Pulsa ESC para cerrar

Peptide Lab App Iniciar sesión Articulos Guia Productos
Más Peptide Tracker Calculadora Mejores calculadoras Estadísticas Contacto Newsletter
Français English Deutsch Español Português العربية Italiano Polski 한국어 日本語 中文 RU
IGF-1
LR3

IGF-1 LR3

Long R3 Insulin-like Growth Factor-1 (Long [Arg³]-IGF-1)

9117.60 g/mol Peso molecular
C₄₀₀H₆₂₅N₁₁₁O₁₁₅S₉ Fórmula
Producto de investigación. Sin aprobación para uso humano Estatus
83 aminoácidos: extensión N-terminal de 13 residuos (MFPAMPLSSLFVN) unida a la secuencia del IGF-1 humano de 70 aminoácidos, con arginina en lugar de ácido glutámico en la posición 3
IGF-1 LR3 Photo: George Shervashidze

¿Qué es exactamente el IGF-1 LR3?

El IGF-1 LR3, también escrito Long R3 IGF-1 o Long [Arg³]-IGF-1, es un análogo sintético del factor de crecimiento similar a la insulina de tipo 1 (IGF-1) humano. Mientras que el IGF-1 endógeno es un polipéptido de 70 aminoácidos, el IGF-1 LR3 tiene 83 aminoácidos, con un peso molecular próximo a 9 118 g/mol.

Las dos modificaciones que lo definen son sencillas de enunciar. En primer lugar, el ácido glutámico de la posición 3 de la secuencia del IGF-1 se sustituye por una arginina, de ahí el sufijo R3. En segundo lugar, se añade una extensión de 13 aminoácidos en el extremo N-terminal (secuencia MFPAMPLSSLFVN, derivada del extremo N-terminal de la hormona de crecimiento porcina metionilada), de ahí el prefijo Long. El resultado es una molécula que conserva el dominio de unión al receptor del IGF-1 pero que se comporta de forma distinta frente a las proteínas transportadoras del sistema IGF.

Estos análogos no nacieron como candidatos a fármaco. Fueron diseñados y caracterizados a principios de los años noventa por equipos australianos que buscaban entender qué parte de la potencia biológica del IGF-1 depende del receptor y qué parte depende de las proteínas de unión. El trabajo de referencia de Francis y colaboradores, publicado en 1992 en el Journal of Molecular Endocrinology, describe un sistema de expresión en Escherichia coli para varios análogos de fusión del IGF-1 y compara su actividad. El IGF-1 LR3 es uno de ellos.

Hoy, la aplicación documentada y comercialmente establecida del IGF-1 LR3 es la biotecnología de cultivo celular: se emplea como suplemento de medios sin suero para sostener el crecimiento y la supervivencia de líneas celulares utilizadas en la producción de proteínas recombinantes. En ese contexto se vende con etiquetado de reactivo de laboratorio.

Conviene fijar el marco desde el principio: el IGF-1 LR3 no está aprobado por la FDA, la EMA ni ninguna otra agencia reguladora importante para su uso en personas. No existe indicación médica autorizada, ni ficha técnica, ni programa de farmacovigilancia. Todo lo que sigue en esta guía es información educativa y no constituye consejo médico ni una invitación a utilizarlo.

¿Cómo cambia su estructura la unión a las IGFBP?

Para entender el IGF-1 LR3 hay que entender antes el papel de las IGFBP (proteínas de unión al factor de crecimiento similar a la insulina). En la circulación humana, el IGF-1 casi nunca viaja libre: la mayor parte está secuestrada en complejos con IGFBP-3 o IGFBP-5 y la subunidad ácido-lábil (ALS), formando complejos ternarios de gran tamaño. Solo una fracción muy pequeña circula en forma libre y disponible para activar el receptor.

Las IGFBP cumplen así una doble función: actúan como reservorio, prolongando la permanencia del IGF-1 en el compartimento vascular, y como freno, limitando en cada momento la cantidad de factor capaz de unirse al receptor IGF-1 de tipo 1 (IGF-1R). Es un sistema de amortiguación fina, no un simple transporte pasivo.

