Puntos clave
  • Trulicity (dulaglutida) y Ozempic (semaglutida) son agonistas del receptor de GLP-1 de administración semanal, pero logran esa duración prolongada por mecanismos distintos: dulaglutida mediante fusión a un fragmento Fc de IgG4, semaglutida mediante acilación con una cadena de ácido graso que favorece la unión a la albúmina.
  • SUSTAIN 7 (1.201 participantes, 40 semanas) es el único ensayo aleatorizado registral que los comparó directamente: semaglutida superó a dulaglutida tanto en reducción de HbA1c como en reducción de peso corporal en los dos niveles comparados.
  • Los dos fármacos cuentan con ensayos de resultados cardiovasculares positivos, pero en poblaciones diferentes: REWIND estudió dulaglutida en 9.901 personas con riesgo cardiovascular mayoritariamente en prevención primaria, y SUSTAIN-6 estudió semaglutida en 3.297 personas de alto riesgo.
  • Un estudio de cohortes de gran tamaño en práctica clínica publicado en Annals of Internal Medicine no encontró diferencias significativas en el riesgo de eventos gastrointestinales graves entre dulaglutida, semaglutida y tirzepatida.
  • Semaglutida inyectable ha ampliado su etiqueta hacia la protección renal en diabetes tipo 2 con enfermedad renal crónica a partir del ensayo FLOW, un terreno en el que dulaglutida solo dispone de resultados secundarios y exploratorios.
  • Ninguno de los dos fármacos es un peptido de investigación: ambos son medicamentos con prescripción obligatoria, y la elección entre ellos corresponde exclusivamente a un profesional sanitario.
Trulicity y Ozempic de un vistazo
Trulicity
Dulaglutida, proteína de fusión GLP-1 con fragmento Fc de IgG4 desarrollada por Eli Lilly y autorizada para diabetes tipo 2.
Perfil cardiovascular en prevención primaria
vs
Ozempic
Semaglutida inyectable acilada desarrollada por Novo Nordisk, con indicaciones en diabetes tipo 2, riesgo cardiovascular y enfermedad renal crónica.
Mayor eficacia glucémica y ponderal
Trulicity resulta pertinente si el contexto clínico prioriza la evidencia de REWIND en población con factores de riesgo sin enfermedad cardiovascular establecida.
Ozempic resulta pertinente si el objetivo prioritario es la magnitud del descenso de HbA1c y de peso, o existe enfermedad renal crónica asociada.

¿Qué distingue a Trulicity de Ozempic?

La comparación entre Trulicity y Ozempic es una de las más frecuentes en el ámbito de los agonistas del receptor de GLP-1, y por una razón sencilla: ambos fármacos se administran una vez por semana por vía subcutánea, ambos actúan sobre el mismo receptor y ambos nacieron para tratar la diabetes tipo 2. A partir de ahí, las diferencias son considerables.

Trulicity es el nombre comercial de la dulaglutida, desarrollada por Eli Lilly y autorizada por la FDA en septiembre de 2014 y por la Agencia Europea del Medicamento en noviembre del mismo año. Ozempic es el nombre comercial de la semaglutida inyectable, desarrollada por Novo Nordisk y autorizada por la FDA en diciembre de 2017 y por la EMA en febrero de 2018. Esos tres años de diferencia no son anecdóticos: reflejan dos generaciones de ingeniería farmacológica sobre la misma hormona incretina.

La distinción más profunda es estructural. Dulaglutida es una proteína de fusión: un análogo del GLP-1 unido a un fragmento Fc de inmunoglobulina. Semaglutida es un péptido acilado: una cadena de 31 aminoácidos a la que se ha añadido un ácido graso que le permite viajar unida a la albúmina plasmática. Son dos soluciones distintas al mismo problema de ingeniería, que es evitar que una hormona con una vida media de pocos minutos desaparezca antes de hacer su trabajo.

Esa divergencia estructural no se queda en el laboratorio. Se traduce en potencias diferentes sobre el receptor, en perfiles de absorción distintos y, según el único ensayo que los comparó directamente, en resultados clínicos que no son equivalentes. Este artículo revisa esa evidencia de forma ordenada y neutra, sin recomendar ninguna pauta concreta.

