¿Qué es el pemvidutide y por qué concentra tanta atención?
El pemvidutide, conocido durante su desarrollo preclínico y en fase 1 como ALT-801, es un péptido sintético en investigación desarrollado por la compañía estadounidense Altimmune. Se trata de un análogo estructural del glucagón de 29 aminoácidos, modificado químicamente para activar simultáneamente dos receptores distintos: el receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1R) y el receptor del glucagón (GCGR).
Lo que distingue a esta molécula dentro de una categoría ya muy poblada no es tanto la idea del agonismo dual, que comparten varias moléculas en desarrollo, sino la relación de potencia equilibrada, descrita como aproximadamente 1:1, entre ambos brazos de actividad. La mayoría de los coagonistas en desarrollo clínico se inclinan hacia uno de los dos receptores. La hipótesis de Altimmune es que un equilibrio estricto permitiría combinar el efecto anorexígeno del brazo GLP-1 con el efecto metabólico hepático y el aumento del gasto energético atribuidos al brazo glucagón, sin que ninguno de los dos domine el perfil clínico.
El programa de desarrollo se ha organizado en torno a dos indicaciones principales. La primera es la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), la forma inflamatoria y potencialmente fibrosante de la enfermedad hepática esteatósica metabólica, evaluada en el ensayo de fase 2b IMPACT. La segunda es la obesidad y el sobrepeso con comorbilidades, evaluada en el ensayo de fase 2 MOMENTUM. El promotor ha comunicado además programas exploratorios en trastorno por consumo de alcohol y en enfermedad hepática alcohólica.
Esta guía revisa lo que los datos disponibles permiten afirmar y, con la misma atención, lo que todavía no permiten afirmar. Varias de las cifras que circulan sobre el pemvidutide proceden de comunicados del promotor o de resúmenes de congreso y no de artículos revisados por pares, una distinción que se señala explícitamente en cada apartado. Para situar esta molécula dentro de su clase farmacológica puede consultarse la panorámica sobre las incretinas de nueva generación.
Aviso: este contenido tiene finalidad exclusivamente educativa. El pemvidutide es un producto en investigación, no autorizado para uso humano fuera de ensayos clínicos. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado antes de tomar cualquier decisión relativa a su salud.
¿Cómo funciona el agonismo dual GLP-1/glucagón equilibrado 1:1?
El brazo GLP-1 reproduce la farmacología que ya conocemos de moléculas como la semaglutida: estimulación de la secreción de insulina dependiente de glucosa, supresión de la secreción de glucagón endógeno posprandial, enlentecimiento del vaciamiento gástrico y, sobre todo, activación de circuitos hipotalámicos de saciedad que reducen la ingesta calórica espontánea. Este componente explica la mayor parte de la pérdida de peso observada con los agonistas de GLP-1 clásicos.
El brazo glucagón es el que introduce la diferencia conceptual. A primera vista resulta contraintuitivo administrar actividad glucagónica a una persona con obesidad o con enfermedad hepática metabólica, dado que el glucagón eleva la glucemia mediante glucogenólisis y gluconeogénesis hepáticas. Sin embargo, la activación crónica y controlada del receptor de glucagón se asocia también a un aumento del gasto energético en reposo, a una mayor oxidación hepática de ácidos grasos y a una reducción de la lipogénesis de novo en el hígado. En teoría, estos efectos actúan sobre la grasa hepática por una vía independiente de la pérdida de peso.
El equilibrio entre ambos brazos es, por tanto, un ejercicio de ingeniería farmacológica: demasiada actividad glucagónica puede deteriorar el control glucémico y elevar la frecuencia cardiaca, mientras que una actividad insuficiente anula la ventaja hepática y metabólica que justifica el diseño. Conviene subrayar un matiz que a menudo se pierde en la divulgación: la relación 1:1 es una medida de potencia relativa in vitro en ensayos de receptor, no una garantía de que ambos efectos se expresen de forma equivalente en el organismo humano, donde intervienen la densidad de receptores en cada tejido, la farmacocinética y los mecanismos de contrarregulación.
Desde el punto de vista farmacocinético, el pemvidutide incorpora un resto lipídico conjugado a un aminoácido no terminal que actúa como dominio hidrófobo y favorece la unión extensa a la albúmina plasmática. Esta estrategia, común a varios péptidos de acción prolongada, retrasa la eliminación renal y la degradación enzimática, y es lo que permite una pauta semanal. Su masa molecular es de 3873,42 g/mol y su fórmula, C₁₈₂H₂₇₅N₃₉O₅₄.