Las dos modificaciones del IGF-1 LR3 alteran precisamente ese punto de control. La sustitución en la posición 3 y la extensión N-terminal reducen notablemente la afinidad del análogo por las IGFBP. Como consecuencia, una proporción mucho mayor de la molécula queda disponible para interactuar con el receptor en un entorno donde hay IGFBP presentes. En los ensayos de Francis y colaboradores, en líneas celulares que secretan IGFBP al medio, el Long [Arg³]-IGF-1 y el des(1-3)IGF-1 fueron los análogos más potentes, por delante del Long [Gly³]-IGF-1, del Long IGF-1 y del propio IGF-1 nativo.

El matiz más interesante de ese mismo trabajo se suele omitir en los resúmenes divulgativos. En fibroblastos de embrión de pollo, una línea en la que no se detectaban IGFBP secretadas al medio, el Long [Arg³]-IGF-1 resultó menos potente que el IGF-1 nativo. Es decir: la superioridad del análogo no procede de una interacción mejorada con el receptor, sino de haberse liberado del freno que imponen las proteínas transportadoras. Su afinidad intrínseca por el receptor es algo menor que la del IGF-1.

De ahí se deduce una regla de lectura importante para cualquier afirmación sobre este análogo: la potencia del IGF-1 LR3 depende del contexto. En un medio de cultivo rico en IGFBP resulta más activo que el IGF-1; en un sistema sin IGFBP, lo es menos. Extrapolar la cifra de potencia de una placa de cultivo a un organismo completo, donde el sistema IGFBP es dinámico y está regulado por la nutrición, la insulina y la hormona de crecimiento, no está justificado.

¿En qué se diferencia del IGF-1 DES(1-3) y de la mecasermina?

Tres moléculas se confunden con frecuencia en los foros y en las páginas comerciales. Conviene separarlas con claridad, porque su estatus regulatorio y su base de evidencia son radicalmente distintos.

El IGF-1 endógeno es el factor de 70 aminoácidos que produce sobre todo el hígado bajo el estímulo de la hormona de crecimiento y que se mide de forma rutinaria en sangre para evaluar el eje somatotropo. La mecasermina es IGF-1 humano recombinante, idéntico en secuencia al endógeno, y es la única forma de IGF-1 con aprobación regulatoria: la FDA la autorizó en agosto de 2005 para el tratamiento a largo plazo del retraso del crecimiento en niños con déficit primario grave de IGF-1, y está autorizada en la Unión Europea desde agosto de 2007. Una formulación complejada con IGFBP-3, la mecasermina rinfabato, también recibió aprobación en Estados Unidos en diciembre de 2005.

El IGF-1 DES(1-3) es un truncamiento natural del IGF-1 al que le faltan los tres primeros residuos del extremo N-terminal (glicina, prolina y ácido glutámico). Esa pérdida elimina el mismo contacto que la sustitución R3 perturba, con un efecto comparable: menor afinidad por las IGFBP y mayor potencia aparente en presencia de estas. En los ensayos de Francis y colaboradores, el des(1-3)IGF-1 y el Long [Arg³]-IGF-1 se situaron en el mismo escalón de potencia.

El IGF-1 LR3, finalmente, es un producto de ingeniería sin equivalente natural, pensado para el laboratorio. La tabla siguiente resume las diferencias.

MoléculaEstructuraUnión a IGFBPEstatus
IGF-1 endógeno70 aminoácidosAltaHormona fisiológica
Mecasermina (rhIGF-1)Idéntica al IGF-1 humanoAltaMedicamento aprobado (indicación restringida)
IGF-1 DES(1-3)67 aminoácidos (faltan Gly-Pro-Glu)Muy reducidaProducto de investigación
IGF-1 LR383 aminoácidos (Arg³ y extensión N-terminal)Muy reducidaProducto de investigación, sin aprobación humana

La conclusión práctica es que la existencia de un medicamento aprobado a base de IGF-1 no legitima en absoluto el uso humano del IGF-1 LR3. La mecasermina se prescribe en una población pediátrica muy concreta, con monitorización estrecha y una ficha técnica que detalla sus riesgos. El IGF-1 LR3 no ha atravesado ninguna de esas etapas.