Aviso importante: este contenido tiene finalidad exclusivamente educativa. Tanto Trulicity como Ozempic son medicamentos sujetos a prescripción médica. Ninguna información de esta página debe utilizarse para iniciar, modificar o interrumpir un tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

¿En qué se diferencian sus estructuras moleculares?

El GLP-1 nativo humano es degradado rápidamente por la enzima dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4) y eliminado por vía renal, lo que le confiere una vida media de apenas unos minutos. Cualquier medicamento basado en esta hormona debe resolver ese problema. Dulaglutida y semaglutida lo resolvieron por caminos opuestos.

Dulaglutida: la vía de la fusión Fc. Glaesner y colaboradores describieron en 2010 la construcción de la molécula entonces denominada LY2189265: un análogo de GLP-1(7-37) protegido frente a la DPP-4 mediante sustituciones de aminoácidos, fusionado covalentemente a un fragmento Fc de inmunoglobulina G4 humana modificada a través de un conector peptídico. El resultado es una proteína de gran tamaño, en torno a los 63 kDa, es decir unas quince veces más pesada que semaglutida. El fragmento Fc cumple dos funciones: aumenta de forma drástica el tamaño molecular, lo que reduce la filtración renal, y aprovecha el reciclaje mediado por el receptor Fc neonatal, el mismo mecanismo que prolonga la permanencia de los anticuerpos en circulación. La elección de la subclase IgG4 y las modificaciones introducidas en el Fc buscaban minimizar la activación de funciones efectoras inmunitarias.

Semaglutida: la vía de la acilación y la albúmina. Knudsen y Lau publicaron en 2019 en Frontiers in Endocrinology la historia del desarrollo de liraglutida y semaglutida, basada en lo que los autores denominan la estrategia de unión a la albúmina. Semaglutida conserva el esqueleto peptídico de 31 aminoácidos del GLP-1 humano con dos modificaciones clave: la sustitución del aminoácido en posición 8 por ácido alfa-aminoisobutírico, que bloquea el corte por la DPP-4, y la sustitución en posición 34 que dirige la acilación a un único residuo de lisina. En esa lisina se ancla una cadena de diácido graso de dieciocho carbonos mediante un espaciador hidrofílico. Esa cadena grasa se une de forma reversible y con alta afinidad a la albúmina plasmática, creando un reservorio circulante que libera la molécula libre de manera progresiva.

La consecuencia práctica de esta diferencia es que una molécula es un biológico de gran tamaño fabricado por expresión en células de mamífero, mientras que la otra es un péptido sintético modificado. Esto condiciona la fabricación, la estabilidad, el potencial inmunogénico y, como veremos, la farmacocinética.

¿Con qué frecuencia se administran y cómo se comporta cada molécula?

En esto los dos fármacos coinciden: una inyección subcutánea semanal, el mismo día cada semana, con o sin relación con las comidas. Ambos se administran mediante dispositivos precargados diseñados para autoadministración, y ambos permiten en la práctica clínica cierta flexibilidad en el día de administración si se respeta el intervalo mínimo indicado en la ficha técnica. Es importante subrayar que las pautas concretas de inicio, escalado y mantenimiento son competencia exclusiva del prescriptor y no se abordan aquí.

La semivida de eliminación es ligeramente distinta. Semaglutida presenta una semivida de aproximadamente una semana, lo que explica por qué el régimen semanal es suficiente para mantener concentraciones estables y por qué el estado estacionario tarda varias semanas en alcanzarse. Dulaglutida presenta una semivida algo más corta, en torno a los cinco días, pero igualmente compatible con la administración semanal. Ambas moléculas tienen, por tanto, un comportamiento de liberación muy aplanado, sin los picos y valles característicos de los agonistas de acción corta.

Esta farmacocinética prolongada tiene implicaciones que a menudo se pasan por alto. La primera es que los efectos, tanto los deseados como los adversos, aparecen y desaparecen con lentitud: una molécula con semivida de una semana necesita más de un mes para eliminarse de forma sustancial tras la última administración. La segunda es que el escalado progresivo responde a una lógica de tolerabilidad gastrointestinal, no de eficacia, y debe seguir el calendario establecido por el prescriptor.