Un rasgo operativo destacado por el promotor es que en los ensayos publicados el pemvidutide se administró sin escalado progresivo de dosis, a diferencia de la práctica habitual con agonistas de GLP-1, donde la titulación lenta sirve para mitigar las náuseas. Si este enfoque resulta ventajoso o simplemente desplaza la carga de efectos adversos a las primeras semanas es una cuestión que los datos de seguridad, comentados más adelante, permiten valorar con cierto detalle.
¿Qué mostró el ensayo MOMENTUM en obesidad?
MOMENTUM fue un ensayo de fase 2, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, que incluyó a 391 participantes con obesidad, o con sobrepeso y al menos una comorbilidad asociada, y sin diabetes. Los participantes fueron asignados en proporción 1:1:1:1 a recibir pemvidutide en tres niveles de dosis o placebo, por vía subcutánea una vez por semana durante 48 semanas, en combinación con recomendaciones de dieta y ejercicio.
Según los resultados comunicados por el promotor y presentados en la 84.ª sesión científica de la Asociación Americana de Diabetes en 2024, las pérdidas medias de peso en la semana 48 fueron del 10,3 %, 11,2 % y 15,6 % con las dosis de 1,2 mg, 1,8 mg y 2,4 mg respectivamente, frente al 2,2 % del grupo placebo. Con la dosis más alta, el 51,8 % de los participantes alcanzó una reducción de al menos el 15 % del peso corporal y el 32,1 % una reducción de al menos el 20 %. Se describió además una trayectoria de pérdida de peso casi lineal con la dosis de 2,4 mg al final del periodo de tratamiento, es decir, sin señal clara de meseta a las 48 semanas.
Más allá del peso, se comunicaron efectos sobre parámetros cardiometabólicos. En el subgrupo de participantes con lípidos séricos elevados al inicio, la dosis de 2,4 mg se asoció a reducciones del 56 % en triglicéridos frente al 13 % con placebo, del 20 % en colesterol total frente al 4 %, y del 17 % en colesterol LDL frente al 2 %. La presión arterial mejoró con esa misma dosis, con cambios medios desde el inicio de -4,6 mmHg en la presión sistólica y de -2,9 mmHg en la diastólica, sin incrementos clínicamente relevantes de la frecuencia cardiaca.
Estos números deben leerse con varias reservas metodológicas. MOMENTUM es un ensayo de fase 2, diseñado para explorar dosis y generar hipótesis, no para demostrar beneficio clínico a largo plazo. No incluyó un comparador activo, de modo que cualquier comparación con la semaglutida o la tirzepatida es indirecta y está sujeta a diferencias en las poblaciones, los criterios de inclusión y la intensidad del acompañamiento dietético. Excluyó a personas con diabetes tipo 2, una población en la que el componente glucagónico merece un escrutinio específico.
Existe además una limitación de transparencia que conviene nombrar: hasta la fecha de esta revisión, los resultados completos de MOMENTUM se han difundido principalmente a través de comunicados del promotor y resúmenes de congreso, formatos que no se someten al mismo nivel de revisión externa que un artículo completo. Los dos ensayos del programa que sí cuentan con publicación revisada por pares son los estudios hepáticos.
¿Es sólida la preservación de masa magra que se le atribuye?
El argumento comercial y científico más repetido sobre el pemvidutide es la preservación de la masa magra. Merece un examen detenido, porque es también el punto en el que la distancia entre el titular y el dato es mayor.
El dato original procede de un análisis de composición corporal por resonancia magnética realizado en 50 participantes tratados con pemvidutide dentro del ensayo MOMENTUM, es decir, alrededor del 17 % de los participantes asignados a tratamiento activo. En ese subgrupo, el 21,9 % del peso perdido correspondió a masa magra y el 78,1 % a masa grasa. El promotor describió esta proporción como superior a la observada históricamente con programas de dieta y ejercicio y mejor que la comunicada públicamente con otros fármacos incretínicos, en los que la masa magra habría representado hasta el 40 % de la pérdida total.