¿Dónde encaja dentro del eje GH/IGF-1?

El eje somatotropo funciona en cascada. El hipotálamo libera GHRH, la hipófisis secreta hormona de crecimiento (GH) en pulsos, y la GH estimula la producción hepática y periférica de IGF-1. Es el IGF-1 el que media buena parte de los efectos anabólicos atribuidos a la GH, y a su vez ejerce una retroalimentación negativa sobre la hipófisis y el hipotálamo para frenar la secreción de GH.

Los péptidos que se estudian con más frecuencia en relación con este eje actúan en la parte alta de la cascada. Los análogos de la GHRH, como el CJC-1295 o la tesamorelina, y los secretagogos de tipo grelinérgico, como la ipamorelina o el GHRP-2, buscan aumentar la secreción endógena de GH, que después se traduce en una elevación del IGF-1 circulante. Todo ello conserva la arquitectura pulsátil del sistema y sus mecanismos de control.

El IGF-1 LR3 se sitúa en el extremo opuesto: es un agonista situado aguas abajo, que actúa directamente sobre el receptor IGF-1R sin pasar por la hipófisis y sin someterse al amortiguador de las IGFBP. Esa diferencia conceptual es la razón por la que las dos familias de compuestos no son comparables en términos de seguridad ni de perfil biológico, aunque a veces se agrupen en las mismas listas.

La retroalimentación negativa no desaparece por administrar un análogo exógeno, y ahí está uno de los hallazgos animales más informativos. En cerdos, una infusión de Long [R3]-IGF-1 redujo no solo el crecimiento y la ingesta, sino también las concentraciones plasmáticas de hormona de crecimiento, IGFBP-3 e IGF-1 endógeno. Dicho de otro modo, el aporte externo apagó parcialmente la producción propia.

Quien se interese por el lugar de los péptidos en el contexto del rendimiento y la recuperación encontrará una panorámica general en nuestro artículo sobre los péptidos estudiados para el crecimiento muscular y la recuperación, y una comparación de marcos regulatorios y riesgos en péptidos frente a esteroides.

¿Qué muestran realmente los estudios?

La literatura sobre el IGF-1 LR3 se reparte en dos bloques muy desiguales: un conjunto sólido de trabajos in vitro y de biotecnología, y un conjunto más pequeño y heterogéneo de estudios en animales. No hay ensayos clínicos publicados en humanos con IGF-1 LR3.

En cultivo celular, los resultados son consistentes. Voorhamme y Yandell describieron en 2006, en Molecular Biotechnology, que el LONG R3 IGF-1 actuaba como factor de crecimiento y de supervivencia más potente que la insulina o que el IGF-1 nativo en cultivo sin suero de células HEK293. Este tipo de resultado explica por qué el análogo se ha convertido en una materia prima habitual en bioproducción, donde el objetivo es mantener células vivas y productivas en medios definidos.

En animales, el panorama es más matizado y depende mucho de la especie. En ratas sometidas a restricción alimentaria, Tomas y colaboradores publicaron en 2001 en Growth Hormone & IGF Research un trabajo cuyo propio título resume el hallazgo: el LR3IGF-1 atenuó la pérdida de peso corporal pero no la de músculo esquelético, tanto en animales jóvenes como adultos. La distinción entre peso corporal y masa muscular es exactamente el tipo de matiz que desaparece cuando el estudio se resume como prueba de un efecto anabólico.

En cobayas, una infusión de Long R3 IGF-1 estimuló el crecimiento de algunos órganos pero redujo las concentraciones plasmáticas de IGF-1, IGF-2 y de proteínas de unión, según el trabajo de Conlon y colaboradores de 1995. Y en cerdos, la infusión de Long [R3]-IGF-1 a 180 microgramos por kilogramo y día durante cuatro días disminuyó la ganancia media diaria, la ingesta y las concentraciones plasmáticas de IGFBP-3, IGF-1 e insulina, un resultado que va en dirección contraria al observado en la rata.