Una diferencia relevante para quien compara ambas opciones es la vía oral. Semaglutida existe también en formulación oral comercializada bajo otro nombre comercial y con una biodisponibilidad baja que exige condiciones específicas de administración. Dulaglutida, por su naturaleza de proteína de fusión de gran tamaño, no dispone de formulación oral. Puede ampliar estos conceptos en la guía general de agonistas GLP-1.

¿Qué mostró el ensayo comparativo directo SUSTAIN 7?

La mayoría de las comparaciones entre fármacos de la misma clase son indirectas: se contrastan resultados obtenidos frente a placebo en poblaciones distintas, con todas las limitaciones metodológicas que eso implica. Trulicity y Ozempic constituyen una excepción notable, porque existe un ensayo aleatorizado que los enfrentó cara a cara.

SUSTAIN 7, publicado por Pratley y colaboradores en The Lancet Diabetes & Endocrinology en 2018, fue un ensayo de fase 3b, aleatorizado y abierto, que incluyó 1.201 adultos con diabetes tipo 2 insuficientemente controlada con metformina en monoterapia. Los participantes fueron asignados a cuatro brazos durante 40 semanas, emparejando el nivel bajo de semaglutida con el nivel bajo de dulaglutida y el nivel alto con el nivel alto. El diseño abierto se justificó por las diferencias entre los dispositivos de administración, que hacían impracticable el doble ciego.

El resultado fue consistente en ambos niveles comparados: semaglutida fue superior a dulaglutida en la reducción de la hemoglobina glicosilada y en la reducción del peso corporal. Los autores concluyeron que los perfiles globales de seguridad de los dos fármacos fueron similares, con los eventos gastrointestinales como los efectos adversos más frecuentes en los cuatro brazos.

La tabla siguiente resume los ensayos pivotales mencionados en este artículo. Las cantidades que figuran en ella corresponden exclusivamente a los protocolos de investigación publicados y no constituyen ninguna recomendación clínica.

EnsayoComparación (semanal)ParticipantesDuraciónResultado principal
SUSTAIN 7 (2018)Semaglutida 0,5 mg vs dulaglutida 0,75 mg; semaglutida 1,0 mg vs dulaglutida 1,5 mg1.20140 semanasHbA1c: 1,5 vs 1,1 puntos en el nivel bajo; 1,8 vs 1,4 puntos en el nivel alto. Peso: 4,6 vs 2,3 kg y 6,5 vs 3,0 kg. Semaglutida superior en ambos niveles.
REWIND (2019)Dulaglutida 1,5 mg vs placebo9.901Mediana de 5,4 añosEvento cardiovascular mayor en 12,0 % vs 13,4 %; HR 0,88 (IC del 95 %: 0,79 a 0,99); p = 0,026. Mortalidad total sin diferencia significativa.
SUSTAIN-6 (2016)Semaglutida 0,5 mg o 1,0 mg vs placebo3.297104 semanasEvento cardiovascular mayor en 6,6 % vs 8,9 %; HR 0,74 (IC del 95 %: 0,58 a 0,95); no inferioridad confirmada y superioridad en el análisis del compuesto.
AWARD-11 (2021)Dulaglutida 1,5 mg vs 3,0 mg vs 4,5 mg1.84236 semanas (seguridad a 52)Mejoras de HbA1c y de peso dependientes de la cantidad administrada, sostenidas a 52 semanas, con perfil de seguridad similar entre brazos.
FLOW (2024)Semaglutida 1,0 mg vs placebo en enfermedad renal crónica3.533Mediana de 3,4 añosEventos renales mayores: 331 vs 410; HR 0,76 (IC del 95 %: 0,66 a 0,88); p = 0,0003. Beneficio también en eventos cardiovasculares y mortalidad total.

¿Cómo se comparan en control glucémico y peso corporal?

En SUSTAIN 7, la reducción media de hemoglobina glicosilada tras 40 semanas fue de 1,5 puntos porcentuales con el nivel bajo de semaglutida frente a 1,1 puntos con el nivel bajo de dulaglutida, y de 1,8 frente a 1,4 puntos en la comparación de niveles altos. La diferencia de aproximadamente 0,4 puntos a favor de semaglutida se mantuvo estable en ambos emparejamientos, lo que refuerza la coherencia interna del hallazgo.