Hay al menos cuatro razones para tratar esa comparación como una hipótesis y no como un hecho establecido. Primera, se trata de un subgrupo pequeño y no preespecificado como criterio principal, con la incertidumbre estadística que eso conlleva. Segunda, la comparación con otros fármacos es cruzada entre ensayos distintos, no un enfrentamiento directo: poblaciones, duraciones y magnitudes de pérdida de peso difieren. Tercera, existe una heterogeneidad de métodos de medición, ya que la resonancia magnética y la absorciometría dual de rayos X (DXA) no cuantifican exactamente los mismos compartimentos corporales. Cuarta, y quizá la más importante, la proporción de masa magra perdida depende mecánicamente de la magnitud total de la pérdida de peso, lo que complica cualquier lectura aislada del porcentaje.
El contexto de la clase también matiza el relato. Un metaanálisis de siete ensayos aleatorizados con 821 pacientes, publicado en International Journal of Obesity, concluyó que los agonistas del receptor de GLP-1 a dosis de manejo de la obesidad aumentan la masa magra como proporción del peso total (incremento del 1,81 %), aunque la masa magra absoluta disminuya. Dicho de otro modo, la pérdida de masa magra acompaña a cualquier pérdida de peso significativa, incluida la lograda con dieta, y los autores no la consideran por sí sola una limitación para el uso de estos fármacos.
Queda además una pregunta que ningún ensayo de pemvidutide ha respondido todavía: la masa magra medida por imagen no equivale a función muscular. Fuerza de prensión, rendimiento físico y riesgo de sarcopenia a medio plazo no se han evaluado de forma sistemática en este programa. La señal es interesante y justifica estudios dedicados, pero afirmar hoy una superioridad del pemvidutide en preservación muscular sería ir por delante de la evidencia.
¿Qué demostró el ensayo IMPACT en MASH?
IMPACT es el ensayo más sólido del programa, tanto por diseño como por su publicación en The Lancet en 2025. Fue un estudio multicéntrico de fase 2b, aleatorizado y doble ciego, realizado en Australia y Estados Unidos, que incluyó a 212 participantes con MASH confirmada por biopsia y fibrosis en estadio F2 o F3, con y sin diabetes. La asignación fue 1:2:2 a pemvidutide 1,2 mg, pemvidutide 1,8 mg o placebo, por vía subcutánea semanal durante 24 semanas y sin escalado de dosis.
El ensayo tenía dos criterios principales de valoración, y es esencial separarlos. El primero, la resolución de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis en biopsias consecutivas, se alcanzó: el 58 % de los participantes del grupo de 1,2 mg y el 52 % del grupo de 1,8 mg frente al 20 % del grupo placebo (p < 0,0001 en ambos casos). El segundo, la mejoría de al menos un estadio de fibrosis sin empeoramiento de la MASH, no se alcanzó: las tasas comunicadas fueron del 31,8 % y el 34,5 % con pemvidutide frente al 25,9 % con placebo, sin diferencia estadísticamente significativa.
Entre los resultados secundarios, la pérdida de peso a las 24 semanas fue del 5,0 % y el 6,2 % con 1,2 mg y 1,8 mg frente al 1,0 % con placebo. La reducción relativa del contenido de grasa hepática osciló entre el 52 % y el 58 % con pemvidutide frente al 11 % con placebo, con normalización del contenido graso hepático en hasta el 44 % de los pacientes tratados. El promotor comunicó además, como análisis exploratorios, mejorías significativas en pruebas no invasivas de fibrosis (puntuación ELF y elastografía) y un análisis suplementario basado en inteligencia artificial en el que el 30,6 % de los participantes con 1,8 mg alcanzó una reducción de al menos el 60 % en la fibrosis frente al 8,2 % con placebo.
Estos análisis exploratorios no sustituyen al criterio principal fallido. Son generadores de hipótesis y su valor dependerá de la confirmación en seguimientos más largos: veinticuatro semanas constituyen un plazo corto para detectar remodelado fibrótico, que habitualmente se evalúa a las 48 o 72 semanas en los ensayos de MASH. El promotor comunicó en diciembre de 2025 datos a 48 semanas con mejorías en marcadores no invasivos, pero la lectura histológica prolongada es la que resultará determinante.
El programa hepático se apoya también en dos publicaciones previas en población con MASLD (esteatosis sin confirmación histológica de esteatohepatitis). El estudio de 12 semanas publicado en Journal of Hepatology mostró reducciones significativas de la grasa hepática, de marcadores de inflamación hepática y del peso corporal frente a placebo. Su extensión de 24 semanas, publicada en JHEP Reports, describió reducciones relativas del contenido graso hepático del 56,3 %, 75,2 % y 76,4 % con 1,2 mg, 1,8 mg y 2,4 mg, frente al 14,0 % con placebo.