Esa discordancia entre especies es el dato que más pesa a la hora de interpretar el conjunto. Un análogo que mejora un parámetro en roedores puede frenar el crecimiento en un mamífero de mayor tamaño con un eje somatotropo distinto. Trasladar cualquiera de estos resultados al ser humano sería una extrapolación sin base, y ningún estudio publicado permite hacerla hoy.

¿Qué se sabe de su comportamiento en el organismo?

Esta es probablemente la sección en la que más desinformación circula. Numerosas páginas comerciales atribuyen al IGF-1 LR3 una permanencia prolongada en el organismo y repiten una cifra concreta de semivida en humanos. Esa cifra no remite a ninguna publicación primaria identificable, y por esa razón no la reproducimos aquí. Cuando un número se propaga de una ficha de producto a otra sin que nadie pueda señalar el estudio que lo generó, deja de ser un dato y pasa a ser un argumento de venta.

Lo que sí se puede afirmar procede de la fisiología del sistema IGF. La unión a IGFBP-3 y a la subunidad ácido-lábil prolonga de forma considerable la permanencia del IGF-1 en la circulación, mientras que la fracción libre se elimina con mucha rapidez. Las proteínas de unión son, en gran medida, lo que mantiene al IGF-1 en el compartimento vascular.

De ahí se sigue una consecuencia que rara vez se menciona: si el IGF-1 LR3 se une mal a las IGFBP, cabría esperar que fuera aclarado con mayor rapidez que el IGF-1 nativo, no con mayor lentitud. La afirmación comercial de una semivida prolongada no solo carece de fuente verificable, sino que resulta difícil de conciliar con el mecanismo que se invoca para explicar la potencia del análogo. Presentamos esto como una inferencia mecanicista razonada, no como un dato medido.

Los estudios en animales aportan pistas indirectas. En cobayas y en cerdos, la infusión del análogo se acompañó de un descenso de las concentraciones plasmáticas de IGF-1 endógeno y de IGFBP-3, lo que indica que el sistema detecta la señal y responde. Pero un patrón de respuesta no es un parámetro farmacocinético, y ninguno de estos trabajos se diseñó para establecer la semivida en el ser humano.

Si su pregunta es de tipo práctico y numérico, ese tema se trata por separado en la calculadora de IGF-1 LR3. Esta guía se limita deliberadamente a la parte informativa: qué es la molécula, cómo actúa y qué evidencia existe.

¿Qué riesgos describe la literatura científica?

No existen datos de seguridad en humanos específicos del IGF-1 LR3. Lo único que puede hacerse con honestidad es examinar los riesgos documentados para la señalización IGF-1 en general y para el IGF-1 recombinante aprobado, y señalar que un análogo diseñado para eludir el control de las IGFBP no tiene por qué comportarse mejor en ninguno de esos apartados.

El primer riesgo es la hipoglucemia. El IGF-1 comparte homología estructural con la insulina y activa en cierto grado la señalización insulínica, lo que puede hacer descender la glucemia. En el registro europeo Eu-IGFD, que recoge datos reales de pacientes tratados con IGF-1 recombinante, Bang y colaboradores comunicaron en 2024 una tasa de 0,11 acontecimientos adversos de hipoglucemia por paciente y año de tratamiento, y de 0,01 para los acontecimientos graves. Los antecedentes previos de hipoglucemia y el diagnóstico de síndrome de Laron predecían la aparición de nuevos episodios. Se trata de un medicamento administrado bajo supervisión médica, con controles de glucemia y ajustes en función de las comidas. Fuera de ese marco, el mismo riesgo existe sin ninguna de esas salvaguardas.

El segundo es la señalización proliferativa. El receptor IGF-1R activa las vías PI3K/Akt y MAPK, que promueven el crecimiento celular y la supervivencia, es decir, inhiben la apoptosis. Por eso la relación entre el eje IGF y el cáncer se estudia desde hace décadas. El metaanálisis de Renehan y colaboradores publicado en The Lancet en 2004 describió asociaciones positivas entre concentraciones circulantes elevadas de IGF-1 y el riesgo de ciertos cánceres. Más recientemente, un estudio de aleatorización mendeliana de Larsson y colaboradores, publicado en Cancer Medicine en 2020 y basado en 416 polimorfismos asociados a los niveles séricos de IGF-1, encontró una asociación entre los niveles de IGF-1 genéticamente predichos y el cáncer colorrectal.