En peso corporal la separación fue proporcionalmente mayor. Partiendo de un peso medio basal cercano a los 95 kg, la reducción media fue de 4,6 kg con semaglutida frente a 2,3 kg con dulaglutida en el nivel bajo, y de 6,5 kg frente a 3,0 kg en el nivel alto. Es decir, aproximadamente el doble en ambos casos. El porcentaje de participantes que alcanzó una pérdida de al menos el 5 % del peso corporal también fue sustancialmente mayor en los brazos de semaglutida.

Hay un matiz metodológico esencial para interpretar estos números con honestidad. SUSTAIN 7 comparó los niveles de semaglutida y dulaglutida disponibles en el momento del ensayo. Posteriormente, AWARD-11 (Frias y colaboradores, Diabetes Care, 2021) demostró que escalar dulaglutida por encima del nivel estudiado en SUSTAIN 7 producía mejoras adicionales de HbA1c y de peso, dependientes de la cantidad administrada y sostenidas hasta las 52 semanas. En consecuencia, la comparación de SUSTAIN 7 no agota la cuestión: refleja la relación entre dos fármacos en los niveles entonces aprobados, no el techo máximo de cada molécula.

Es también importante recordar que ninguno de estos dos medicamentos fue estudiado en SUSTAIN 7 como tratamiento de la obesidad. El objetivo primario era glucémico y la población era de personas con diabetes tipo 2 en tratamiento con metformina. Las magnitudes de pérdida de peso observadas en esta población no son extrapolables a personas sin diabetes, ni equivalentes a las obtenidas en los programas de desarrollo específicos para obesidad, que emplearon niveles y poblaciones distintos. Si le interesa esa comparación, consulte Ozempic frente a Saxenda.

¿Qué ha demostrado cada fármaco en resultados cardiovasculares?

Este es, probablemente, el apartado donde la comparación directa resulta más engañosa si no se presta atención a las poblaciones estudiadas. Los dos fármacos cuentan con un ensayo de resultados cardiovasculares con resultado favorable, pero esos ensayos no son intercambiables.

REWIND, publicado por Gerstein y colaboradores en The Lancet en 2019, aleatorizó 9.901 personas de 50 años o más con diabetes tipo 2 que presentaban un evento cardiovascular previo o bien factores de riesgo cardiovascular, a dulaglutida semanal o placebo. Tras una mediana de seguimiento de 5,4 años, el objetivo compuesto de muerte cardiovascular, infarto de miocardio no fatal o ictus no fatal se produjo en el 12,0 % del grupo de dulaglutida frente al 13,4 % del grupo placebo, con un cociente de riesgos de 0,88 (IC del 95 %: 0,79 a 0,99; p = 0,026). La mortalidad por cualquier causa no difirió de forma significativa entre grupos: 10,8 % frente a 12,0 %, con un cociente de riesgos de 0,90 (IC del 95 %: 0,80 a 1,01; p = 0,067).

SUSTAIN-6, publicado por Marso y colaboradores en el New England Journal of Medicine en 2016, aleatorizó 3.297 personas con diabetes tipo 2 y alto riesgo cardiovascular a semaglutida o placebo durante 104 semanas. En el momento de la inclusión, el 83,0 % de los participantes presentaba enfermedad cardiovascular establecida, enfermedad renal crónica o ambas. El objetivo compuesto se produjo en el 6,6 % del grupo de semaglutida frente al 8,9 % del grupo placebo, con un cociente de riesgos de 0,74 (IC del 95 %: 0,58 a 0,95), confirmando la no inferioridad y alcanzando además superioridad en el compuesto.

Las dos lecturas que conviene extraer son las siguientes. Primero, el cociente de riesgos de SUSTAIN-6 parece más favorable que el de REWIND, pero SUSTAIN-6 fue diseñado principalmente como ensayo de seguridad cardiovascular, con un tamaño muestral menor, un seguimiento más corto y una población de riesgo considerablemente más alto; comparar directamente las dos cifras no está metodológicamente justificado. Segundo, la singularidad de REWIND es su población: una mayoría de participantes no tenía enfermedad cardiovascular establecida, lo que convierte a este ensayo en una de las fuentes de evidencia más citadas sobre prevención cardiovascular primaria dentro de la clase.

