¿Qué es el survodutide y quién lo desarrolla?
El survodutide (código de desarrollo BI 456906) es un péptido en investigación que activa simultáneamente dos receptores metabólicos: el receptor de glucagón (GCGR) y el receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1R). Se administra por vía subcutánea una vez por semana y lo desarrolla Boehringer Ingelheim en colaboración con la compañía danesa Zealand Pharma, que aportó la molécula de partida.
Desde el punto de vista químico, se trata de un análogo del glucagón de 29 aminoácidos con dos modificaciones determinantes. La primera es la sustitución del segundo residuo por Ac4c (ácido 1-aminociclobutano-1-carboxílico), posición que normalmente es el punto de corte de la dipeptidil peptidasa 4 y que así queda protegida de la degradación enzimática. La segunda es la incorporación de un ácido graso diácido C18 unido mediante un enlazador hidrófilo, que favorece la unión a la albúmina plasmática, prolonga la semivida y hace posible una administración semanal en lugar de diaria.
Conviene situar la molécula en su contexto farmacológico. El survodutide pertenece a la familia de los agonistas incretínicos de nueva generación, en la que conviven moléculas con un solo receptor diana, moléculas duales y moléculas triples. Si desea una visión panorámica de esa clasificación antes de entrar en los detalles, nuestra guía sobre los agonistas incretínicos de nueva generación explica cómo se diferencian los mecanismos y por qué la industria exploró el componente glucagón.
Un punto importante antes de seguir: en la fecha de publicación de este artículo (octubre de 2026), el survodutide es un fármaco en investigación. No está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), ni por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), ni por ninguna otra agencia reguladora, en ninguna indicación. Este contenido tiene finalidad exclusivamente educativa y no constituye consejo médico ni orientación de uso.
¿Cómo funciona el doble agonismo glucagón/GLP-1?
El componente GLP-1 es el mejor caracterizado y actúa fundamentalmente sobre la ingesta. La activación del GLP-1R en el hipotálamo y en el tronco encefálico reduce el apetito y aumenta la sensación de saciedad, enlentece el vaciamiento gástrico y potencia la secreción de insulina de forma dependiente de la glucosa, es decir, solo cuando la glucemia está elevada. Es el mismo eje que explotan la semaglutida y, en parte, la tirzepatida.
El componente glucagón aporta un mecanismo distinto y, a primera vista, contraintuitivo. El glucagón se asocia clásicamente al aumento de la glucosa hepática, pero su activación crónica y controlada también incrementa el gasto energético, estimula la oxidación de lípidos en el hígado y favorece la movilización de las reservas de grasa hepática. La hipótesis de diseño es que el brazo GLP-1 compensa el efecto hiperglucemiante del glucagón, de modo que el balance neto sea una pérdida de peso mayor que con un agonista GLP-1 aislado, además de un efecto hepático propio.
La farmacología preclínica publicada apoya esa lógica. En el trabajo de descubrimiento del compuesto, los autores describieron un péptido acilado con una modificación de ácido graso C18 compatible con dosificación semanal y comunicaron que, en ratones, las dosis farmacológicas producían reducciones de peso corporal superiores a las obtenidas con dosis de semaglutida máximamente eficaces. Un estudio posterior en ratones, publicado en 2026, indicó que el receptor de glucagón hepático es necesario para esa ventaja en pérdida de peso y para los efectos metabólicos adicionales de un análogo estructuralmente relacionado con el survodutide, lo que refuerza el papel del hígado como órgano diana del brazo glucagón.
En humanos hay una pista indirecta especialmente interesante. Un análisis de mediación del ensayo de fase 2 en MASH, publicado en Hepatology en 2026 sobre 170 participantes con fibrosis F2 a F3, estimó que la proporción del efecto total atribuible a la reducción de peso era del 66,7 % para la resolución de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis, del 71,8 % para la mejoría de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis y de solo el 36,3 % para la mejoría de la fibrosis sin empeoramiento de la MASH. Interpretado con prudencia, eso sugiere que una parte del efecto hepático no se explica únicamente por perder peso, aunque los análisis de mediación son exploratorios y no demuestran causalidad mecanística.
¿Qué mostraron los ensayos de fase 2 en obesidad y diabetes tipo 2?