Hay que leer estos resultados con precisión y sin dramatizar. Se refieren a variaciones de las concentraciones fisiológicas de IGF-1 endógeno en poblaciones generales, no a la administración de un análogo. Ningún estudio demuestra que el IGF-1 LR3 provoque cáncer en humanos, sencillamente porque ese estudio no existe. Lo que sí puede decirse es que la biología del receptor sobre el que actúa está implicada en procesos de proliferación y que este punto se considera, en la literatura, una incógnita relevante de seguridad a largo plazo.

A esto se añaden los riesgos propios de cualquier producto etiquetado para investigación: ausencia de control farmacéutico sobre la identidad, la pureza, la carga endotoxínica y la esterilidad del contenido del vial. Nuestro artículo sobre la seguridad de los péptidos desarrolla este punto. Aviso: este contenido es exclusivamente educativo. Consulte a un profesional sanitario antes de tomar cualquier decisión relacionada con su salud.

¿Cuál es su estatus regulatorio y deportivo?

El estatus del IGF-1 LR3 es simple de resumir: ninguna agencia reguladora importante lo ha aprobado para uso humano, en ninguna indicación. No aparece en los registros de medicamentos de la FDA ni de la EMA. Se comercializa como reactivo de laboratorio o como producto de investigación, categoría que en Estados Unidos y en la Unión Europea implica un etiquetado explícito de uso exclusivo en investigación, no destinado al diagnóstico ni al tratamiento.

Esa clasificación no es un detalle administrativo. Significa que nadie ha evaluado formalmente la relación beneficio-riesgo del producto en personas, que no hay lote farmacéutico liberado por un responsable cualificado y que no existe ningún canal de notificación de efectos adversos. La legislación aplicable a la posesión, la importación y la venta varía además de un país a otro, y conviene verificar la normativa local antes de sacar conclusiones.

En el ámbito deportivo, la situación es inequívoca. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA/WADA) incluye el IGF-1 y sus análogos en la clase S2, «Hormonas peptídicas, factores de crecimiento, sustancias afines y miméticos», dentro del apartado dedicado a los factores de crecimiento y sus moduladores. Las sustancias de la clase S2 están prohibidas en todo momento, es decir, en competición y fuera de competición, y se consideran sustancias no específicas, lo que conlleva las sanciones más severas del código.

La mención expresa de «y sus análogos» en el texto de la Lista de Prohibiciones tiene una consecuencia práctica directa: el hecho de que una molécula no sea IGF-1 nativo no la sitúa fuera del ámbito de la prohibición. El IGF-1 LR3 es precisamente un análogo del IGF-1. Todo deportista sujeto a controles debe consultar la versión vigente de la Lista, que se actualiza cada año, y verificar el estatus con su federación o su organización antidopaje nacional.

La existencia de un mercado activo no cambia ninguno de estos hechos. La disponibilidad comercial de una sustancia y su estatus legal o regulatorio son dos cuestiones distintas, y confundirlas es uno de los errores más comunes en este terreno.

¿Qué sigue sin saberse sobre el IGF-1 LR3?

Una guía honesta debe delimitar tanto lo que se sabe como lo que no. En el caso del IGF-1 LR3, la zona de ignorancia es amplia y merece enunciarse de forma explícita.

La farmacocinética humana es desconocida. No hay estudio publicado que describa la absorción, la distribución, el metabolismo ni la eliminación del IGF-1 LR3 en personas. Cualquier cifra de semivida presentada como un hecho debe considerarse no verificada mientras no se acompañe de una referencia primaria comprobable.

El perfil de seguridad a medio y largo plazo es desconocido. Los datos disponibles sobre hipoglucemia proceden del IGF-1 recombinante administrado bajo supervisión médica, no del análogo. Los efectos de una señalización IGF-1R sostenida y poco amortiguada sobre tejidos sanos no se han caracterizado en humanos.