En el terreno renal, el ensayo FLOW (Perkovic y colaboradores, New England Journal of Medicine, 2024) evaluó semaglutida frente a placebo en 3.533 personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica de alto riesgo. El objetivo primario de eventos renales mayores se produjo en 331 participantes del grupo de semaglutida frente a 410 del grupo placebo, con un cociente de riesgos de 0,76 (IC del 95 %: 0,66 a 0,88; p = 0,0003), y el beneficio se extendió a eventos cardiovasculares y a mortalidad por cualquier causa. No existe un ensayo renal dedicado equivalente para dulaglutida, cuyos datos renales proceden de objetivos secundarios y análisis exploratorios de REWIND.

¿Qué efectos adversos se han documentado en ambos?

Los dos fármacos comparten el perfil de efectos adversos característico de la clase, porque comparten el mecanismo. Los eventos más frecuentes son gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dispepsia. En SUSTAIN 7 fueron los efectos adversos más notificados en los cuatro brazos del ensayo, y los autores concluyeron que los perfiles globales de seguridad de semaglutida y dulaglutida fueron similares.

Una pregunta recurrente es si la mayor potencia de semaglutida se paga con peor tolerabilidad digestiva. La evidencia de práctica clínica más robusta disponible procede de un estudio de cohortes de nuevos usuarios con comparador activo publicado por Crisafulli y colaboradores en Annals of Internal Medicine. Con 65.238 pares emparejados en la cohorte de semaglutida frente a dulaglutida, el cociente de riesgos de eventos gastrointestinales graves fue de 0,96 (IC del 95 %: 0,87 a 1,06), es decir, sin diferencia estadísticamente significativa. Las comparaciones con tirzepatida arrojaron resultados igualmente no concluyentes. La conclusión de los autores fue que los tres fármacos presentan perfiles de seguridad gastrointestinal similares en adultos con diabetes tipo 2.

Más allá de los efectos digestivos, ambos medicamentos comparten advertencias de ficha técnica relevantes. Entre ellas figuran la advertencia sobre tumores de células C tiroideas basada en estudios en roedores, con contraindicación en antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides y en el síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2; el riesgo de pancreatitis aguda; la posibilidad de colelitiasis; el riesgo de hipoglucemia cuando se asocian a secretagogos de insulina o a insulina; y, en el caso de semaglutida, las notificaciones sobre retinopatía diabética observadas en SUSTAIN-6, que motivaron una advertencia específica.

El retraso del vaciamiento gástrico, inherente al mecanismo de la clase, ha generado además consideraciones específicas en el contexto de la anestesia y los procedimientos que requieren ayuno. Es un ejemplo de cómo el perfil de seguridad de estos fármacos sigue actualizándose con la experiencia poscomercialización.

Recordatorio: esta enumeración no sustituye la ficha técnica autorizada ni la valoración individual de un médico. Cualquier síntoma persistente o grave durante un tratamiento con un agonista del receptor de GLP-1 debe comunicarse sin demora a un profesional sanitario.

¿Cuáles son sus indicaciones aprobadas y su situación actual?

Las indicaciones autorizadas son el punto donde la divergencia entre los dos fármacos se ha hecho más visible en los últimos años, y conviene distinguirlas con precisión porque es frecuente confundir indicaciones de un nombre comercial con las de otro que contiene la misma molécula.

Trulicity (dulaglutida) está autorizado para mejorar el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2, como complemento de la dieta y el ejercicio, y cuenta además con una indicación de reducción de eventos cardiovasculares mayores en adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular establecida o múltiples factores de riesgo cardiovascular, basada en los resultados de REWIND. Dulaglutida no está autorizada como tratamiento de la obesidad en ninguna jurisdicción, y Eli Lilly no desarrolló una presentación específica para esa indicación.