¿Qué efectos adversos se han descrito hasta ahora?
El perfil de tolerabilidad del pemvidutide está dominado, como el de toda la clase incretínica, por los efectos adversos gastrointestinales. En el ensayo IMPACT, se notificaron acontecimientos adversos en el 78 % de los pacientes tratados con 1,2 mg (32 de 41), el 81 % de los tratados con 1,8 mg (69 de 85) y el 67 % de los del grupo placebo (58 de 86). Las náuseas afectaron aproximadamente al 21 % con 1,2 mg y al 41 % con 1,8 mg, frente a alrededor del 14 % con placebo, y los vómitos al 4,8 %, el 8,2 % y el 2,4 % respectivamente. Estos acontecimientos fueron en su mayoría de intensidad leve a moderada y se concentraron en las primeras ocho semanas de tratamiento, lo que resulta coherente con la ausencia de escalado de dosis.
Un dato favorable en IMPACT es la baja tasa de abandono: las interrupciones por acontecimientos adversos fueron del 0 % y el 1,2 % en los grupos de pemvidutide frente al 2,4 % en el grupo placebo, y no se notificaron acontecimientos adversos graves relacionados con la medicación del estudio.
El panorama cambia con las dosis más altas y los tratamientos más largos. En MOMENTUM, con 48 semanas de exposición, las tasas de acontecimientos adversos que condujeron a la interrupción del tratamiento fueron del 6,2 % con placebo y del 5,1 %, 19,2 % y 19,6 % con 1,2 mg, 1,8 mg y 2,4 mg respectivamente. Que casi uno de cada cinco participantes abandonara el tratamiento con las dosis superiores es una señal de tolerabilidad que ningún resumen de eficacia debería eclipsar. Se notificó un acontecimiento adverso grave relacionado con el fármaco, un caso de vómitos con la dosis de 2,4 mg.
El componente glucagónico añade consideraciones propias que requieren vigilancia específica: posible efecto sobre la glucemia, sobre la frecuencia cardiaca y sobre la presión arterial. En MOMENTUM no se observaron incrementos clínicamente relevantes de la frecuencia cardiaca ni desequilibrios en acontecimientos cardiacos o arritmias, y la presión arterial mejoró con la dosis alta, pero se trata de un ensayo de fase 2 en población sin diabetes, con poder estadístico limitado para detectar señales de seguridad poco frecuentes.
Hay riesgos de clase que aún no pueden descartarse ni confirmarse para esta molécula por falta de exposición acumulada suficiente: pancreatitis aguda, patología biliar asociada a pérdida rápida de peso, y el aviso de clase sobre tumores de células C tiroideas derivado de estudios en roedores con otros agonistas de GLP-1. Tampoco existen datos en embarazo, lactancia ni población pediátrica. Para una revisión general de este perfil en la clase incretínica puede consultarse el artículo sobre efectos secundarios de los GLP-1.
Aviso médico: las dosis mencionadas corresponden a protocolos de investigación realizados bajo supervisión médica estricta y no constituyen en ningún caso una recomendación posológica ni un protocolo de uso.
¿En qué se diferencia del survodutide y del mazdutide?
El pemvidutide no es el único coagonista GLP-1/glucagón en desarrollo avanzado. Los dos puntos de referencia obligados son el survodutide (BI 456906, Boehringer Ingelheim y Zealand Pharma) y el mazdutide (IBI362, Innovent y Eli Lilly). Las tres moléculas comparten la lógica del doble agonismo, pero difieren en el equilibrio entre receptores, en la estrategia de dosificación y en su grado de madurez regulatoria.