La inmunogenicidad no se ha estudiado en humanos. La extensión N-terminal de 13 aminoácidos procede de una secuencia no humana. En biotecnología esto carece de importancia; en un organismo, la aparición de anticuerpos frente a una proteína modificada es una cuestión que normalmente se evalúa en el desarrollo clínico, y aquí no se ha evaluado.

Las diferencias entre especies no están explicadas. Por qué el análogo se asocia a efectos favorables sobre el peso en la rata y a una reducción del crecimiento en el cerdo es una pregunta abierta que limita cualquier predicción sobre el ser humano.

Frente a este balance, la postura razonable es la prudencia. El IGF-1 LR3 es una herramienta de laboratorio bien caracterizada en su contexto de laboratorio, y un producto sin evaluación clínica fuera de él. Si le interesa el eje GH/IGF-1, los análogos de la GHRH y los secretagogos cuentan con una base de datos humanos más amplia, aunque también ellos requieren una lectura crítica. Ninguna de estas moléculas sustituye la evaluación de un profesional sanitario, y este artículo no recomienda su uso.

Evalúa tus conocimientos

Quiz rápido · 6 preguntas

🧪

Peptide Lab: calculadora y tracker gratis

Calcula tu reconstitución, registra tus péptidos e inyecciones. Gratis, sin tarjeta.

Descubrir Peptide Lab →

Preguntas frecuentes

¿El IGF-1 LR3 está aprobado para uso humano?
No. Ninguna agencia reguladora importante, ni la FDA ni la EMA, ha aprobado el IGF-1 LR3 para ninguna indicación humana. Se comercializa con etiquetado de producto de investigación o de reactivo de cultivo celular, una categoría que implica de forma explícita que no está destinado al diagnóstico ni al tratamiento de personas. No existe ficha técnica, ni evaluación formal de la relación beneficio-riesgo, ni sistema de farmacovigilancia asociado.
¿Es lo mismo que la mecasermina?
No. La mecasermina es IGF-1 humano recombinante, con la misma secuencia de 70 aminoácidos que el IGF-1 endógeno, y está aprobada desde 2005 en Estados Unidos y desde 2007 en la Unión Europea para el retraso del crecimiento asociado al déficit primario grave de IGF-1. El IGF-1 LR3 es una molécula modificada de 83 aminoácidos que se une mal a las proteínas transportadoras y que no ha sido aprobada en ningún país. Que exista un medicamento a base de IGF-1 no valida el uso del análogo.
¿En qué se diferencia del IGF-1 que mide un análisis de sangre?
El valor de IGF-1 de un análisis corresponde al IGF-1 endógeno total, producido sobre todo por el hígado bajo el estímulo de la hormona de crecimiento y transportado en su gran mayoría por las IGFBP. El IGF-1 LR3 es una molécula sintética distinta, con una arginina en la posición 3 y una extensión N-terminal de 13 residuos. No es lo que se cuantifica en un análisis estándar, y los inmunoensayos habituales no están diseñados para distinguirlo de forma fiable.
¿Cuánto tiempo permanece el IGF-1 LR3 en el organismo?
No existe una semivida humana publicada y verificable. La cifra que circula en numerosas páginas de venta no remite a ninguna fuente primaria identificable, por lo que no debe tratarse como un dato científico. Desde el punto de vista mecanicista, la unión a las IGFBP es lo que prolonga la permanencia del IGF-1 en la circulación, de modo que un análogo que se une mal a ellas podría, en principio, eliminarse más rápido y no más despacio. Es una inferencia razonada, no una medición.
¿El IGF-1 LR3 provoca cáncer?
Ningún estudio lo demuestra, porque no se ha realizado. Lo que sí describe la literatura es que el receptor IGF-1R activa vías de proliferación y de supervivencia celular, y que las concentraciones circulantes elevadas de IGF-1 endógeno se han asociado en estudios epidemiológicos a un mayor riesgo de algunos cánceres. Un metaanálisis publicado en The Lancet en 2004 y un estudio de aleatorización mendeliana de 2020 apuntan en esa dirección, siempre sobre variaciones fisiológicas del IGF-1 endógeno. Es una señal de precaución que justifica la cautela, no una prueba de causalidad para el análogo.
¿Está prohibido en el deporte de competición?
Sí. La Agencia Mundial Antidopaje incluye el IGF-1 y sus análogos en la clase S2, que agrupa hormonas peptídicas, factores de crecimiento, sustancias afines y miméticos, dentro del apartado de factores de crecimiento y moduladores. Estas sustancias están prohibidas en todo momento, en competición y fuera de ella. La mención de los análogos abarca explícitamente moléculas como el IGF-1 LR3. Conviene consultar siempre la versión vigente de la Lista de Prohibiciones, que se revisa cada año.
¿Por qué se utiliza en cultivo celular?
Porque en medios sin suero es necesario mantener el crecimiento y la supervivencia de las células productoras de proteínas recombinantes, y el IGF-1 LR3 cumple esa función de manera eficaz. Al unirse mal a las IGFBP presentes en el medio, permanece disponible para el receptor y se comporta como un factor más potente que la insulina o que el IGF-1 nativo en ese entorno concreto, como describieron Voorhamme y Yandell en 2006 para células HEK293. Es una ventaja de ingeniería de procesos, no una indicación biomédica.
¿Qué otros péptidos se estudian en relación con el eje GH/IGF-1?
Los más estudiados actúan en la parte alta de la cascada, estimulando la secreción endógena de hormona de crecimiento en lugar de activar directamente el receptor IGF-1R. Entre ellos figuran los análogos de la GHRH, como el CJC-1295 y la tesamorelina, y los secretagogos de tipo grelinérgico, como la ipamorelina y el GHRP-2. Su mecanismo conserva la pulsatilidad y la retroalimentación del eje, lo que los distingue conceptualmente de un análogo administrado aguas abajo. Sus guías respectivas detallan la evidencia disponible para cada uno.