Ozempic (semaglutida inyectable) está autorizado para el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2 y para la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares mayores en adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular establecida. En enero de 2025, la FDA amplió la etiqueta de Ozempic para incluir la reducción del riesgo de progresión de la enfermedad renal, insuficiencia renal y muerte cardiovascular en adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica, a partir de los datos de FLOW. Ozempic, por su parte, tampoco está autorizado como tratamiento de la obesidad: la semaglutida para el control de peso se comercializa bajo un nombre comercial distinto y con una presentación diferente.

En cuanto a la situación de suministro, ambos productos han atravesado episodios de disponibilidad irregular en los últimos años, derivados del aumento global de la demanda de esta clase terapéutica. La situación cambia con rapidez y varía según el país, de modo que cualquier afirmación sobre disponibilidad actual debe verificarse en las fuentes oficiales de la agencia reguladora correspondiente y con la farmacia o el prescriptor. Tampoco existen genéricos ni biosimilares de dulaglutida ni de semaglutida autorizados en los principales mercados en el momento de redactar este artículo.

Si busca un panorama más amplio de opciones dentro de la clase, puede consultar el repaso de alternativas a Ozempic.

¿Cómo encajan frente a otras moléculas de la misma clase?

Situar la comparación entre Trulicity y Ozempic en el contexto de toda la clase ayuda a entender por qué el debate ha cambiado desde 2018. Cuando se publicó SUSTAIN 7, la cuestión era qué agonista semanal del receptor de GLP-1 ofrecía mejores resultados. Hoy el panorama incluye moléculas con mecanismos ampliados.

La tirzepatida es el ejemplo más relevante: un agonista dual que actúa sobre el receptor de GLP-1 y sobre el receptor del polipéptido inhibidor gástrico. Fue comparada directamente con semaglutida en un ensayo aleatorizado publicado en el New England Journal of Medicine, y los resultados reordenaron las expectativas de eficacia dentro del campo. Esa comparación se aborda en detalle en tirzepatida frente a semaglutida.

Más allá de la eficacia bruta, hay dimensiones en las que la elección entre dulaglutida y semaglutida no se decide por los resultados de un ensayo. La experiencia acumulada es una de ellas: dulaglutida lleva más tiempo en el mercado y cuenta con un volumen considerable de datos de seguimiento prolongado, incluidos los 5,4 años de mediana de REWIND, que es uno de los seguimientos más largos de la clase. La disponibilidad local, la cobertura por el sistema de salud o el seguro, y las características del dispositivo de administración también pesan en la decisión real, y son factores que ningún ensayo clínico captura.

Otro punto a considerar es la inmunogenicidad. Dulaglutida, al ser una proteína de fusión de gran tamaño con un componente de inmunoglobulina, plantea en teoría un escenario distinto al de un péptido acilado en lo relativo al desarrollo de anticuerpos antifármaco. En la práctica, las tasas notificadas de anticuerpos neutralizantes han sido bajas para ambas moléculas y sin un impacto clínico consistente demostrado, pero es una diferencia conceptual que merece mención en cualquier comparación estructural rigurosa.

¿Qué limitaciones tiene la evidencia comparativa disponible?

Cualquier lectura honesta de la comparación entre Trulicity y Ozempic debe reconocer varias limitaciones que condicionan hasta dónde se puede concluir.

Primera: SUSTAIN 7 fue un ensayo abierto. Ni participantes ni investigadores desconocían el tratamiento asignado, lo que introduce un riesgo de sesgo en la notificación de efectos adversos subjetivos y en el comportamiento relacionado con el estilo de vida. Para el objetivo primario, que era la HbA1c medida en laboratorio, el riesgo de sesgo es bajo. Para el peso corporal y la tolerabilidad digestiva, no es despreciable.

Segunda: SUSTAIN 7 fue financiado por el fabricante de uno de los dos fármacos comparados. Esto no invalida sus resultados, que fueron sometidos a revisión por pares en una revista de primer nivel y han sido reproducidos en parte por estudios observacionales independientes, pero es un elemento que la lectura crítica debe incorporar. La ausencia de un ensayo comparativo directo financiado por el fabricante del otro fármaco es, en sí misma, una laguna.