El ensayo de referencia en obesidad se publicó en The Lancet Diabetes & Endocrinology en 2024. Fue un estudio de fase 2, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y de búsqueda de dosis, realizado en 43 centros de 12 países, con 386 participantes de 18 a 74 años, índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 27 kg/m² y sin diabetes. Los participantes recibieron survodutide subcutáneo semanal en cuatro niveles de dosis o placebo durante 46 semanas.
Las reducciones medias de peso corporal a las 46 semanas fueron del 6,2 % con 0,6 mg, del 12,5 % con 2,4 mg, del 13,2 % con 3,6 mg y del 14,9 % con 4,8 mg, frente al 2,8 % con placebo. En el subgrupo de participantes que alcanzaron y mantuvieron la dosis de 4,8 mg, la pérdida comunicada fue del 18,7 % a la semana 46. Entre quienes recibieron 4,8 mg, el 82,8 % alcanzó una reducción de al menos el 5 % del peso, el 68,8 % de al menos el 10 % y el 54,7 % de al menos el 15 %. Estas cifras describen el diseño y los resultados del ensayo, no una recomendación de dosis: ninguna de estas pautas está autorizada ni validada para uso fuera de un ensayo clínico.
En cuanto a tolerabilidad, se notificaron eventos adversos en 281 de 309 participantes tratados con survodutide (91 %) frente a 58 de 77 con placebo (75 %), y fueron de naturaleza gastrointestinal en 232 de 309 (75 %) frente a 32 de 77 (42 %). El patrón, por tanto, es de eficacia claramente dependiente de la dosis acompañada de una carga gastrointestinal también dependiente de la dosis.
En paralelo se publicó en Diabetologia un ensayo de fase 2 de 16 semanas en personas con diabetes tipo 2 (413 participantes, HbA1c inicial de 7,0 % a 10,0 %, IMC de 25 a 50 kg/m², sobre tratamiento de base con metformina), con placebo y con semaglutida 1,0 mg semanal en abierto como comparador. Las reducciones medias ajustadas de HbA1c oscilaron entre 0,91 y 1,71 puntos porcentuales según el grupo de dosis. Se notificaron eventos adversos en el 77,8 % de los participantes con survodutide, el 52,5 % con placebo y el 52,0 % con semaglutida, mayoritariamente gastrointestinales, y los autores señalaron que una escalada de dosis más lenta permitía mitigarlos.
Hay que leer estos datos con el límite propio de la fase 2: son estudios de búsqueda de dosis, con duraciones cortas o medias y tamaños de muestra moderados, diseñados para elegir el régimen que pasa a fase 3, no para establecer el beneficio clínico definitivo.
¿Qué resultados hay en MASH y en hígado graso?
El hígado es, probablemente, el territorio donde el survodutide ha generado más interés científico. El ensayo de fase 2 publicado en The New England Journal of Medicine en 2024 incluyó adultos con esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) confirmada por biopsia y fibrosis en estadio F1 a F3, asignados 1:1:1:1 a survodutide semanal en tres niveles de dosis o placebo durante 48 semanas. Recibieron al menos una dosis 293 participantes.
En el criterio principal, la mejoría de la MASH sin empeoramiento de la fibrosis se produjo en el 47 % de los participantes del grupo de 2,4 mg, el 62 % del grupo de 4,8 mg y el 43 % del grupo de 6,0 mg, frente al 14 % en placebo. Una reducción del contenido de grasa hepática de al menos el 30 % ocurrió en el 63 %, el 67 % y el 57 % de los grupos con survodutide, frente al 14 % con placebo. La mejoría de la fibrosis en al menos un estadio se observó en el 34 %, el 36 % y el 34 %, frente al 22 % con placebo, una diferencia mucho más modesta y sobre la que los autores no concluyeron superioridad.
Ya en fase 3, el ensayo SYNCHRONIZE-MASLD se publicó en Nature Medicine en junio de 2026. Incluyó alrededor de 216 adultos con obesidad o sobrepeso y enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) de riesgo, durante 48 semanas, con criterios coprincipales de reducción de la grasa hepática medida por resonancia magnética y cambio porcentual de peso. El 84,2 % de los participantes tratados alcanzó una reducción relativa de grasa hepática de al menos el 30 % frente al 24,3 % con placebo, y la reducción relativa de peso llegó al 12,2 % frente al 1,0 % con placebo. Cabe señalar que esta publicación tiene una corrección de los autores posterior, por lo que los lectores especializados deberían consultar la versión corregida.