Fuentes

  1. Francis GL, Ross M, Ballard FJ, et al. (1992). Novel recombinant fusion protein analogues of insulin-like growth factor (IGF)-I indicate the relative importance of IGF-binding protein and receptor binding for enhanced biological potency. Journal of Molecular Endocrinology.
  2. Voorhamme D, Yandell CA (2006). LONG R3IGF-I as a more potent alternative to insulin in serum-free culture of HEK293 cells. Molecular Biotechnology.
  3. Tomas FM, et al. (2001). Insulin-like growth factor-I (IGF-I) analogue, LR(3)IGF-I, ameliorates the loss of body weight but not of skeletal muscle during food restriction. Growth Hormone & IGF Research.
  4. Conlon MA, et al. (1995). Long R3 insulin-like growth factor-I (IGF-I) infusion stimulates organ growth but reduces plasma IGF-I, IGF-II and IGF binding protein concentrations in the guinea pig. Journal of Endocrinology.
  5. Dunaiski V, Dunshea FR, Walton PE, Goddard C (1997). Long [R3] insulin-like growth factor-I reduces growth, plasma growth hormone, IGF binding protein-3 and endogenous IGF-I concentrations in pigs. Journal of Endocrinology.
  6. Bang P, Polak M, Bossowski A, et al. (2024). Frequency and Predictive Factors of Hypoglycemia in Patients Treated With rhIGF-1: Data From the Eu-IGFD Registry. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
  7. Renehan AG, Zwahlen M, Minder C, et al. (2004). Insulin-like growth factor (IGF)-I, IGF binding protein-3, and cancer risk: systematic review and meta-regression analysis. The Lancet.
  8. Larsson SC, Carter P, Vithayathil M, Kar S, Mason AM, Burgess S (2020). Insulin-like growth factor-1 and site-specific cancers: A Mendelian randomization study. Cancer Medicine.
  9. World Anti-Doping Agency (2026). The Prohibited List, section S2: Peptide Hormones, Growth Factors, Related Substances and Mimetics. WADA.
  10. U.S. Food and Drug Administration (2019). INCRELEX (mecasermin) injection, for subcutaneous use: prescribing information. FDA.

Este contenido se proporciona únicamente con fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento médico. Consulte a un profesional de la salud antes de tomar cualquier decisión. Leer nuestro aviso médico completo

GHK-Cu
GHK-Cu
Potente anti-edad →