Tercera: el panorama se ha movido desde 2018. AWARD-11 demostró que dulaglutida ofrece más de lo que se midió en SUSTAIN 7 cuando se escala por encima del nivel entonces aprobado. Una comparación realizada hoy con los niveles actualmente disponibles de ambos fármacos no necesariamente reproduciría la misma separación, y no existe ensayo aleatorizado que haya hecho esa comparación actualizada.

Cuarta: no existe comparación cardiovascular directa. REWIND y SUSTAIN-6 difieren en población, tamaño, duración y diseño. Afirmar que un fármaco protege más que el otro desde el corazón o el riñón requeriría un ensayo que no se ha realizado. Lo que la evidencia permite decir es que ambos han demostrado beneficio frente a placebo en sus respectivas poblaciones, y que semaglutida dispone además de un ensayo renal dedicado con resultado positivo.

Aviso médico final: este artículo es material educativo y no constituye consejo médico. No contiene ninguna recomendación de pauta ni de protocolo de administración. Trulicity y Ozempic son medicamentos con prescripción obligatoria cuyo uso debe ser indicado, supervisado y ajustado por un profesional sanitario cualificado, que valorará antecedentes, comorbilidades, medicación concomitante y contraindicaciones. La situación legal y las indicaciones autorizadas varían según la jurisdicción. No inicie, modifique ni interrumpa ningún tratamiento a partir de la información de esta página.

