parte de Europa continental la coma decimal separa la parte entera de la decimal, mientras que en el mundo anglosajón esa función la cumple el punto. Al leer documentación en inglés, "0.5 mg" significa medio miligramo, no cinco. Este tipo de confusión tipográfica ha sido causa documentada de errores de medicación en contextos clínicos, y en material traducido sin revisar es un riesgo real.
¿Cuándo hay que consultar a un profesional sanitario?
La respuesta honesta es que la consulta debería preceder a cualquier otra consideración, no seguirla. El MOTS-c no está aprobado por la FDA ni por la EMA para ninguna indicación humana, y su estatus legal varía de forma significativa entre jurisdicciones: en la mayoría de los países europeos se comercializa exclusivamente como material de investigación, con prohibición expresa de uso en personas.
Hay circunstancias en las que la consulta profesional es particularmente pertinente por razones fisiológicas concretas. El MOTS-c actúa sobre vías implicadas en el metabolismo de la glucosa, lo que resulta especialmente relevante para personas con diabetes o prediabetes, o para quienes ya reciben tratamiento hipoglucemiante: la interacción teórica con esos fármacos no ha sido estudiada. Lo mismo aplica a personas con insuficiencia renal o hepática, dado que la eliminación de péptidos depende de esas vías, y a cualquier persona que esté tomando medicación de forma crónica.
El embarazo y la lactancia constituyen una contraindicación de principio para cualquier compuesto sin datos de seguridad, y el MOTS-c carece por completo de ellos en ese contexto. Los menores de edad quedan igualmente fuera de cualquier consideración razonable. Y las personas sujetas a control antidopaje deberían verificar el estatus del compuesto con su federación, puesto que la ausencia de aprobación regulatoria es en sí misma un criterio contemplado en varias listas de sustancias prohibidas.
Si ya se ha producido una exposición y aparecen síntomas, hay señales que justifican atención médica sin demora: reacciones locales importantes en el punto de inyección con signos de infección, manifestaciones sistémicas compatibles con una reacción alérgica (urticaria, dificultad respiratoria, edema facial), episodios de hipoglucemia con mareo, sudoración y confusión, o cualquier síntoma persistente e inexplicado. En esa conversación es importante indicar con exactitud qué se ha utilizado, aunque resulte incómodo: la información completa mejora directamente la calidad de la atención recibida.
Descargo de responsabilidad médica. Este artículo es material educativo y divulgativo. No constituye consejo médico, no propone ninguna dosis y no debe interpretarse como una sugerencia de uso. El MOTS-c es un péptido de investigación no aprobado para uso humano. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud. La información aquí recogida refleja la literatura publicada disponible en la fecha de redacción.
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Preguntas frecuentes sobre la dosis de MOTS-c
¿Cuál es la dosis de MOTS-c en los estudios científicos?
¿Existe una dosis humana aprobada de MOTS-c?
¿Por qué los foros hablan de 5 a 10 mg por semana?
¿Cómo se calcula la concentración de un vial de 10 mg o 40 mg?
¿Se puede tomar MOTS-c por vía oral?
¿Cuántas veces por semana se ha administrado en la investigación?
¿Funciona el MOTS-c como sustituto del ejercicio?
¿Cuáles son los errores de dosificación más peligrosos?
Fuentes científicas
- Lee C, Zeng J, Drew BG, et al. (2015). The mitochondrial-derived peptide MOTS-c promotes metabolic homeostasis and reduces obesity and insulin resistance. Cell Metabolism.
- Reynolds JC, Lai RW, Woodhead JST, et al. (2021). MOTS-c is an exercise-induced mitochondrial-encoded regulator of age-dependent physical decline and muscle homeostasis. Nature Communications.
- Lee C, Kim KH, Cohen P. (2016). MOTS-c: A novel mitochondrial-derived peptide regulating muscle and fat metabolism. Free Radical Biology and Medicine.
- Kim SJ, Miller B, Mehta HH, et al. (2019). The mitochondrial-derived peptide MOTS-c is a regulator of plasma metabolites and enhances insulin sensitivity. Physiological Reports.
- Merry TL, Chan A, Woodhead JST, et al. (2020). Mitochondrial-derived peptides in energy metabolism. American Journal of Physiology: Endocrinology and Metabolism.
- Kumagai H, Coelho AR, Wan J, et al. (2021). MOTS-c reduces myostatin and muscle atrophy signaling. American Journal of Physiology: Endocrinology and Metabolism.
- Ramanjaneya M, Bettahi I, Jerobin J, et al. (2019). Mitochondrial-derived peptides are down regulated in diabetes subjects. Frontiers in Endocrinology.
- CohBar, Inc. (2021). A Study of CB4211 in Subjects With Nonalcoholic Fatty Liver Disease (NAFLD) and Obesity (Phase 1a/1b, NCT03998514). ClinicalTrials.gov.