| Característica | Pemvidutide | Survodutide | Mazdutide |
|---|---|---|---|
| Promotor | Altimmune | Boehringer Ingelheim / Zealand Pharma | Innovent / Eli Lilly |
| Equilibrio GLP-1/glucagón | Descrito como equilibrado, aproximadamente 1:1 | Agonismo dual con componente glucagónico marcado | Análogo de oxintomodulina con actividad dual |
| Fase más avanzada en MASH | Fase 2b publicada (IMPACT); fase 3 iniciada en 2026 | Fase 2 publicada en NEJM (2024); fase 3 en curso | Desarrollo centrado en obesidad y diabetes |
| Estatus regulatorio | No aprobado en ninguna jurisdicción | No aprobado | Aprobado en China (junio de 2025) para control de peso |
En el ensayo de fase 2 del survodutide publicado en The New England Journal of Medicine, 293 adultos con MASH confirmada por biopsia y fibrosis F1 a F3 recibieron tratamiento durante 48 semanas. Entre el 47 % y el 62 % de los participantes de los grupos de survodutide alcanzaron mejoría histológica de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis, frente al 14 % con placebo. El perfil digestivo fue, sin embargo, notablemente más intenso que el descrito con pemvidutide: náuseas en el 66 % frente al 23 % con placebo, diarrea en el 49 % frente al 23 % y vómitos en el 41 % frente al 4 %. Los acontecimientos adversos graves fueron del 8 % frente al 7 %.
El mazdutide ocupa una posición distinta: es el primer agonista dual GLP-1/glucagón que ha obtenido una autorización de comercialización, concedida en China en junio de 2025 para el control del peso a largo plazo en adultos con un índice de masa corporal igual o superior a 28 kg/m², o igual o superior a 24 kg/m² con al menos una comorbilidad relacionada con el peso. Su desarrollo se ha concentrado sobre todo en población china, lo que plantea preguntas legítimas sobre la extrapolación de sus resultados a otras poblaciones.
La advertencia metodológica es la misma en los tres casos: no existe ningún ensayo que compare directamente estas moléculas entre sí, ni frente a la tirzepatida o la semaglutida. Las diferencias aparentes en eficacia o tolerabilidad pueden reflejar diseños, poblaciones, duraciones y estrategias de titulación distintas tanto o más que propiedades intrínsecas de cada fármaco. Cualquier jerarquía entre ellas es hoy, estrictamente, especulativa.
¿Cuál es su estatus regulatorio y legal en 2026?
A fecha de esta revisión, el pemvidutide no está aprobado por la FDA, la EMA ni ninguna otra agencia reguladora, para ninguna indicación. Es un producto en investigación, disponible únicamente para participantes en ensayos clínicos autorizados.
El hito regulatorio más relevante fue la concesión por parte de la FDA, en enero de 2026, de la designación de terapia innovadora (Breakthrough Therapy Designation) para el tratamiento de la MASH, basada en los datos a 24 semanas del ensayo IMPACT. Conviene aclarar qué significa y qué no significa esta designación: se trata de un mecanismo administrativo que acelera la interacción entre el promotor y la agencia y prioriza la revisión de un fármaco destinado a una enfermedad grave cuando los datos preliminares sugieren una mejora sustancial sobre las terapias disponibles. No es una aprobación, ni una validación de eficacia, ni una garantía de que el fármaco llegue a comercializarse. Numerosos productos con esta designación nunca han alcanzado el mercado.
El programa de fase 3, denominado PERFORMA, se inició en julio de 2026. Según la descripción del promotor, es un estudio global, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que evalúa dos dosis de pemvidutide, con un análisis intermedio a las 52 semanas basado en criterios histológicos que podría respaldar una aprobación acelerada, y un seguimiento mucho más prolongado orientado a acontecimientos hepáticos clínicos para la aprobación definitiva. Esto implica que los datos definitivos de resultados clínicos no estarán disponibles durante varios años.
La consecuencia práctica es inequívoca: el pemvidutide no puede prescribirse legalmente ni obtenerse por vías legítimas fuera de un ensayo clínico. Los productos etiquetados como pemvidutide que circulan en el mercado gris bajo la mención «solo para investigación» no están sujetos a control farmacéutico: no existe verificación independiente de identidad, pureza, esterilidad, contenido de endotoxinas ni estabilidad. Para una molécula que actúa simultáneamente sobre dos ejes hormonales con efectos sobre la glucemia, el apetito y el metabolismo hepático, los riesgos de un producto no caracterizado son difíciles de cuantificar y, por definición, no están cubiertos por ninguna farmacovigilancia.
El estatus legal de la posesión y la importación de péptidos en investigación varía considerablemente según la jurisdicción, y en varios países puede constituir una infracción administrativa o penal. Esta guía no proporciona fuentes de adquisición ni pautas de uso.
¿Qué preguntas siguen sin respuesta?