Es crucial no confundir desenlaces. La reducción de grasa hepática por imagen es un criterio sustitutivo: informativo y útil para seleccionar dosis, pero no equivalente a una mejoría histológica mantenida ni a una reducción de eventos hepáticos duros como la descompensación o el trasplante. Esa pregunta se está evaluando en los ensayos de fase 3 con criterios histológicos y clínicos LIVERAGE, en MASH con fibrosis moderada o avanzada, y LIVERAGE-Cirrhosis, en MASH con cirrosis, cuyos resultados no se esperan a corto plazo dada su duración prevista.
¿Qué es el programa de fase 3 SYNCHRONIZE y qué ha publicado?
SYNCHRONIZE es el nombre del programa de fase 3 del survodutide en obesidad y en complicaciones cardiometabólicas. Sus dos ensayos pivotales de peso corporal ya están publicados, lo que convierte a 2026 en el año en que la molécula pasó de promesa de fase 2 a candidato con datos confirmatorios.
SYNCHRONIZE-1 (NCT06066515) se publicó en The New England Journal of Medicine en junio de 2026. Asignó 725 adultos con IMC igual o superior a 30 kg/m², o igual o superior a 27 kg/m² con al menos una complicación relacionada con el peso, excluyendo diabetes, en proporción 1:1:1 a survodutide semanal escalado hasta 3,6 mg, hasta 6,0 mg o placebo, junto con asesoramiento sobre estilo de vida. La población tenía una edad media de 47,1 años, un 40,6 % de hombres, un IMC medio de 37,9 kg/m² y un peso medio de 108,8 kg. A la semana 76, el cambio medio de peso desde el inicio fue del 12,2 % con 3,6 mg, del 13,0 % con 6,0 mg y del 5,4 % con placebo, y alcanzaron una reducción de al menos el 5 % el 72,6 %, el 71,9 % y el 46,3 % de los participantes respectivamente (p < 0,001 en todas las comparaciones frente a placebo).
Aquí aparece un matiz metodológico que explica por qué circulan cifras distintas para el mismo ensayo. Boehringer Ingelheim comunicó una pérdida de peso sostenida de hasta el 16,6 % a las 76 semanas frente al 3,2 % con placebo según el estimando de eficacia, que estima el efecto en las condiciones de adherencia al fármaco, mientras que las cifras del 12,2 % y 13,0 % corresponden al estimando de régimen de tratamiento, que incluye a quienes interrumpieron el fármaco. Ninguna es incorrecta: responden a preguntas diferentes, y el estimando de régimen de tratamiento suele reflejar mejor lo que ocurre en la práctica.
SYNCHRONIZE-2 (NCT06066528) se presentó en el congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes en octubre de 2026 y se publicó simultáneamente en la misma revista. Incluyó 752 adultos con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2 (250 con 3,6 mg, 251 con 6,0 mg y 251 con placebo; edad media 55,7 años, IMC medio 36,5 kg/m²). A la semana 76, las reducciones medias de peso fueron del 8,2 % y del 9,8 % frente al 3,9 % con placebo, y alcanzaron al menos el 5 % de pérdida el 57,6 %, el 64,5 % y el 35,1 % respectivamente, junto con mejorías significativas del control glucémico. Las cifras son menores que en SYNCHRONIZE-1, un patrón ya conocido en esta clase de fármacos: la pérdida de peso suele ser más contenida cuando existe diabetes tipo 2.
El programa incluye además SYNCHRONIZE-CVOT (NCT06077864), un ensayo de seguridad cardiovascular dirigido por eventos que aleatorizó 5 508 participantes en 524 centros de 34 países, con una edad media de 61 años, un 40 % de mujeres y un IMC medio de 37 kg/m², e incorpora un subgrupo preespecificado de 601 personas con insuficiencia cardiaca. Hasta que ese ensayo se lea, no existe evidencia de desenlaces cardiovasculares para el survodutide, solo datos de peso, metabolismo y biomarcadores.