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Preguntas frecuentes

¿Trulicity y Ozempic son el mismo tipo de medicamento?
Pertenecen a la misma clase farmacológica, los agonistas del receptor de GLP-1, pero no son la misma molécula. Trulicity contiene dulaglutida, una proteína de fusión en la que un análogo de GLP-1 se une a un fragmento Fc de inmunoglobulina G4 humana, con un peso molecular en torno a los 63 kDa. Ozempic contiene semaglutida, un péptido de 31 aminoácidos acilado con una cadena de diácido graso que favorece su unión a la albúmina plasmática, con un peso molecular de 4113,58 g/mol. Ambos se administran una vez por semana por vía subcutánea y actúan sobre el mismo receptor, pero su diseño, su fabricación y sus resultados en los ensayos difieren.
¿Existe un ensayo que haya comparado directamente Trulicity y Ozempic?
Sí. SUSTAIN 7, publicado por Pratley y colaboradores en The Lancet Diabetes and Endocrinology en 2018, es un ensayo aleatorizado abierto de fase 3b que incluyó 1.201 adultos con diabetes tipo 2 insuficientemente controlada con metformina, seguidos durante 40 semanas. Emparejó el nivel bajo de semaglutida con el nivel bajo de dulaglutida y el nivel alto con el nivel alto. Semaglutida fue superior a dulaglutida tanto en reducción de hemoglobina glicosilada como en reducción de peso corporal en ambos emparejamientos, con perfiles globales de seguridad similares.
¿Cuál de los dos redujo más el peso corporal en el ensayo comparativo?
Semaglutida, con una diferencia aproximadamente del doble. Partiendo de un peso medio basal cercano a los 95 kg, la reducción media a las 40 semanas fue de 4,6 kg con semaglutida frente a 2,3 kg con dulaglutida en la comparación de niveles bajos, y de 6,5 kg frente a 3,0 kg en la comparación de niveles altos. También fue mayor la proporción de participantes que alcanzó una pérdida de al menos el 5 % del peso. Es importante recordar que la población estudiada eran personas con diabetes tipo 2 en tratamiento con metformina, no personas con obesidad sin diabetes, y que el objetivo primario del ensayo era glucémico.
¿Cuál de los dos tiene mejores datos cardiovasculares?
No hay una respuesta directa, porque no existe comparación cardiovascular cara a cara. REWIND estudió dulaglutida en 9.901 personas durante una mediana de 5,4 años y mostró una reducción del objetivo compuesto cardiovascular del 12,0 % frente al 13,4 % con placebo, con un cociente de riesgos de 0,88 (IC del 95 %: 0,79 a 0,99). SUSTAIN-6 estudió semaglutida en 3.297 personas de alto riesgo durante 104 semanas, con un objetivo compuesto en el 6,6 % frente al 8,9 %, cociente de riesgos 0,74 (IC del 95 %: 0,58 a 0,95). Las poblaciones, los tamaños y las duraciones son demasiado distintos para comparar esas cifras entre sí. La singularidad de REWIND es que una mayoría de participantes no tenía enfermedad cardiovascular establecida.
¿Alguno de los dos está aprobado para tratar la obesidad?
No. Ni Trulicity ni Ozempic están autorizados como tratamiento de la obesidad o del sobrepeso. Sus indicaciones aprobadas se centran en el control glucémico en la diabetes tipo 2 y en la reducción del riesgo cardiovascular en poblaciones definidas, además de la indicación renal añadida a Ozempic en enero de 2025 a partir del ensayo FLOW. La semaglutida destinada al control de peso se comercializa bajo un nombre comercial distinto, con una presentación diferente, y dulaglutida no cuenta con ninguna presentación desarrollada para esa indicación.
¿Cuál de los dos provoca más náuseas y problemas digestivos?
La evidencia disponible no muestra una diferencia clara. En SUSTAIN 7, los eventos gastrointestinales fueron los efectos adversos más frecuentes en los cuatro brazos del ensayo y los autores concluyeron que los perfiles globales de seguridad fueron similares. En práctica clínica, un estudio de cohortes de nuevos usuarios con comparador activo publicado en Annals of Internal Medicine, con 65.238 pares emparejados en la comparación de semaglutida frente a dulaglutida, encontró un cociente de riesgos de eventos gastrointestinales graves de 0,96 (IC del 95 %: 0,87 a 1,06), sin diferencia estadísticamente significativa. Los autores concluyeron que dulaglutida, semaglutida y tirzepatida presentan perfiles de seguridad gastrointestinal similares.
¿Por qué uno es una proteína de fusión y el otro un péptido acilado?
Porque son dos soluciones distintas al mismo problema. El GLP-1 nativo tiene una vida media de pocos minutos porque lo degrada la enzima DPP-4 y lo elimina el riñón. Dulaglutida resuelve eso añadiendo masa: la fusión a un fragmento Fc de IgG4 eleva el tamaño molecular hasta unos 63 kDa, lo que reduce la filtración renal, y aprovecha el reciclaje mediado por el receptor Fc neonatal, el mismo mecanismo que prolonga la vida de los anticuerpos. Semaglutida resuelve el mismo problema añadiendo una cadena de ácido graso que se une de forma reversible a la albúmina plasmática, creando un reservorio circulante de liberación lenta, junto con una sustitución de aminoácido que bloquea el corte por la DPP-4.
¿Puede alguien cambiar de un fármaco al otro?
Esa decisión corresponde exclusivamente a un profesional sanitario y no puede responderse de forma general en un artículo. Los dos fármacos no son bioequivalentes ni intercambiables, no existen genéricos ni biosimilares autorizados de ninguno de ellos en los principales mercados, y sus semividas prolongadas, de alrededor de cinco días para dulaglutida y de aproximadamente una semana para semaglutida, implican que los cambios requieren una planificación clínica específica. Este artículo tiene finalidad educativa y no contiene ninguna pauta ni protocolo de administración. Consulte a su médico o farmacéutico.

Fuentes científicas

  1. Pratley RE, Aroda VR, Lingvay I, et al. (2018). Semaglutide versus dulaglutide once weekly in patients with type 2 diabetes (SUSTAIN 7): a randomised, open-label, phase 3b trial. The Lancet Diabetes & Endocrinology 2018;6(4):275-286 (PMID 29397376). (PubMed)
  2. Gerstein HC, Colhoun HM, Dagenais GR, et al. (2019). Dulaglutide and cardiovascular outcomes in type 2 diabetes (REWIND): a double-blind, randomised placebo-controlled trial. The Lancet 2019;394(10193):121-130 (PMID 31189511). (PubMed)
  3. Marso SP, Bain SC, Consoli A, et al. (2016). Semaglutide and Cardiovascular Outcomes in Patients with Type 2 Diabetes (SUSTAIN-6). New England Journal of Medicine 2016;375(19):1834-1844 (PMID 27633186). (PubMed)
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