La primera incógnita es la fibrosis. El ensayo IMPACT no alcanzó su segundo criterio principal a las 24 semanas, y aunque los análisis exploratorios por inteligencia artificial y por marcadores no invasivos apunten en una dirección favorable, la demostración histológica de reversión fibrótica a 48 semanas o más sigue pendiente. En MASH, la fibrosis es el determinante principal del pronóstico a largo plazo, y es el criterio que las agencias reguladoras exigen con mayor rigor.
La segunda es la durabilidad. Ningún dato publicado informa sobre lo que ocurre tras la interrupción del tratamiento. La experiencia con otros agonistas incretínicos sugiere una recuperación sustancial del peso perdido, lo que plantea la cuestión de si el pemvidutide se concibe como un tratamiento crónico indefinido y qué implicaciones tendría en términos de tolerabilidad acumulada y coste.
La tercera es la seguridad cardiovascular y metabólica a largo plazo, particularmente relevante para una molécula con actividad glucagónica. Los ensayos de fase 2 realizados hasta ahora no tienen el tamaño ni la duración necesarios para detectar señales poco frecuentes. Tampoco se ha caracterizado el comportamiento del fármaco en poblaciones excluidas de MOMENTUM, en especial las personas con diabetes tipo 2, en quienes el equilibrio entre el efecto hipoglucemiante del brazo GLP-1 y el hiperglucemiante del brazo glucagón resulta menos predecible.
La cuarta es la comparación directa. Sin ensayos de enfrentamiento frente a semaglutida, tirzepatida, survodutide o mazdutide, cualquier afirmación sobre superioridad en pérdida de peso, en preservación muscular o en tolerabilidad descansa sobre comparaciones indirectas que la metodología clínica considera poco fiables. Para seguir la evolución de esta familia terapéutica resulta útil la revisión general sobre los agonistas incretínicos de nueva generación.
Por último, queda la cuestión del significado funcional de la señal de masa magra. Medir kilogramos de tejido magro por imagen no equivale a medir fuerza, capacidad física o riesgo de fragilidad. Mientras no existan estudios que evalúen desenlaces funcionales, la preservación de masa magra seguirá siendo una hipótesis atractiva pendiente de confirmación clínica.
Aviso final: este artículo tiene únicamente finalidad informativa y educativa. No constituye consejo médico, no recomienda dosis, pautas ni protocolos, y no debe utilizarse para tomar decisiones terapéuticas. Consulte a un profesional sanitario cualificado ante cualquier duda sobre obesidad, enfermedad hepática metabólica o tratamientos farmacológicos.
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Preguntas frecuentes
¿El pemvidutide está aprobado para uso humano?
¿Cuánta pérdida de peso se ha observado con pemvidutide en los ensayos?
¿Realmente preserva mejor la masa muscular que otros GLP-1?
¿Qué resultados obtuvo el ensayo IMPACT en MASH?
¿Cuáles son los efectos adversos más frecuentes?
¿Por qué añadir actividad glucagónica a un agonista de GLP-1?
¿En qué se diferencia del survodutide y del mazdutide?
¿Puede comprarse pemvidutide como péptido de investigación?
Fuentes
- Noureddin M, Harrison SA, Loomba R, et al. (2025). Safety and efficacy of weekly pemvidutide versus placebo for metabolic dysfunction-associated steatohepatitis (IMPACT): 24-week results from a multicentre, randomised, double-blind, phase 2b study. The Lancet.
- Harrison SA, Browne SK, Suschak JJ, et al. (2025). Effect of pemvidutide, a GLP-1/glucagon dual receptor agonist, on MASLD: A randomized, double-blind, placebo-controlled study. Journal of Hepatology.
- Browne SK, Suschak JJ, Tomah S, et al. (2025). Safety and efficacy of 24 weeks of pemvidutide in metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease: A randomized, controlled clinical trial. JHEP Reports.
- Sanyal AJ, et al. (2024). A Phase 2 Randomized Trial of Survodutide in MASH and Fibrosis. The New England Journal of Medicine.
- Shirley M. (2025). Mazdutide: First Approval. Drugs.
- Laverde LP, et al. (2026). Effect of GLP-1 receptor agonists at doses for obesity management on muscle health: systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials (RCTs). International Journal of Obesity.
- Altimmune, Inc. (2024). Altimmune Announces Positive Topline Results from MOMENTUM 48-Week Phase 2 Obesity Trial of Pemvidutide (comunicado del promotor y presentación oral 262-OR, 84.ª Sesión Científica de la American Diabetes Association). Comunicación del promotor / resumen de congreso.