¿Qué efectos adversos se han notificado?
El perfil de seguridad descrito hasta ahora está dominado por los eventos adversos gastrointestinales, generalmente de intensidad leve a moderada y transitorios, pero muy frecuentes. En el ensayo de fase 2 en MASH fueron más frecuentes con survodutide que con placebo las náuseas (66 % frente a 23 %), la diarrea (49 % frente a 23 %) y los vómitos (41 % frente a 4 %). Los eventos adversos graves se produjeron en el 8 % de los participantes con survodutide y en el 7 % con placebo.
En fase 3, las cifras de eventos gastrointestinales fueron del 80,9 % en el grupo de 3,6 mg, del 89,7 % en el de 6,0 mg y del 47,9 % con placebo en SYNCHRONIZE-1, sin fallecimientos notificados, y del 72,8 %, 77,7 % y 38,6 % respectivamente en SYNCHRONIZE-2. Son porcentajes altos incluso para esta clase farmacológica y uno de los puntos que más atención merece en la evaluación regulatoria, sobre todo en lo relativo a interrupciones del tratamiento.
Los investigadores del ensayo de fase 2 en diabetes tipo 2 observaron que estos eventos dependían de la dosis y podían mitigarse con escaladas de dosis más lentas, lo que explica los periodos de titulación prolongados utilizados después en fase 3. También se han publicado señales favorables en otros parámetros: un análisis post hoc del ensayo de fase 2 en obesidad describió mejorías de la presión arterial, y en SYNCHRONIZE-MASLD no se adjudicaron casos de daño hepático inducido por fármacos.
Para el resto de consideraciones propias de la clase (eventos biliares, pancreatitis, pérdida de masa magra, interacción con el vaciamiento gástrico o manejo de las náuseas), nuestro artículo sobre los efectos secundarios de los agonistas del GLP-1 ofrece el marco general. Conviene recordar que la seguridad a largo plazo del survodutide es, por definición, desconocida: los datos publicados cubren como máximo 76 semanas, y un fármaco destinado a uso crónico requiere horizontes mucho más largos.
Este apartado describe lo notificado en ensayos clínicos supervisados. No es una lista exhaustiva de riesgos ni una guía de manejo de efectos adversos. Cualquier decisión sobre un fármaco metabólico debe tomarse con un profesional sanitario que conozca su historial clínico.
¿Cuál es el estatus regulatorio del survodutide en 2026?
A fecha de octubre de 2026, el survodutide no está aprobado en ninguna indicación ni en ningún país. Es un producto en investigación disponible únicamente a través de ensayos clínicos. No existe ficha técnica autorizada, ni prospecto aprobado, ni posología validada por ninguna agencia.
El hito regulatorio más relevante hasta ahora es la designación de Terapia Innovadora (Breakthrough Therapy) concedida por la FDA estadounidense, anunciada en octubre de 2024, para adultos con MASH no cirrótica y fibrosis moderada o avanzada, sobre la base de los resultados del ensayo de fase 2. Esta designación acelera la interacción con el regulador y la revisión potencial, pero no es una aprobación ni una afirmación de eficacia: la demostración del beneficio clínico sigue dependiendo de los ensayos de fase 3 LIVERAGE y LIVERAGE-Cirrhosis.
En obesidad, los dos ensayos pivotales de peso corporal se leyeron en 2026 (SYNCHRONIZE-1 en abril y SYNCHRONIZE-2 en octubre). Hasta la fecha de publicación de este artículo no se ha anunciado públicamente la presentación de una solicitud de autorización de comercialización ante la FDA ni ante la EMA, y el ensayo de seguridad cardiovascular sigue siendo una pieza clave del expediente. Cualquier calendario de aprobación que se lea en internet es, por tanto, una especulación.
Hay una consecuencia práctica que conviene decir sin rodeos. Como el survodutide no está autorizado, no existe ninguna vía legal de dispensación en farmacia en Europa ni en Estados Unidos. Los viales etiquetados como material de investigación que se ofrecen en internet no están fabricados conforme a normas farmacéuticas, no tienen garantía de identidad, pureza ni esterilidad, y no están destinados al uso humano. Este artículo no incluye ningún enlace de compra ni ninguna recomendación de adquisición, y la legalidad de la posesión o importación de estas sustancias varía según la jurisdicción.
¿Cómo se compara con retatrutide, tirzepatida y semaglutida?
La pregunta inevitable es dónde se sitúa el survodutide frente a las moléculas más conocidas de la clase. La respuesta honesta empieza por una advertencia metodológica: no existe ningún ensayo comparativo directo entre survodutide y retatrutide, tirzepatida o semaglutida en obesidad. Las cifras que siguen provienen de ensayos distintos, con poblaciones, duraciones, criterios de valoración y métodos estadísticos diferentes, por lo que no son intercambiables.
| Molécula | Receptores diana | Resultado de peso de referencia | Fase |
|---|---|---|---|
| Survodutide | GCGR + GLP-1R | 12,2 % y 13,0 % frente a 5,4 % con placebo a 76 semanas (SYNCHRONIZE-1, 725 participantes) | Fase 3 publicada |
| Retatrutide | GIPR + GLP-1R + GCGR | 24,2 % frente a 2,1 % con placebo a 48 semanas con 12 mg (fase 2, 338 adultos) | Fase 2 publicada |
| Tirzepatida | GIPR + GLP-1R | 16,0 %, 21,4 % y 22,5 % según dosis a 72 semanas (SURMOUNT-1, estimando de eficacia) | Aprobada |
| Semaglutida | GLP-1R | 14,9 % frente a 2,4 % con placebo a 68 semanas con 2,4 mg (STEP 1, 1 961 adultos) | Aprobada |
Leída con cuidado, la tabla sugiere que el survodutide no se diferencia por producir la mayor pérdida de peso numérica de la clase. Su posible valor diferencial está en el componente hepático: es, junto con el retatrutide, una de las moléculas con datos histológicos en MASH, y el brazo glucagón apunta a un mecanismo hepático y de gasto energético que los agonistas puros de GLP-1 no tienen. El análisis de mediación comentado antes es coherente con esa idea, aunque no la demuestre.
Una comparación por mecanismo también ayuda a entender el panorama. La semaglutida actúa sobre un solo receptor, la tirzepatida añade el eje GIP, el survodutide añade el eje glucagón y el retatrutide combina los tres. Más dianas no significa automáticamente mejor relación beneficio-riesgo: la carga gastrointestinal, la pérdida de masa magra y la tolerabilidad a largo plazo son parte de la ecuación, y solo los ensayos de desenlaces y los estudios en vida real permitirán ordenar realmente estas moléculas.
¿Qué preguntas siguen abiertas?
La primera incógnita es cardiovascular. SYNCHRONIZE-CVOT, con 5 508 participantes, es el ensayo que dirá si el survodutide es seguro desde el punto de vista cardiovascular en una población de riesgo y si aporta algún beneficio en eventos. Hasta esa lectura, todo lo que sabemos son efectos sobre peso, glucemia, grasa hepática y biomarcadores, no sobre infartos, insuficiencia cardiaca o mortalidad.
La segunda es hepática y a largo plazo. Los resultados en MASH son prometedores en histología a 48 semanas y en grasa hepática por imagen, pero la pregunta que importa clínicamente es si eso se traduce en menos cirrosis, menos descompensaciones y menos trasplantes. Es exactamente lo que evalúan LIVERAGE y LIVERAGE-Cirrhosis, con horizontes temporales de años.
La tercera es la tolerabilidad en condiciones reales. Tasas de eventos gastrointestinales que llegan a casi el 90 % en un grupo de dosis de fase 3 plantean cuestiones sobre adherencia, interrupciones y sobre cuál será la dosis realmente utilizable fuera de un ensayo. La diferencia entre el 16,6 % del estimando de eficacia y el 12,2 % del estimando de régimen de tratamiento en SYNCHRONIZE-1 es, en buena medida, la medida de ese problema.
Quedan además preguntas sobre la composición corporal (cuánta de la pérdida es masa grasa y cuánta masa magra), la durabilidad del efecto tras la interrupción, el comportamiento en poblaciones no estudiadas y el coste y el acceso si la molécula llega a aprobarse. Para seguir explorando cómo encaja esta clase en el panorama general, puede consultar nuestra guía de los agonistas incretínicos de nueva generación.
Aviso médico. Este artículo tiene finalidad exclusivamente educativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. El survodutide es un fármaco en investigación que no está aprobado por la FDA, la EMA ni ninguna otra agencia reguladora, y no debe utilizarse fuera de un ensayo clínico autorizado. No se recomienda aquí ninguna dosis, pauta ni protocolo, y las dosis citadas corresponden únicamente a la descripción de los ensayos publicados. Si vive con obesidad, diabetes tipo 2 o enfermedad hepática metabólica, consulte a su médico sobre las opciones ya aprobadas y disponibles. La situación legal de los péptidos en investigación varía según el país.
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Preguntas frecuentes sobre el survodutide
¿El survodutide está aprobado en 2026?
¿En qué se diferencia del semaglutide?
¿Cuánto peso se perdió en los ensayos de fase 3?
¿Por qué se investiga el survodutide en la enfermedad hepática?
¿Qué efectos adversos se han notificado con más frecuencia?
¿Es más eficaz que el retatrutide?
¿Se puede comprar survodutide?
¿Cuándo podría estar disponible el survodutide?
Fuentes
- le Roux CW, Steen O, Lucas KJ, et al. (2024). Glucagon and GLP-1 receptor dual agonist survodutide for obesity: a randomised, double-blind, placebo-controlled, dose-finding phase 2 trial. The Lancet Diabetes & Endocrinology.
- Sanyal AJ, Bedossa P, Fraessdorf M, et al. (2024). A Phase 2 Randomized Trial of Survodutide in MASH and Fibrosis. The New England Journal of Medicine.
- le Roux CW, et al. (2026). Survodutide Once Weekly for the Treatment of Adults with Obesity (SYNCHRONIZE-1). The New England Journal of Medicine.
- Grupo de investigadores del ensayo SYNCHRONIZE-2 (2026). Survodutide Once Weekly in Adults with Obesity and Type 2 Diabetes. The New England Journal of Medicine.
- Kaplan LM, Startseva E, le Roux CW, et al. (2026). Survodutide in adults with obesity and metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease: SYNCHRONIZE-MASLD, a randomized, double-blind, placebo-controlled phase 3 trial. Nature Medicine.
- Noureddin M, Sanyal AJ, Bedossa P, et al. (2026). Weight reduction-dependent/-independent effects of survodutide on liver endpoints: Mediation analysis of a phase 2 trial in MASH. Hepatology.
- Blüher M, et al. (2024). Dose-response effects on HbA1c and bodyweight reduction of survodutide, a dual glucagon/GLP-1 receptor agonist, compared with placebo and open-label semaglutide in people with type 2 diabetes: a randomised clinical trial. Diabetologia.
- Zimmermann T, Thomas L, Baader-Pagler T, et al. (2022). BI 456906: Discovery and preclinical pharmacology of a novel GCGR/GLP-1R dual agonist with robust anti-obesity efficacy. Molecular Metabolism.
- Long J, et al. (2026). Hepatic GCGR is required for the superior weight loss and metabolic effects of a structurally related analogue of the dual GCGR/GLP-1R agonist survodutide in mice. Diabetes, Obesity and Metabolism.
- Jastreboff AM, Kaplan LM, Frías JP, et al. (2023). Triple-Hormone-Receptor Agonist Retatrutide for Obesity: A Phase 2 Trial. The New England Journal of Medicine.
- Jastreboff AM, Aronne LJ, Ahmad NN, et al. (2022). Tirzepatide Once Weekly for the Treatment of Obesity (SURMOUNT-1). The New England Journal of Medicine.
- Wilding JPH, Batterham RL, Calanna S, et al. (2021). Once-Weekly Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP 1). The New England Journal of Medicine.
- Investigadores del ensayo SYNCHRONIZE-CVOT (2025). Survodutide for the Treatment of Obesity: Baseline Characteristics of the SYNCHRONIZE Cardiovascular Outcomes Trial. JACC: Heart Failure.
- Boehringer Ingelheim (2024). U.S. FDA grants Breakthrough Therapy designation for survodutide in MASH. Comunicado corporativo.
- Boehringer Ingelheim (2026). Results from Phase III SYNCHRONIZE-1 obesity trial. Comunicado corporativo.